La poderosa compañía Electronic Arts parece tener entre sus metas el cambiar la perspectiva que la comunidad de jugadores tiene de ellos.

Años de privilegio corporativo y éxito monetario, así como de constante controversia por sus maneras de proceder le han dado a EA un sitio de honor dentro de las compañías que los fans aman odiar.

Pero ¿está realmente justificada esta manera de pensar? ¿Acaso Electronic Arts, vista objetivamente, merece ser tratada de mejor manera por la comunidad? Son las preguntas que nos avocaremos a responder.

Perspectiva interna de Electronic Arts

EA es una compañía con más de 25 años en la industria de los videojuegos, siendo una de las casas estadounidenses más destacadas al haber producido títulos icónicos en el ámbito deportivo y entretenimiento.

Las series FIFA y Madden NFL son el testamento de su compromiso con complacer a los ávidos aficionados a los deportes más populares del mundo con ediciones anuales que emulan las temporadas deportivas. Competiciones como la MLB y la NBA habían formado parte de su catálogo hasta años recientes.

Pero fuera del universo de EA Sports, está la más controvertida EA Games, un conglomerado de estudios que encontraron el éxito fuera del abanico de EA y fueron adquiridos para la elaboración de juegos de mayor (mucho mayor) presupuesto.

Muchos estudios componen la amalgama que es EA Games, con lo que buscan abarcar todos los mercados de la industria.

Estudios como Visceral Games, BioWare, Respawn Entertainment o Criterion Games empezaron a adquirir una prominencia global más alla de sus nichos, y crearon obras de mucho nivel como Mass Effect, Dragon Age, Dead Space, Titanfall o Need for Speed.

Si a esto sumamos los logros EA DICE con la serie Battlefield, se puede hablar de un monumental éxito comercial de manera sostenida y consistente. El enfoque de EA de crear los juegos con mayor desempeño gráfico parece rendirle dividendos.

Y el platillo principal fue la adquisición de los derechos para producir videojuegos de Star Wars, la franquicia más exitosa y mercadeable de los últimos 50 años. Viéndolo así, todo luce muy dulce y placentero, pero el diablo está en los detalles.

Electronic Arts desde afuera

Vistos desde la perspectiva de un aficionado promedio, los juegos de Electronic Arts tienen una percepción tóxica que no pueden sacarse con facilidad.

El razonamiento de esto surge de su manera de ejecutar los detalles de sus propios juegos y las medidas que toman cuando la ejecución no tiene el resultado que esperan. O dicho de manera más simple, si algo sale mal, EA no asume la responsabilidad.

El caso de Visceral Games es uno de los ejemplos más notorios de las diferencias de visión que los desarrolladores y los distribuidores pueden tener con una saga de juegos. La concepción de Dead Space como una saga de horror frente a la idea de crear una franquicia multimedia.

Dead Space es uno de los mejores juegos de Survival Horror jamás creados. Un título brutalmente violento y llevo de sustos y momentos de tensión que no intenta imitar a historias como Alien sino que logra crear su propio mundo.

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Tanto Dead Space como su secuela vendieron bastante bien para ser un título de horror (fuera de Resident Evil, nunca han sido éxitos monumentales) y se hicieron un hueco en la fanaticada por ser juegos especialmente buenos…pero no lo suficiente para EA.

La compañía tomó la decisión ejecutiva de modificar el enfoque y el estilo de juego para convertir Dead Space 3 en un shooter cooperativo, alejado completamente de si idea original. El juego fracasó y se adjudicó toda la responsabilidad a Visceral Games, que fue cerrado por Electronic Arts.

Aunque muchos estudios no han sido devorados por EA, es común ver la práctica de que la compañía toma decisiones sobre los estudios que los sacan de su mejor nivel en función de seguir una tendencia popular, y esto acaba calando en los aficionados.

“Los chicos malos”

En una reciente entrevista para GamesIndustry.biz, Matt Bilbey, Vicepresidente Ejecutivo de Crecimiento Estratégico de EA, destacó que tras 25 años le molestaba que la percepción de que ellos son “un montón de chicos malos”.

Considera que por el hecho de ser una empresa grande se sobredimensionan sus errores y sus puntos de vista, y que eso afecta la moral de la compañía.

Sin embargo hay que ver estas declaraciones con cierta suspicacia porque se dio en el marco de una promoción de los EA Originals, una serie de juegos realizados por estudios pequeños que serán publicitados por el gran abanico de Electronic Arts.

Hace pocas semanas EA acudió a una sesión del Parlamento del Reino Unido donde fueron interpelados sobre su postura sobre los micropagos y las cajas de botín presentes en sus juegos. Su respuesta fue la risible presentación de que “internamente” se refieren a estas características como “mecánicas sorpresa”.

Y es el ejemplo más reciente del porqué a las comunidades de jugadores no les gusta defender a compañías como EA, porque mienten. Es una mentira flagrante decir que ellos hablan de mecánicas sorpresa cuando en el pasado hablaron de micropagos y cajas de botín.

Hace un mes presumieron de que Star Wars Jedi: Fallen Order no tendría cajas de botín ni micropagos, no hicieron mención a mecánicas sorpresa. Hace seis meses presentaron Anthem sin que estuviera terminado y cobraron su precio completo sin aceptar devoluciones, y estas mentiras son solo ejemplos superficiales.

Es difícil imaginar que Electronic Arts pueda hacer que la audiencia les brinde la oportunidad de tener una reputación más positiva, tras su recorrido de constantes mentiras y falsas declaraciones. Al parecer lo único que no pueden comprar es el cariño de la gente.