Tal día como hoy, en 2013, Microsoft lanzaría el mercado su tercera consola de sobremesa, la Xbox One. Con esta consola, Microsoft se aseguraba de estar presente en una nueva generación de consolas, su tercera al hilo, después de que debutara en esta industria con hardware propio en 2001.

La Xbox One, sin embargo, tuvo muchos problemas antes de su lanzamiento y sólo ha remontado un poco desde hace un par de años. Aunque esta mejoría es más emocional que económica, ya que Microsoft no comparte números oficiales de ventas. Algunos analistas especulan con que Xbox One llegará a las 50 millones para finales de año y, por su parte, PlayStation 4 casi se acerca a los 100 millones.

Un mal comienzo

Esto es definitivamente un paso atrás respecto a Xbox 360. La anterior consola vendió 91 millones de copias y sólo perdió frente a PlayStation 3 por un millón de copias ya que Sony remontó en el último año luego de su horrible comienzo. No creemos que One llegue a alcanzar incluso a su predecesora en ventas y eso se explica gracias a las condiciones de uso de Microsoft reveladas en 2013.

Ese E3 fue especialmente “conflictivo”, la guerra de consolas estaba en su punto más álgido entre Sony y Microsoft gracias a que Nintendo se saliera de la confrontación al tomar un camino distinto con el lanzamiento de sus dispositivos. Microsoft decidió anunciar su consola primero en la conferencia del E3 de 2013 y reveló que se vendería a US$ 500, vendría con el Kinect 2.0, según Microsoft era obligatorio para el funcionamiento de la Xbox, exigía conexión permanente y, por último en esta cadena de errores, no permitiría juegos prestados o de segunda mano.

Aunque muchos se hicieron la idea de que esto era normal luego de la presentación de Microsoft, Sony aprovechó la situación y anunció todo lo contrario. Una consola sin periféricos obligatorios, a US$ 400, sin conexión a internet obligatoria y que apoyaba la segunda mano. Microsoft dio marcha atrás luego de la reacción de todos sus usuarios, pero ya era muy tarde. El golpe fue tan fuerte que Microsoft se quedó atrás en cuanto a ventas y así ha sido desde 2013.

Futuro prometedor

No obstante, los usuarios de esta consola tiene razones para sonreír de cara al futuro. La consola ha pasado por dos revisiones, la Xbox One S y la Xbox One X y ambas han sido  bien recibidas, cubriendo un lugar en el mercado que muchos deseaban. La primera es una versión más ligera y ligeramente mejor ya que da soporte a resoluciones 4K y soporta HDR. La X es considerada la consola más potente del mercado por encima de PS4 Pro.

Además, en el pasado X018 en Ciudad de México se reveló que Microsoft había adquirido 7 estudios para que desarrollaran juegos exclusivos para la consola, algo por lo que ha sido muy criticada. No se nos olvide tampoco que el año entrante Microsoft tiene vía libre en el E3 ya que Sony no se presentará. En este último año de la octava generación de consolas Microsoft tiene todo para terminar bien con la Xbox One y comenzar bien con la próxima de nombre clave Scarlett.

Por último, Microsoft ha entrado en el mundo del servicio de juegos por streaming y Project xCloud promete mucho más que ningún otro de las compañías de videojuegos porque posee una infraestructura a nivel mundial que supera por mucho a las de Sony y Nintendo.

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