Con la cantidad de tiroteos que ha habido en Estados Unidos últimamente, ya hay muchas personas tratando de buscar la razón de por qué estos sucesos se han multiplicado. Algunos políticos de ese país ya han señalado por pasiva y activa que los videojuegos son un problema y que puede que sean la razón de la violencia actual en su sociedad.

Republicanos y videojuegos

El primero y más importante fue el presidente Donald Trump quien dijo que “los videojuegos moldean la mente de los jóvenes”. El gobernador de Kentucky, por su parte, declaró que los videojuegos “celebran la matanza de personas”. Y ahora es un miembro de la Cámara de Representantes del estado de Pensylvania quien se declara preocupado por la violencia en los videojuegos. Los tres pertenecen al partido republicano.

Cristopher B. Quinn es quizá el que va más en serio con sus argumentos, según la web, Game Rant, el político introdujo la ley “House Bill 2705” el pasado 25 de septiembre pero hasta ahora es que está recibiendo atención gracias a un nuevo comunicado dirigido a la Cámara de Representantes a la que pertenece.

Por alguna razón, Quinn considera que la mejor manera de poner atención a la violencia en los videojuegos es cobrando un impuesto del 10% a los videojuegos “violentos”. En su comunicado no aclara quién determinará cuándo un juego es violento y cuándo no. Tampoco detalla a dónde irá a parar el dinero recaudado ya que sólo menciona que irá a “mejorar la seguridad de las escuelas”.

Hay que tomar en cuenta que en Estados Unidos aún no se ha determinado cómo hacer las escuelas más seguras, los debates van desde armar a los maestros, detectores de metal o contratar vigilantes privados armados en cada escuela pública. De cualquier manera, aún no se puede votar a favor o en contra de esta idea así que habrá que esperar en qué acaba esto.

A tomar en cuenta

Varios estudios han señalado una posible correlación entre la violencia en los videojuegos y la violencia en la vida real. El más sonado es citado por Quinn en su comunicado, el estudio pertenece al National Center for Health Research y allí se dice que mientras más tiempo se expone alguien a juegos violentos, más común se hace la violencia en su entorno y más está dispuesto a aceptarla.

Aunque la idea de investigar más a fondo esta correlación y la de que las compañías que califican el nivel de violencia en los videojuegos tomen más protagonismo es buena, parece ilógico que, en lugar de promover más responsabilidad de parte de padres y representantes, se busque poner piedras de tranca al desarrollo de videojuegos. El estudio tomaba menores de edad y los exponía a juegos para mayores de 18 años.

En cualquier caso, veremos cómo reacciona el estado de Pensylvania a lo que propone Quinn y si finalmente va a votación o no.

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