La situación en Riot Games sigue escalando y ha llegado a un punto al que rara vez se llegan en el mundo de los videojuegos, más de 150 trabajadores de la empresa han cumplido su promesa de protestar en la calle cerca de las instalaciones de la misma Riot Games. Las negociaciones no han sido satisfactorias con todos los empleados y algunos hablan de arbitaje forzado.

El problema está presente desde hace varios años pero los directivos de Riot Games no han tomado cartas en el asunto y ahora el asunto ha escalado hasta este punto. Los trabajadores han estado protestado por acoso sexual y un ambiente de trabajo insano en las instalaciones de Riot Games desde hace años. Además de las acusaciones de machismo, algunos empleados comentan sobre una cultura de “fraternidad” que solo permite avanzar a los amigos del jefe y no a los que tengan méritos.

Machismo y trabas

Un extenso reporte de Kotaku publicado en agosto del año pasado transformó un secreto a voces en algo que toda de lo que toda la industria comenzó a hablar, las pésimas condiciones laborales en Riot Games. Desde entonces, el estudio creador de League of Legends ha intentado controlar la situación comunicando que mejorarán para que todos su empleados estén más contentos.

Desde entonces se ha contratado personal especializado y se ha multado a directivos con múltiples acosaciones de acoso dentro de las mismas instalaciones de Riot Games. Sin embargo, nada ha funcionado porque queda claro que el problema está en las raíces de la institución y no reside en ningún ejecutivo o departamento específico.

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Las demandas de varios empleados se han ido acumulando, uno esperaría que Riot cediera, se excusara con los empleados maltratado, los indemnizara de ser necesario y cambiara para mejor. No es el caso ya que el catalizador que llevó que reunió a decenas de empleados en las calles fue una cláusula de arbitraje obligatorio de la que pocos sabían.

Arbitarje forzado

Riot Games engaña a sus empleados en el momento de la contratación y les “obliga” a firmar un acuerdo si quieren el empleo. Este acuerdo implica que cualquier problema que tengan los empleados deberá ser resuelto dentro de las mismas instalaciones de Riot Games sin intervención de ninguna autoridad jurídica. Es de esta manera que Riot pretende invalidar las demandas de sus propios empleados.

El caso se ha enredado lo suficiente como para que Riot Games declarara a Upcomer que, aunque apoyan la protesta de sus empleados, no pueden cambiar sus políticas internas mientras haya litigios en proceso. Esto suena bastante lógico, aunque quizá este problema no existiría si hubiesen aceptado las demandas y acusaciones inicialmente en vez de forzar a sus empleados a un arbiraje no deseado.

La desarrolladora del MOBA más popular del mundo está en sus días más oscuros y le vendría bastante bien que aquellos que tomen las decisiones recapacitaran, están quedando muy mal y le están haciendo mucho daño a su marca, un daño quizá irreparable.