No son pocas las discusiones que se inician en torno al MCU, no obstante, son muy pocas las que se centran en la función de estas películas en la sociedad actual y si realmente vale la pena verlas. Por supuesto, el entretenimiento y la felicidad no se negocian y las películas del MCU entretienen mucho, pero por otro lado, no son pocos los que señalan a las películas del MCU, y de superhéroes en general, como un estancamiento artístico.

Alejandro González Iñárritu se refirió al género como un genocidio cultural en referencia a que los valores que transmiten estas películas son infantiles y que la filosofía de los superhéroes está ligada a la derecha norteamericana. De esta manera, director mejicano destrozó de un plumazo la ilusión de algunos que esperaban que algunos directores laureados por la academia como él, alguna vez se acercaran y dirigieran este de películas.

Por su parte, Robert Downey Jr. respondió como pudo al mejicano pero todo quedó en un comentario más o menos racista al respecto, sin embargo, la discusión ya había tomado fuerza, Iñárritu solo le había dado visibilidad a una idea que pasa por la mente de muchos desde hace algún tiempo. ¿Cuál es el valor de estas películas realmente? ¿se nos ha olvidado que la meta de Marvel Studios es hacer dinero antes que nada? Y, de ser cierto esto último, ¿deberíamos juzgarlos por ello?

Adaptando el mercado

Sería más cómodo decir que sí o no, pero, como casi siempre, es mucho más complicado que eso. Ciertamente Marvel Studios, ahora parte Disney, cuenta con un gran número de directivos y productores que quieren ver que el dinero que invirtieron se multiplique. Si trabajas duro y aportas 50 millones de dólares para la nueva película de Spider-Man, seguramente querrías que, como mínimo, te devuelvan los 50 millones, pero obviamente estos directivos no llegaron a donde están apuntando a lo mínimo.

Esto deriva en ciertas exigencias que aprietan la cadena de mando hacia abajo. Desde el productor principal hasta el director reciben ciertas pautas para realizar su trabajo, una cartilla que ellos a su vez leen a quienes están más abajo, el proyecto solo comienza cuando todos están de acuerdo. Por algo vemos tantas películas que cambian de director y guionista, los cuales parecen ser los dos elementos más importantes para que comience la producción de un largometraje.

Ahora bien, todo creador quiere comunicar sus ideas a través de un lenguaje que solo algunos entiendan, el cine maneja imágenes, tanto quietas como en movimiento, sonido, actuación, escritura, etc. Cada elemento tiene la posibilidad de decirnos algo y cada elemento debe ajustarse a las pautas que mencionamos anteriormente, pero la verdad es que no todo el tiempo todos estos elementos están de acuerdo y a veces podemos ver las costuras.

James Gunn ha podido cumplir exigencias sin abandonar su visión creativa.

Donde más podemos ver costuras en las películas de superhéroes es en el guion, rara vez tenemos quejas con efectos especiales o calidad de sonido y actuación. El hilo narrativo de una película es el jefe de todos los demás elementos, ningún personaje está por encima del hilo narrativo y todos siguen la línea de este hilo hasta que la película acaba. Y cuando este se ve afectado por fuerzas externas todo se tambalea y comenzamos a ver las incoherencias.

Enmendando los errores

Y a estas alturas todavía no sabemos si la inclusión racial, de género y de diversidad sexual es algo que proviene de las más altas esferas de producción de Disney o algo que se cocina en el estudio de manera interna. Más allá de esto tampoco conocemos las intenciones detrás de esta diversidad y si nuestra percepción de “cambio forzado” no es más que un racismo internalizado o errores genuinos.

Y la verdad es que cada caso es particular y debe tomarse con pinzas. No es secreto para nadie que nuestra sociedad es naturalmente racista y machista, siglos de errores nos han hecho así. Esta inclusividad en los diferentes medios de expresión es uno de muchos esfuerzos que se hacen para intentar cambiar siglos de historia con una casi nula representación de otras razas en el cine.

Los Estados Unidos de América, un eje cultural del siglo XXI, es quizá uno de los países con más problemas raciales, recordemos que su población más vieja todavía recuerda los baños y autobuses para blancos y negros, el racismo más recalcitrante no está tan lejos en el tiempo como sí lo está en Latinoamérica, una región que no está exenta de racismo pero que está más acostumbrada a las personas de distintas razas y colores porque todos nacimos de un intercambio racial.

Si a esto sumamos que en pleno intento de cambiar las cosas, Donald Trump llega a la presidencia de manera inesperada nos conseguimos con que una parte de la sociedad norteamericana siente que su gabinete actual es un contratiempo y que el miedo al inmigrante es un paso atrás que debe ser enmendado inmediatamente.

Solo nos queda el arte

Y como los procesos políticos duran como mínimo cuatro años, la única vía de expresión por el momento es el arte. Ahora mismo el cine es una vía de expresión masiva que según el profesor Julio Embid, politólogo y periodista español: “representa los valores de la sociedad que la propugna”. No se queda en eso Embid ya que escribió un libro titulado “Con capa y antifaz: la ideología de los superhéroes” donde ahonda en el papel del héroe en la sociedad actual.

“Cuando los antiguos griegos contaban historias de Ulises o de Hércules, en realidad lo que estaban defendiendo era el modelo y el sistema político griego. Se defendía el esclavismo, las ciudades estado y la identidad frente a los bárbaros. En el caso español, la construcción de identidad se da a través de la Iglesia Católica, los santos, las vírgenes y los patrones. Ahora les toca a los superhéroes”.

“Uno puede ser consciente de que lo que está viendo no es solo un entretenimiento: le va a influir en determinados valores de consumo y parámetros ideológicos. Es una conversión por goteo”.

De esta manera,  queda claro que todo un universo cinematográfico no ha servido solo para generar miles de millones de dólares sino que también ha ido preparando el terreno para un cambio ideológico que propone una mayor inclusión para todas las razas y para el género femenino en general que posee menos representación en el cine que su contraparte masculina.

Las películas del cambio

Películas como Wonder Woman o Black Panther son una clara representación de esto, nunca antes había existido una película de superhéroes con una protagonista en vez de un protagonista. De hecho, se rumoreó que Marvel rechazó por mucho tiempo la idea de una película en solitario de Scarlett Johansson interpretando a Black Widow, algo que ahora intentan corregir porque tendremos dicha película en 2020.

Por su parte Black Panther, con un elenco en su mayoría afroamericano y un director de la misma raza, llegaba en 2018 con la idea de representar la vida de T’challa, líder legítimo del Reino de Wakanda y otro vengador más eventualmente. La película planteaba que Wakanda era un lugar importante en el mundo y que además poseía un metal único en el planeta que lo mantenía como una región relevante económicamente hablando.

Estas películas no son los únicos ejemplos ya que luego llegaría Capitana Marvel y el elenco de estas películas se llenaría de personajes secundarios de otras razas que buscaban sustituir al típico amigo blanco norteamericano por un compañero latinoamericano o asiático como sucede en Ant-man y Doctor Strange respectivamente, incluso Aquaman dejó de ser el rubio de ojos azules para convertirse en un hawaiano de casi dos metros de altura.

La transición no es perfecta 

Ciertamente este cambio, lento pero seguro, pretende que se vaya normalizando la presencia de otras razas diferentes a la blanca con la que estamos acostumbrados a ver como “normal”. No han sido pocas las críticas hacia este cambio que a veces se nota forzado y sin mucho fundamento y, aunque algunos críticos pueden tener razón en algunos puntos como los que comentaremos a continuación, en líneas generales rechazar el cambio parece un ejercicio inútil y poco empático con las razas poco representadas y el género femenino en líneas generales.

Y es que hay un punto de cierto cuando se menciona el argumento de que el cambio es “forzado”, pero todo cambio es forzado, por algo es un cambio. El asunto es que hay maneras más naturales de cambiar de posición y en algunos casos no vemos nada natural que un personaje deje de ser blanco para ser de raza negra.

Una mejor idea sería dejar los personajes existentes en paz y crear nuevos personajes de nuevas razas. Un mal ejemplo es transformar un personaje tradicionalmente blanco en uno negro, hay excepciones como Samuel L. Jackson interpretando a Nick Fury, pero en líneas generales esto pone una presión brutal al actor y plantea la idea de idea de una “diversidad forzada”.

Así lucía Nick Fury en la mente de todos antes de que Sam Jackson llegara.

Una mejor idea es crear nuevas historias, la nueva trilogía de Star Wars ha sido muy criticada por varias razones pero al menos John Boyega está interpretando a Finn y no a Han Solo que mágicamente ha cambiado de color de piel. Por otro lado, Justice Smith interpreta a Tim en Pokémon: Detective Pikachu, este es otro buen ejemplo ya que Smith no se vio obligado a hacer de Ash Ketchum, lo cual hubiese sido un desastre.

También han sido desafortunadas las declaraciones de Brie Larsson al hablar de las críticas que pueda recibir como la intérprete de Capitana Marvel. La actriz llevó la discusión a un punto racista en la que llegó a decir que su película no era para la crítica compuesta de hombres blancos, sino para las mujeres. Más allá de su intención positiva respecto a su género, a Larsson se le olvidó que todos deben ser parte del cambio y que la autosegregación no es un valor a explotar cuando vendes una película.

Por suerte, la película no se vio afectada por esto pero no está demás reconocer los errores de Marvel a la hora de hacer marketing de una película que planea cambiar las cosas para bien, y esto incluye las declaraciones de su actriz estrella que parecía más buscar confrontación que unión.

Norteamérica como el centro

Otro de los problemas de dejar todo este cambio ideológico en manos de Hollywood es que, al fin y al cabo, estamos solo viendo una visión norteamericana de los problemas y que se nos intenta vender como la visión occidental. Ahora hay más afroamericanos en sus películas porque la tensión racial suele ser entre blancos y negros, pero la representación india, asiática, latinoamericana, eslava, escandinava, rusa y tantas otras razas siguen estando bajo un estereotipo muy visto.

Lo mismo sucede con la representación de la comunidad LGBT, solemos ver lesbianas y hombres gay pero la representación del bisexual y el transexual es casi nula y, cuando existe, forma parte de estereotipos negativos que plantean a estas personas como desequilibrados mentalmente o directamente como el antagonista. De hecho, Marvel no introdujo un personaje abiertamente gay en el MCU hasta Avengers: Endgame, lo que deja claro que el proceso con la diversidad de orientaciones sexuales va mucho más lento que el de razas o géneros.

Los dividendos de la diversidad

Es ahora cuando quizá debamos plantearnos que quizá haya más razones que responder a Trump y normalizar un cambio ideológico positivo, y es que un estudio reciente hecho por la Creative Artists Agency señala que las películas con mayor diversidad racial y de género pueden genera hasta 40% más dinero que las películas con mayoría de personajes blancos.

La semana de lanzamiento de una película de “solo blancos” puede quedarse entre los 12 millones y 15 millones de dólares, mientras que una película “diversa” que limita la presencial racial blanca al 30%, puede generar entre 20 y 25 millones o incluso más dependiendo de la calidad del largometraje.

Si a estas alturas crees que Disney no debería ser el responsable de promover estos cambios pues hay malas noticias. De las 10 películas más taquilleras del 2019, 9 son de Disney, la décima es Spider-Man: Homecoming que, seamos claros, también es de Disney. Desde hace un tiempo son los responsables de la educación sentimental de muchas personas, quizá esto represente una fractura en la sociedad y en las bases familiares pero eso es harina de otro costal, Disney domina la cultura actualmente y si viviremos bajo su paraguas artístico, sería positivo que le exigiéramos un mejor trabajo a la hora de normalizar el papel de otras razas y orientaciones sexuales en el cine.

Y es que los cambios en una sociedad son un proceso complicado, no suele haber un solo evento que cambia la mentalidad de muchos, es más bien un ejercicio lento y doloroso que va moldeándose alrededor de lo que va sucediendo. Es posible que Marvel y Disney simplemente se estén adaptando a lo que ven en la calle y en las noticias, y la verdad es que el dinero en los bolsillos de una mujer afroamericana vale igual que de un hombre blanco.

Siempre hay que tener presente que, más allá de si eres de izquierda o derecha, el capitalismo puede absorber y adaptarse a toda situación, por algo vemos productos del Ché Guevara en venta de la manera más irónica posible. La presencia de Trump en la Casa Blanca no ha sido la causa del cambio, su llegada ha sido un mero catalizador que los grupos más oprimidos han interpretado como una señal para la rebelión completa, de allí podemos entender la fuerza que ha tomado el movimiento feminista tan representado como el movimiento #MeToo o el movimiento antirracista #BlackLivesMatter.

No queda muy claro si Marvel y Disney solo se están subiendo a la ola del cambio momentáneamente o si les interesa este cambio por razones más filántropas, pero no sería descabellado que fueran ambas cosas ya que Disney no funciona como una mente colmena y la misma diversidad que ahora promueven en sus películas también se abre paso por sus oficinas y despachos.

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