Una de las mayores complicaciones del mercado de videojuegos en China es la censura que ha impuesto el gobierno chino a muchos lanzamientos de nuevos títulos, a través de su Ministerio de Educación, con el objeto de reducir millones de casos de miopía en poblaciones jóvenes.

Aunque muchas personas consideran que este razonamiento carece de sentido y que es solo una excusa para restringir a ciertas compañías de generar más dinero del que el gobierno chino está dispuesto a tolerar.

En cuanto a los juegos con contenido violento, la situación es todavía más compleja al tener un porcentaje prácticamente de cero de ser aprobados por las autoridades. Pero eso no ha detenido a las tiendas y distribuidoras de hacerse con copias y venderlas a los jugadores deseosos de estos títulos.

Primer día en la comisaría

El reciente lanzamiento del remake de Resident Evil 2 ha emocionado a la mayoría de los fans de todo el mundo, pero por razones evidentes dentro del sistema de selección del estado chino (alto contenido violento), el bombazo de Capcom fue omitido en el gigante asiático.

Pero eso no ha sido razón para detener su distribución en las tiendas online de China. ¿Cómo? Pues con astutas ediciones de nombre y portadas rediseñadas con fanart con el fin de burlar a las autoridades y a los censores.

En diversas tiendas online apareció un juego con una inocente portada de dos personajes muy familiares en versiones chibi, titulado “Primer día de trabajo en la comisaría. Edición Remake”. Otros portales ofrecen el juego con títulos menos exagerados como “Capcom Remake 2”.

Otros métodos utilizados para vender Resident Evil 2 ha sido el de emplear portadas y descripciones de juegos muchos más inocuos, como el histórico Plantas vs Zombies, beneficiándose de su estilo caricaturesco para saltarse la censura.

Esto puede explicar muchas de las situaciones que se dan en torno a la piratería china que vemos en muchísimos casos en todos los ámbitos del consumo moderno, versiones modificadas de productos y servicios diseñados con el fin de saltarse inconvenientes con la ley.

La Gran Piña

Uno de los casos que destacan mejor la habilidad de los comerciantes chinos de superar la censura estatal ha sido el de la franquicia Diablo, a pesar de que las poderosas compañías Blizzard Entertainment, Tencent y NetEase presumen de una fuerte relación, para poder llegar a las audiencias del gigante continental han tenido que depender de estas prácticas.

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La palabra “Diablo” es muy parecida al vocablo “dà bōluó” en la pronunciación local, que significa “piña grande”, por lo que a la hora de poner a la venta cualquiera de los juegos de esta aclamada y controversial franquicia, se pueden ver una gran cantidad de frutas tropicales como imagen de venta.

Le ha tomado mucho tiempo a los censores del gobierno chino enterarse de esta situación (percatándose solo con el uso de soplones dentro de los medios que han reportado esta situación) al encontrarse monitoreando los juegos únicamente bajo su título oficial para China, en este caso “Dark God of Destruction”.

Una mala relación

La situación de los videojuegos en China es una de las más particulares dentro de la industria, pero han sido los últimos meses los que de verdad han disparado un interés por saber cuál será el resultado final de lo que parece ser un mal matrimonio entre el gobierno y las empresas.

Tencent Holdings es la compañía más poderosa de la nación con mayor población del mundo, probablemente la más poderosa de todo el globo en términos de tecnología, aplicaciones y videojuegos en términos netos, todo un estandarte del expansionismo económico chino.

Pero su crecimiento rampante sufrió uno de los golpes más fuertes que se recuerden en la industria, al sufrir de manera directa la intervención de diversas oficinas del plenipotenciario gobierno chino.

Tencent, y en menor medida NetEase, han rodado con los golpes y han buscado adaptarse a las disposiciones del gobierno, pero al darse a conocer prácticas de este tipo se pueden tener sospechas en torno a las decisiones de las autoridades.

La falta de autorización para los juegos de alto presupuesto en territorio chino no ha detenido que estos terminen llegando a los sistemas de los jugadores del país. Lo que podría considerarse como represalias de parte de este gobierno en torno a las compañías por “no hacer nada” para evitar esta distribución que es en esencia, ilegal.

Quedará por ver que ocurrirá en el futuro en el gigante asiático, pero los videojuegos no dejarán de llegar, por mucha censura que se le imponga.