Las consolas de videojuegos tienen 46 años de vida, desde la Magnavox Odyssey de 1972 hasta la actualidad con la innovadora Nintendo Switch, y han tenido un recorrido largo, lleno de obstáculos y de incontables historias.

Para clasificar este recorrido, así como con prácticamente todos los medios, se emplea el concepto de las generaciones entendiendo estas como el proceso de evolución en el paso del tiempo del conjunto de dispositivos que pueden denominarse como consolas de videojuegos.

El paso de una generación hacia otra se da exclusivamente con carácter evolutivo, consistiendo siempre en un mejora tecnológica sustancial que justifique la creación del nuevo sistema. Siendo esta mejora en la tecnología el punto con el cual se aspira a vender la futura consola.

Ante la oferta de un sistema superior, los potenciales compradores determinan si de verdad tal evolución tiene lugar, resultando en la gran mayoría de los casos en la confirmación de la oferta presentada, salvo excepciones notables como la Nintendo Virtual Boy, por ejemplo.

Esto determinaría que los cambios en las generaciones de videojuegos tendrían lugar simplemente ante la propuesta de las mismas compañías de una mejora técnica con respecto a las consolas preexistentes, pero esto no es completamente cierto.

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Un elemento a tener en cuenta siempre es la interfaz entre jugador y el sistema, que resulta indispensable a la hora de definir si una nueva consola es de hecho una evolución frente a la generación anterior.

La experiencia de los videojuegos ha tenido desde su concepción el interés de que sea compartida entre los usuarios en diversas maneras, se trate de competiciones o de colaboración simultánea. Siempre los desarrolladores de consolas han buscado la manera de poder expandir los niveles de interacción entre los jugadores.

En la actualidad, la evolución de los sistemas de juegos ha llevado a conectar este interés junto con la evolución de las telecomunicaciones, demandando que todas las experiencias que tengan los usuarios puedan ser compartidas alrededor del mundo.

¿Es la tecnología la que determina el final de una generación de videojuegos? En gran parte sí pero son los usuarios quienes dan el veredicto final al aceptar o no si un sistema es capaz de satisfacer sus necesidades en el momento.