Otra tragedia ocurrida en Estados Unidos y se repite la excusa normalizadora de que la culpa es de los videojuegos que convierten a los niños en máquinas de matar.

Desde hace mucho, la cultura conservadora norteamericana ha cultivado una idea de que los videojuegos, así como en el pasado lo fueron los cómics, juegos de mesa y la películas, son influencia para el comportamiento violento en la juventud.

Una nueva página en la trágica historia de los tiroteos en Estados Unidos se escribió el pasado 3 agosto en la ciudad de El Paso, Texas, en los espacios de un Walmart de la localidad.

Con un saldo de 22 fallecidos y 24 heridos, el ataque fue perpetrado por Patrick Wood Crusius, un hombre blanco de 21 años que está presuntamente asociado con movimientos de supremacía blanca, el hipernacionalismo que se ha exacerbado en los últimos años en Estados unidos.

Wood utilizó un rifle semiautomático para cometer este deleznable acto, un tipo de armamento que normalmente se asocia a componentes militares pero que es de fácil acceso en entidades federales de Estados Unidos.

La investigación de las autoridades condujo a un “manifiesto” en el controversial portal 8chan, donde Wood habría expresado sus intenciones y sus posturas en contra de las poblaciones minoritarias de Estados Unidos y la supremacía de la raza blanca.

Donald Trump y la cadena de opiniones

Reacciones tras el acto variaron, en mayor o menor medida, en dos vertientes principales. Para algunos el problema se trata del tipo de entretenimiento y medios que consumen día a día en la sociedad.

Series, películas y videojuegos con contenido violento son responsables para estas personas de descomponer a los jóvenes americanos de tal manera que, en la busqueda de emular a sus héroes de la pantalla, salen a matar gente.

El presidente Donald Trump se hizo eco de este tipo de declaraciones, al acusar a los videojuegos directamente de ejercer influencia en los tiradores jóvenes que han devastado los espacios estadounidenses durante años.

Esta argumentación ha sido enarbolada por sus seguidores durante los últimos días, encabezados por noticieros y generadores de opinión en medios favorecedores del partido republicano. Sin embargo, es pertinente explicar el poco sentido de estas palabras.

Fortnite es el culpable de hoy

Según los voceros del punto de vista de Trump, es Fortnite el responsable de influenciar a la juventud para tomar un arma y asesinar personas.

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Hoy es Fortnite, ayer fue Call of Duty, antes fue Halo y más atrás fue Mortal Kombat. La tendencia de acusar a los juegos de comportamientos agresivos es muy común en Estados Unidos. Pero por absurda que suene, es útil para quitar el ojo público del problema.

Estados Unidos tiene un problema de armas de fuego, es un hecho. Dentro de su constitución y sus leyes está le derecho inalienable de portar armas de fuego para la defensa del individuo. Pero, como todo derecho, simplemente puede abusarse a conveniencia.

Es muy sencillo en muchos estados de la unión americana el conseguir armas de fuego legalmente, y no solamente armas cortas, sino rifles semiautomáticos, armamento largo y equipamiento de nivel militar.

Y no se trata solo de tiendas especializadas, sino de cadenas de mercados gigantes como Walmart, quienes proveen armas de fuego a todo público.

Hipocresía en casa

La noticia del día es que Walmart, la cadena de tiendas en donde ocurrió el atentado del El Paso, Texas a manos del asesino Patrick Wood, ha suspendido las ventas videojuegos que involucren temas violentos dentro de su catalogo.

Pero, en un giro irónico, Walmart persiste en la venta de armas de fuego a su clientela, sin alterar ni su costo ni su difusión al público. Es un caso de hipocresía pura, no puede llamarse de otra forma.

Diversos portales de noticias, específicamente ESPN y sus cadenas filiales, han removido toda mención de juegos como Fortnite, Overwatch o Call of Duty, siguiendo la tendencia de la línea de que son “influencia para la violencia”.

A pesar de haber seguido la actualidad de estos títulos en el ámbito de Esports, la cadena se ha desligado por los momentos de cubrir estos títulos.

Mientras que los gamers de todo el mundo defienden a los juegos de las agresiones de los simpatizantes de Trump, las autoridades americanas siguen haciendose de la vista gorda al problema de supremacistas y terrorismo doméstico que hay en su propio país. Lamentable.