El Korea Advanced Institute of Science and Technology (KAIST) liderado por el profesor Injung Lee ha desarrollado una investigación para combatir la latencia en los videojuegos, se puede leer el ensayo siguiendo este enlace. Se trata de una técnica de simulación que se adaptará a la latencia.

La investigación aún está en una fase temprana pero este primer ensayo sirve como declaración de intenciones por parte de los investigadores coreanos que proponen hacer que el videojuego se adapte en vez de trabajar en las conexiones de nuestro hardware a la consola o PC.

El odiado lag

La latencia nace de fallas de hardware, ya sea por una conexión lenta a internet o un mal monitor, control o incluso videojuego. El problema queda expuesto cuando la imagen que vemos en pantalla no se corresponde con lo que realmente está sucediendo, el juego busca recuperar el ritmo al que se movía y retrocede o adelanta de acuerdo a lo que necesite.

Esto hace que cuando presionemos un botón el personaje en pantalla no responda al momento, en ámbitos más competitivos esto puede significar la diferencia entre la victoria o la derrota y esto es lo que buscaría solucionar esta nueva tecnología que ha usado al extinto Flappy Bird para mostrar sus avances.

El asunto es simple: El juego detecta si en un mundo sin lag y felicidad hubieses atravesado ese obstáculo o no, si realmente el lag es el culpable de tu derrota, el juego se adaptará a esto para dejarte seguir jugando. Por ahora solo se ha probado con Flappy Bird y funciona, aunque está claro que con otros juegos será mucho más complicado.

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Simulación en una simulación

El que fuera el título más popular de la Play Store nos da el control de un ave que debe pasar a través de los tubos que aparecen cada cierto tiempo en pantalla. Este juego tenía unos requisitos muy accesibles y no se jugaba online por lo que el lag era imposible, sin embargo, estos investigadores han simulado el lag para realizar sus pruebas.

En pocas palabras, si el lag te hacía chocar contra un obstáculo en vez en de pasar entre ellos y seguir jugando. el juego adaptaba la longitud de los obstáculos para que fueran menos estrechos y pudieras pasar. De alguna manera, el juego compensa la “trampa” que ha hecho, esto sucede porque realiza una simulación en la que compara el momento en el que pulsas el botón con una situación ideal sin lag y de allí calcula que puedes seguir jugando.

Obviamente, cambiar la longitud de los tubos de Flappy Bird es simple, habría que ver esta tecnología en títulos como Overwatch o Rocket League, pero es un buen comienzo definitivamente. Ya será positivo si dejamos de escuchar la excusa de perder por el lag, toda la comunidad de videojuegos seguirá de cerca esta investigación para ver en qué acaba.