El pasado martes 24 de septiembre tuvieron lugar las dos más recientes ediciones de State of Play de Sony e Inside Xbox de Microsoft.

Ambos eventos aparecieron por primera vez el mismo día pero difícilmente hubo competencia alguna porque mientras que Sony mantuvo su presentación muy ligera, Microsoft se encargó de cargarla con muchos momentos sin mucho valor.

Sin embargo, la constante aparición de este tipo de eventos en los cuales las compañías de videojuegos deciden mostrar en transmisiones online y escenarios controlados ya es la nueva norma.

Lo que comenzó a popularizarse con los simpáticos Nintendo Direct, ya son una necesidad dentro del negocio de los videojuegos, al ser la herramienta de preferencia para presentar novedades.

Bueno, bonito y barato

La clave de esta decisión ha sido lo económico que ha resultado desarrollar este tipo de contenido.

Si revisamos los números de transmisiones y vistas de videos completos que genera cualquier Nintendo Direct, encontramos la monetización necesaria para producir videos de este tipo.

Aunque es obvio que las compañías disponen presupuesto de su brazo de marketing en la producción de estos videos, no debe costarles mucho el armar lo necesario para poder realizar estos eventos, contratando personal especializado o simplemente presentando a los creativos detrás de los videojuegos para presentarlos.

Nintendo Direct empezó la tendencia, State of Play siguió sus pasos y luego, la resurrección de Inside Xbox (que fuera un programa similar que fuera descontinuado) disparó una tendencia permanente dentro de la industria.

E3 se derrumba

Si las novedades de los videojuegos más importantes de la industria van a correr de parte de cada una de las compañías, ¿para qué van a servir las convenciones?

En la E3 2019 se vio uno de los primeros casos de una de las grandes casas, Sony, negándose a realizar un panel en el evento y presentando sus novedades para ese trimestre en su propia plataforma.

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Sin una de las caras más visibles de la industria, E3 se sintió vacío, solo pudiendo hacerse memorable por sus invitados externos y sus momentos fuera de contexto más que por las novedades que las compañías pudieran presentar.

The Entertainment Software Association (ESA), responsable del evento E3, se ha dado cuenta de que está en problemas y ha decidido hacer cambios para favorecer a los creadores de contenido independiente y poder sobrevivir, como lo han hecho eventos como Gamescom y PAX.

Sin embargo, la mala posición en la que la ESA se encuentra (son férreos defensores de las cajas de botín y hacen cabildeo político en favor de las compañías grandes de la industria) puede terminar afectando el futuro de este evento.

Devolver Digital lo anticipó

Por tres años consecutivos, Devolver Digital se robó el show de la E3 al hacer una crítica satírica de la industria de los videojuegos y sus peores prácticas año tras año.

Lo que comenzó con la crítica a los micropagos en 2017 se trasladó a las cajas de botín en 2018 y, finalmente, en 2019 a las transmisiones en vivo de la industria. Señalando el gran valor de un trabajo mucho más simple y barato que el de una convención con despliegue y costos enormes, nació el Devolver Direct.

Con la siempre polifacética Nina Struthers, la compañía de juegos indie se rió en la cara de la industria y le recordó a la gente que E3 se va a morir si sigue así.

¿En qué quedará la industria? Tomarán la decisión de hacer lo que menos cueste y donde les sea más rentable vender, así que seguiremos viendo más transmisiones y menos convenciones.