Ubisoft es solo una de las compañías de juegos que practican el modelo económico más común de la actualidad y es el que les ha dado a estas un enorme crecimiento en los últimos años y, a su vez, una terrible reputación entre usuarios y diversos medios críticos.

Hablamos por supuesto de los micropagos, sistemas de monetización interna que ofrecen diversos beneficios en el juego, ya sean cosméticos o útiles para el progreso de los jugadores para quienes puedan pagar con dinero real.

Los números dicen mucho, más de 745 millones de euros en el período de principios de abril hasta finales de septiembre, en donde solo hicieron el lanzamiento de The Crew 2 como presentación a gran escala, siendo este un éxito moderado de ventas.

Esta gran suma viene dada por el incremento del mercado digital de juegos que representa una gran facilidad en lugar de las copias físicas que escasean cada vez más. Sin embargo, lo verdaderamente importante es la suma monetaria que se da a través de los micropagos.

Ubisoft ha recibido una entrada superior a los 250 millones de euros en lo que ellos denominan “inversión recurrente del jugador”, englobando estos a los contenidos descargables, suscripciones, objetos dentro del juego y publicidades.

Estas cifras sin duda son alentadoras para compañías como Ubisoft y demás defensores de este modelo de monetización. Sin embargo, es un sistema que levanta una enorme controversia no solo por como es implementado sino por el hecho de que su naturaleza persistente afecta en mucho el balance interno de los juegos que lo utilizan.

Además de ello, se debe tener en consideración que no es un modelo sostenible en el tiempo al ser dependiente en gran medida del nivel de gasto que un sector limitado de los jugadores pueda realizar. Por lo tanto, es lógico pensar que este crecimiento puede no ser tal, sino algo mas cercano a la inflación y que tendrá consecuencias a futuro.