De acuerdo al medio brasileño, UOL, Junior Bozzella ha introducido un nuevo proyecto de ley ante la cámara de diputados de Brasil en el que se intenta criminalizar el desarrollo, distribución, venta y uso de los videojuegos. Aquellos que hagan alguna de estas acciones, irían a la carcel de 3 a 6 meses o pagarían una multa. Además, si su crimen está relacionado con los medios de publicación más importantes en internet, la pena se triplicaría.

Vuelve la ley arrepentida

A pesar de que muchos estudios siguen negando la teoría de que jugar no te hace más violento o que los juegos de disparos no anulan la capacidad de sentir empatía, cada tanto meses aparece algún político sin bases científicas que respalden sus propuestas. Hace más de un año, Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, insinuó que los videojuegos eran culpables de los constantes tiroteos en su país, poco después un representate de la cámara del estado de Pensylvania lo apoyó y no hace mucho vimos algo parecido en la India.

Este último caso ha sido el peor porque incluso hubo detenciones a varios ciudadanos, tanto mayores como menores de edad por jugar PlayerUnknown’s Battlegrounds en público en un acto de ignorancia y abuso de poder. Ahora queda por ver cómo reaccionará la cámra de diputados brasileña a este proyecto que propone criminalizar practicamente cualquier actividad relacionada con los videojuegos violentos.

Sin definición clara

Como suele ser el caso en este tipo de proyectos, no se especifica qué es un “juego violento” probablemente porque se cree que no hay títulos más allá de Fortnite y PUBG. En cualquier caso, la ley aún tiene que ser votada por más políticos y sabemos que este tipo de movimientos políticos toman tiempo. Por ahora los jugadores brasileños no deben preocuparse por la distribución de juegos pero habrá que estar atentos a cómo se desarrolla est tema.

La industria brasileña de videojuegos, al igual que la de otros países latinoamericanos, parte en desventaja respecto a la europea, asiática y norteamericana por cuestiones de impuestos y costos de distribución. En Latinoamérica, debemos pagar un poco más por nuestro hobby y, si esta ley llegara a aprobarse, sería un duro golpe para la distribución de juegos en brasil y algunas partes de Latinoamérica que se ven surtidas por el país amazónico.

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