Los Esports en 2018 recibieron una verdadera dosis de adrenalina cuando Blizzard presentó la temporada inaugural de la Overwatch League, una de las competiciones más revolucionarias de videojuegos jamás creada.

Con una presentación enfocada en seguir las bases de los deportes tradicionales, incluyendo la creación de franquicias que representasen lugares reales para invocar sentimientos de pertenencia a los aficionados, además de un sistema de alta competencia y una excelente campaña de marketing, Overwatch League fue un éxito sin precedentes.

Este gran impacto atrajo a muchas organizaciones a querer participar dentro de la segunda temporada de esta competencia, llevando a Blizzard a expandir la competencia de 12 a 20 equipos, atrayendo a 8 nuevas franquicias que representan a muchas más áreas del mundo.

Los equipos se fueron presentando uno a uno, causando múltiples reacciones de parte de los aficionados (algunas más emocionadas que otras) que contribuyeron a una sensación general de anticipación sobre la Overwatch League que pocos Esports han podido alcanzar.

Silencio inesperado

 

Sin embargo, la emoción empezó a dar paso a una sensación de tensión cada vez más grande, al empezar a mostrarse una enorme falta de información oficial por parte de Blizzard, dando a conocer información sobre la competencia solamente en respuesta a alguna filtración de internet y dejando a los equipos prácticamente solos en la difusión de sus rosters de jugadores y personal.

Las imágenes y nombres de los nuevos equipos de la OWL se filtraron en redes sociales mucho antes de que se anunciaran oficialmente, cayendo en las nuevas franquicias el peso de sus presentaciones y solo recibiendo un tímido reconocimiento de las autoridades de Blizzard.

Uno de los golpes más fuertes ha sido que la Overwatch League estuvo marcadamente ausente de la BlizzCon 2018 como tema de discusión, salvo algunas menciones de sus jugadores en la competición de la Overwatch World Cup, en la que Corea del Sur se alzó con el campeonato.

Podría considerarse que existe una separación entre la dirigencia oficial de la Overwatch League y la que regenta el estatus del juego mismo, pero llama la atención que uno de los proyectos de mayor relieve de Blizzard se quedara fuera de la máxima celebración anual de la compañía.

El efecto BlizzCon

La avalancha de publicidad negativa creada en redes sociales por el desafortunado anuncio de Diablo: Immortal contagió a todos los productos de Blizzard, así como a su cotización en el mercado de valores, generó una sensación de desconfianza para todos los aficionados de Blizzard.

Esta desconfianza se sustentó en grandes modificaciones internas dentro de la compañía, incluyendo el retiro de nombres icónicos, escándalos sobre la creciente influencia de Activision sobre las decisiones de Blizzard y reportes de despidos masivos de personal.

Pero una de las mayores situaciones en referencia a los Esports fue la cancelación de la división competitiva de Heroes of the Storm, de una manera abrupta que dejó a miles de jugadores, comentaristas y empleados sin trabajo de la noche a la mañana.

Aunque honestamente nadie sintió que la Overwatch League sufriría ese tipo de tratamiento, estos movimientos erráticos en apariencia, unidos a la falta de información de detalles importantes sobre la competencia, pusieron a los aficionados en un estado de preocupación cada vez más palpable.

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Todo lo han hecho los equipos

Los días pasaban y las franquicias de la Overwatch League hicieron todo lo posible por mantener la llama de la competición encendida. Utilizando inteligentemente las redes sociales para realizar anuncios importantes y presentar a sus jugadores, así como estar muy activos en el mercado de fichajes para poner en el campo a los mejores jugadores de Overwatch.

Blizzard solo salía al frente para hacer anuncios en torno a sus políticas internas de jugadores, describiendo sanciones y mecanismos de cómo se cumplirían sus reglamentos. Pero dejando de lado elementos fundamentales.

No se realizó una pretemporada oficial de Overwatch League, sino que, en lugar de eso, los equipos organizaban ellos mismos partidos amistosos en sus propios campamentos, recibiendo apenas cobertura en los canales oficiales, quitándole muchísimo hype a la temporada que está por comenzar.

Pero la principal duda de toda la temporada ha sido el calendario de juegos como tal. El día 5 de diciembre Blizzard presentó de manera oficial los primeros enfrentamientos de la OWL, haciendo gran énfasis en que el primer partido de la temporada sería una reedición de la gran final entre London Spitfire y Philadelphia Fusion.

Tomaron muchos días para terminar de mostrar el calendario completo, y solo entonces han dejado claro cuales serían las fechas de los duelos de la temporada regular.

Las dudas se apilan

Faltando apenas ocho días para el inicio de la segunda temporada de Overwatch League, lo que se tiene entre manos es una gran anticipación y una gran mochila de dudas en la espalda, a la que Blizzard no parece tener las intenciones de levantar hasta que dé comienzo el evento.

Los mayores anuncios oficiales de toda la competición han sido declaraciones de intenciones y celebraciones sobre lo importante que ha sido el desarrollo de la división inferior Overwatch Contenders, pero si han de tomar alguna lección de los deportes tradicionales, debería ser la de establecer un sistema de competencia sólido que no haga a nadie dudar de su funcionamiento.

Overwatch League tiene la oportunidad de terminar de revolucionar el mundo de los Esports de manera definitiva, dejar de lado un número de tradiciones que no son atractivas y de posicionarse como un fenómeno de la cultura pop mainstream que ambicionan tener.

Pero para ello, deben dejar de lado posiciones erróneas y la desinformación, con el fin de crear confianza y convertir a la OWL en una verdadera división deportiva.