Completar un videojuego conlleva una sensación de éxito que muy pocas cosas en el entretenimiento son capaces de replicar, creando memorias irreemplazables.

Una de las razones más importantes de ello puede ser el camino que nos llevó a este logro, una historia envolvente o experiencias personales que nos conducen a través de estos mundos de fantasía.

Pero también es importante recordar que este recorrido pasa por los obstáculos que dejamos atrás, que suelen tomar la forma de un formidable oponente que nos separa del objetivo final.

Los jefes son generalmente enemigos de alto nivel que nos aguardan al final de una misión, son el peldaño final para un logro y siempre nos hacen buscar nuestra mejor visión de nosotros mismos para poder vencerlos. Hoy conoceremos a 10 de los jefes más temibles de la historia de los videojuegos.

Para este conteo se tomaron en cuenta múltiples generaciones de sistemas, diversos tipos de juegos y detalles individuales de cada batalla para estar en esta lista, pero el orden no es ni creciente ni decreciente, todos tienen su propio nivel de dificultad.

Cenarius – Warcraft 3: Reign of Chaos (2002, Blizzard Entertainment)

En la campaña de los Orcos de Warcraft 3, el ejército del clan Grito de Guerra se encuentra en medio del territorio enemigo con el ataque del temible semidios de los Elfos Nocturnos, Cenarius.

El señor de los bosques trae al juego estrategia un difícil desafío, al tener que batirlo con solamente un héroe, Grommash Grito Infernal, y las pocas tropas que puedas disponer en un período de tiempo limitado.

La estrategia y el poder actuar rápidamente antes de que el reloj acabe y Cenarius destruya las 4 bases de los Orcos es la manera de superar esta amenaza, dado que Cenarius, más que un jefe final, es una fuerza de la naturaleza que está por venir.

En los momentos finales de la batalla, Grommash consumiría la sangre de Mannoroth una vez más para obtener poderes demoníacos y voltear la balanza de la batalla, corrompiendo a su raza una vez más.

M.Bison – Street Fighter II (1991, Capcom)

El jefe final que marcó a la generación de las máquinas de arcade. Bison es el villano central por excelencia, ya llegar a él representaba un logro para los jugadores de Street Fighter.

Pero la sensación de logro de ver el pequeño avión transportándonos a Tailandia para el combate final se transformaba en frustración al ver cómo este señor de la guerra nos hacía trizas.

Veloz como el rayo y con la habilidad de esquivar y bloquear prácticamente cualquier ataque, M.Bison era la prueba perfecta para el jugador de SFII. El desafío era alto pero extrañamente justo, puesto que Bison no tenía una resistencia especial a los ataques sino que se trataba del timing ideal para cada uno de ellos.

Sin embargo, a pesar de que muchos jugadores odiaban luchar contra él, los dueños de las máquinas de arcade seguramente lo amaban por dejarles mucho dinero en cada partida.

Grim Reaper – Castlevania (1986, Konami)

Esta elección es conflictiva para muchos, puesto que existe el debate sobre quien es realmente el más complicado jefe del Castlevania original de NES. Drácula encaja en ese perfil al ser el villano final del juego, pero en términos de dificultad pura, Grim Reaper se lleva el premio.

El espectro de la muerte es el sirviente más leal a Drácula y su escenario demuestra que no está dispuesto a dejar que lleguen a enfrentar a su amo.

Plagado de obstáculos y demandando un nivel de control sobre los movimientos de Simon Belmont, la antesala al combate es prácticamente un jefe final en sí mismo. Los ataques que Grim Reaper utiliza son una creciente serie de mini hoces que empiezan lenta pero seguramente a rodear el campo de batalla, hasta que no tengas más a dónde ir.

La muerte no para de acecharte en cada momento, causando mucho daño a cada toque, por lo que se requiere de muchísimo ensayo y error para poder vencerlo y llegar al mundo final de Castlevania.

Omega Weapon – Final Fantasy VIII (1999, Square Enix)

Uno de los elementos que los fans podrán revivir con la remasterización de Final Fantasy VIII es la terrible batalla contra de Omega Weapon.

El jefe opcional que se encuentra oculto en el Palacio de Ultimecia es uno de los secretos más perseguidos y frustrantes de esa generación de Final Fantasy. Con un altísimo poder y habilidades letales, el vencerlo representa un logro tan grande como el de superar el juego.

Lo importante sobre Omega Weapon es entender que es una batalla muy extensa porque tiene un millón de puntos de vida, la habilidad de absorber todos los elementos y ataques que pueden acabar con todos tus personajes de un plumazo.

Para poder vencerlo se requiere de mucha preparación previa y de haber logrado obtener todas las habilidades que el juego ofrece para poder defenderse y contraatacar.

Mike Tyson – Mike Tyson’s Punch Out (1987, Nintendo)

Pasamos a un jefe final mucho más terrenal, pero no por eso menos temible. Mike Tyson es el último oponente del legendario Punch Out de NES y es de los más demandantes de todos los tiempos.

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Básicamente, para batir al legendario campeón mundial había que ser un maestro del timing y conocer de memoria su patrón de golpes, porque un error equivale a un KO inmediato.

A pesar de que Mike Tyson y Nintendo no hicieron las paces tras su rompimiento de contrato en los 90, los fans aún añoran sus batallas en contra de “Iron Mike” en este clásico.

Dragon Slayer Ornstein y Executioner Smough – Dark Souls (2011, Bandai Namco/FromSoftware)

Dark Souls es una serie de juegos que por diseño ostenta los bosses más peligrosos que se pueden encontrar. La mayoría son enormes, brutales y terroríficos, pero generalmente vienen uno a la vez.

Esto cambia cuando enfrentas a Ornstein y Smough al mismo tiempo, teniendo entre manos una de las batallas más intensas de toda la serie.

Mientras que Smough es gigantesco y brutal, Ornstein es veloz en implacable, ambos tienen resistencias muy altas a varios tipos de daño, teniendo que operar con una buena estrategia para batir a los dos oponentes al mismo tiempo.

Cuando uno de los dos cae, el que esté vivo absorberá el poder del otro, elevando aún más la dificultad de esta batalla y obligando al jugador a vencer a un jefe más poderoso.

Psycho Mantis – Metal Gear Solid (1998, Konami)

No es sorpresa que fuera el psíquico de Fox Hound el jefe que más dolores de cabeza iba a causar en Metal Gear Solid. Sin duda uno de los más originales de la industria.

Psycho Mantis es todo un personaje, utilizando su máscara de gas para darnos una apariencia temible, el psíquico levitaba y usaba su telekinesis para mover objetos a nuestro alrededor para atacarnos y no ponerse a nuestro alcance.

Pero eso es la punta del iceberg, puesto que sus habilidades iban más allá. Con la habilidad de leer nuestra mente (la Memory Card, donde criticaba nuestros gustos en videojuegos), mover nuestro mando y hacer la pantalla negra, nos obligaba a pensar fuera de los parámetros normales.

Dado que Mantis toma control de nuestro Dual Shock, la estrategia para vencerlo es usar otro Dual Shock en el segundo puerto, rompiendo la cuarta pared y creando una experiencia inolvidable.

Drácula – Castlevania Dracula X (1995, Konami)

La mayoría de las encarnaciones del Señor de las Tinieblas cabrían perfectamente en esta lista, uno de los beneficios de ser el villano final de una franquicia tan longeva como Castlevania.

Pero lo que caracteriza esta batalla no es solo la dificultad del combate o las limitaciones de movimiento que Richter Belmont tiene, sino un elemento fundamental, los fosos.

En escenario final está compuesto de plataformas de poco tamaño en la que un paso en falso o un golpe recibido equivale a una muerte instantánea. Aun si se está haciendo un combate perfecto, se mide un mal salto y se acabó.

Esta sería una de las últimas veces en las que Drácula llegaría a tener un nivel tan difícil, pero los fans no olvidan ni perdonan.

The Nameless King – Dark Souls III (2016, Bandai Namco/FromSoftware)

Su majestad llega y deja claro cuál es su lugar en el mundo de los jefes más difíciles del mundo. Este jefe opcional de Dark Souls III es un fenómeno de la naturaleza que muchos preferirían olvidar.

Desterrado de los anales históricos de su gente, el antiguo monarca se unió a los dragones, combinando su fuerza con un poderoso dragón de rayo con el que sobrevuela el campo de batalla, atacando desde alto.

Allí radica gran parte de la dificultad, es casi imposible de golpearlo y puede acabar con cualquiera con sus llamaradas, por lo que se debe destruir al dragón para enfrentar al Rey mano a mano.

En la segunda fase del combate se verá que sus implacables ataques no pueden ser detenidos y que solo puede ser vencido con ataques desorientadores y mucha paciencia.

Absolute Virtue – Final Fantasy XI (2003, Square Enix)

Desconocido para muchos, detestado por lo que lo han visto, Absolute Virtue es probablemente uno de los jefes más increíbles de todos los tiempos.

Cuando Square Enix convirtió Final Fantasy XI en su primer intento de MMORPG, hubo muchos jugadores que quisieron participar mientras que otros quedaron desencantados. Pero incluso los más dedicados jugadores vieron una muralla insalvable al conocer a este boss.

¿Qué tiene de especial?, con el nivel de vida más alto del juego y la habilidad de auto regenerarse de cualquier ataque, Absolute Virtue requería una cantidad gigantesca de jugadores para poder hacerle algún daño y sobrevivir.

Este boss pasó casi 5 años sin haber sido vencido, siendo un factor dentro de la frustración de muchos jugadores con este juego. Esto llevó a Square Enix a ejecutar un parche que reducía su nivel de vida un 33% (de 100.000 a 66.000), una dramática ayuda, pero muy tardía.

Es uno de los pocos casos en la historia en la que la dificultad de un jefe obligó a la compañía a alterar el juego para que la gente no dejara de jugarlo, un logro que es virtud absoluta de Square Enix.