Quizás muchos no lo sepan, pero en algún momento Nintendo estuvo a punto de desarrollar un sistema de juegos de CD-ROM. A principios de los años 90, los sistemas de CD-ROM no eran muy frecuentes; sin embargo, todo parecía indicar que el futuro de los videojuegos giraría en torno a los CD.

Así, para la época, muchas publicaciones se hicieron eco del lanzamiento de la unidad de CD-ROM de Nintendo; al respecto, se aseguraba que sería posible actualizar los sistemas de cartucho a uno compatible para CD por tan solo 200 dólares. No obstante, esta idea nunca se materializó.

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De esta forma, mientras otras compañías invertían sus esfuerzos en adaptar la tecnología de CD-ROM a los videojuegos, Nintendo se quedó atrás; veamos qué hay detrás de esta compleja historia.

La tecnología CD-ROM conquista el mundo de los videojuegos

Los primeros lectores de CD-ROM fueron desarrollados a mediados de los años 80; para el momento, se lanzó el Philips CM 100 con un costo de 1.500 dólares; no obstante, esta plataforma solo permitía la lectura de textos. Por tanto, se trataba de una tecnología limitada a un público especializado, como bibliotecas y corporaciones.

Por su parte, la primera incursión del mundo de los videojuegos en esta tecnología se dio gracias a la consola japonesa de PC Engine, conocida como TurboGrafx-16. Esta consola fue promocionada en 1988 a un costo de 600 dólares. Uno de los primeros juegos que se adaptaron a esta tecnología fue Fighting Street, un precursor de Street Fighter.

Si bien aún no se sabía cómo los CD-ROM podían beneficiar a los juegos de video, la tecnología de cartuchos era costosa y aparatosa; además, apenas podía contener 2 megabytes de memoria, mientras que un CD-ROM cualquiera podía almacenar más de 600.

Bajo la premisa de que un mayor espacio de almacenamiento permitiría secuencias de video más largas, además de pistas de audio de gran calidad, además de otras bondades, en 1988, un joven ingeniero de Sony convenció a los ejecutivos de Nintendo de que le permitieran colocar una unidad de CD-ROM en su próxima consola de video juegos.

Nintendo y Sony se unen para el desarrollo del Super NES CD-ROM

Según las publicaciones de la época, así se vería el Super NES CD-ROM.

En líneas generales, la idea de una unidad de CD-ROM para Nintendo comenzó con Ken Kutaragi, un ingeniero de Sony, quien más adelante se convertiría en el padre de la PlayStation. Para resumir, Kutaragi acordó con Nintendo el desarrollo de un chip de sonido para el Super NES, sin comunicar la situación a la junta directiva de Sony.

Esto resultó ser todo un éxito, valiéndole múltiples elogios a Nintendo; por lo tanto, Kutaragi le propuso a Sony que la empresa desarrollara para Nintendo un Super Nintendo con una unidad de CD-ROM incorporada. No obstante, respecto a esta alianza hay perspectivas divergentes.

Al respecto, los ejecutivos de Sony alegan que Nintendo no estaba tan interesado en la tecnología de CD-ROM; en particular, consideraban que esta idea no tendría éxito, especialmente por el tiempo de carga de los CD. Adicionalmente, teniendo en cuenta que Sony se dedicaba principalmente a la fabricación de productos electrónicos, no representaban una gran amenaza para Nintendo; estos últimos pensaban que Sony se dedicaría a la creación de enciclopedias y de karaoke para el hogar.

En vista del escepticismo, Nintendo no prestó especial atención a la alianza; Sony se quedó con todos los derechos de desarrollo y comercialización del software de CD-ROM que se ejecutaría en el dispositivo compatible con el Super Nintendo. De esta manera, Sony no tendría que pagar ningún tipo de regalía ni obtener la aprobación para el desarrollo de los videojuegos.

Esto implicaba que Nintendo no ganaría nada por la venta de los juegos, sino que se quedaría con el producto de las ventas de la consola. No obstante, en el contrato no se estipulaba que Sony no podría entrar al mundo de las consolas de videojuegos.

Nintendo y Sony rompen relaciones

Poco a poco, a finales de los 80, Sony empezó a convertirse en un gigante mediático; esto se tradujo en que Nintendo empezó a preocuparse respecto a su alianza con esta empresa. Así, llegamos a la afamada conferencia de prensa de Nintendo, en el Consumer Electronics Show de 1991.

Allí, se esperaba que Nintendo reafirmara su alianza con Sony para el desarrollo de la unidad de CD-ROM para el próximo Super Nintendo. Sin embargo, Nintendo traicionó la alianza y dejó a todos con la boca abierta al anunciar que se habían asociado con Philips para el CD del Super Nintendo.

Pero esto no fue una sorpresa para los ejecutivos de Sony; previamente, esta nueva alianza había sido publicada en el Seattle Times, justo dos días antes del evento. Esto causó que la compañía decidiera desarrollar por sí misma su consola de videojuegos, lo que conocemos actualmente como PlayStation.

Este cambio de alianzas significaba un cambio de planes. Mientras que Sony se abocaría al desarrollo del PlayStation, un Super Nintendo con una unidad de CD-ROM incorporada, además de plataformas de videojuegos adaptadas a la tecnología, Nintendo y Philips se dedicarían a otros planes.

Específicamente, el plan de Nintendo en alianza con Philips era desarrollar un complemento para el Super Nintendo que le permitiría agregar la capacidad de CD-ROM; adicionalmente, esto sería compatible con el dispositivo que Philips promocionaría más adelante, llamada CD-i.

Los planes siguen en pie pero los avances son limitados

Este sería un prototipo de la Super NES CD-ROM.

Así, se da por cerrada la historia de la PlayStation, pero la idea del CD-ROM para Nintendo continuó. En este sentido, ahora el plan sería desarrollar una unidad de CD que se conectaría al Super Nintendo. De esta manera, sería posible gozar de ocho megabytes de RAM adicionales, además de la capacidad de mostrar los videos en pantalla completa.

No obstante, aún no había anuncios de juegos reales desarrollados para el sistema de CD de Nintendo. Únicamente, se supo del interés de Nintendo sobre un juego llamado The 7th Guest, de Virgin Interactive. Al final, Nintendo llegó a pagar 1 millón de dólares por los derechos del juego, sin embargo, este no fue lanzado para ninguna consola, excepto el CD-i de Phillips.

Adicionalmente, Square, un desarrollador japonés de videojuegos, mostró interés en el proyecto; de esta manera, empezaron a trabajar en Secret of Mana. Sin embargo, en vista de que los planes continuaban retrasándose, emplearon la tecnología de cartuchos, lo que terminó en un producto que parecía mal elaborado. Algo similar ocurrió con el juego Chrono Trigger, que finalmente también tuvo que convertirse en un juego de cartuchos.

Nintendo desecha la idea

Para el año de 1993 los planes de una unidad de CD-ROM para Nintendo seguían vivos. De acuerdo a los documentos sobre el tema, se incluía un coprocesador de 32 bits; además, la memoria RAM incorporada de 1 megabit se complementaría con 13 megabits adicionales, lo que permitiría una mayor carga de datos.

Adicionalmente, se incluyó un chip llamado Hyper Advances Nintendo Data Transfer System, que tenía por objetivo disminuir los tiempos de carga asociados al uso del CD. Todo esto estaría situación en un cartucho que se introduciría en la ranura superior de la consola, donde anteriormente se colocaban los juegos. Por su parte, la unidad ND situada debajo sería la unidad de CD-ROM.

Por otro lado, según los planes, los juegos de Nintendo no serían discos sueltos, sino que estarían en cajas de plástico, con chips de seguridad en su interior. Finalmente, esta consola nunca vio la luz ya que con el tiempo este proyecto fue dejado de lado.

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Así fue como Nintendo, se dedicó por completo al desarrollo de la Nintendo 64, en conjunto con Silicon Graphics, usando los tradicionales cartuchos. Aún así, en su asociación con Philips, se crearon versiones de Legend of Zelda en CD, además de Hotel Mario; ninguno de ellos es recordado con cariño por parte de los aficionados.

De esta manera, Sony aprovechó la situación y se dedicó al desarrollo de memorables juegos para la PlayStation; tal como Final Fantasy VII, de Square, que se convirtió en uno de los juegos más exitosos de todos los tiempos.