El más reciente parche de World of Warcraft marcó el final del contenido más amplio de la expansión Battle for Azeroth, la Campaña de Guerra.

El gran conflicto de la Alianza y la Horda se extendió de tal manera que la historia del juego giró en gran medida en torno a las posturas que las facciones tomaban en función de sus intereses.

Por una parte, la Alianza debía lidiar con gran parte del conflicto de manera más reactiva, con diversas posiciones en cuanto a la agresividad que debían emplear en contra de la Horda.

En el lado del estandarte rojo las visiones estaban mucho más encontradas, la Jefa de Guerra Sylvanas Windrunner y el Alto Señor Varok Saurfang representaban visiones completamente dispares de lo que debía ser la Horda.

La brutalidad y el uso de tácticas oscuras para Sylvanas frente al combate honorable de Varok fueron la fuente de un gran conflicto interno que se trasladó a la base de jugadores.

Ofreciendo elecciones

Este tipo de posiciones en línea fueron muy bien aprovechadas por Blizzard, que agregaron una serie de decisiones dentro del juego que permitirían a los jugadores tomar partido en la inevitable guerra civil dentro de la Horda.

Apoyar la rebelión de Varok o servir a Sylvanas tenía recompensas particulares para cada jugador y ofrecía contenidos de historia diferentes que recompensarían las decisiones de los jugadores.

El resultado de estas elecciones marcó el final que pueden ver los jugadores al completar la Campaña de Guerra de Battle for Azeroth.

  • Sylvanas

Si el jugador eligió el seguir los dictámenes de la Reina Alma en Pena, encontraría una escena exclusiva en el territorio abandonado de Windrunner Spire, hogar de Sylvanas cuando aún vivía.

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Allí está Sylvanas, acompañada de sus espectros más fieles, complacida de ver al jugador tras su huida de Orgrimmar y abandono de la Horda. Sylvanas explica que había llegado a a un acuerdo con la Reina Azshara para lograr dominar al Dios Antiguo N’zoth y “hacerlo servir a la muerte”. Finalmente, Sylvanas ordena que esperen nuevas instrucciones a futuro.

  • Saurfang

Elegir a Saurfang tiene un final mucho más frontal. El legendario guerrero de la Horda recibe un funeral de héroes en donde el Rey de la Alianza Anduin Wrynn y el antiguo Jefe de Guerra Thrall declaran sus más grandes logros.

Varok Saurfang recibe su ansiada muerte honorable, descansando junto a su hijo Dranosh, quien cayera de similar manera, a manos de un malvado ser no-muerto.

Los fans asumen control

Este argumento llevó a los fans a crear eventos de diversa factura para lidiar con los resultados de una batalla tan trascendental.

Comenzando con foros públicos creados por líderes de varias hermandades de rol de la Horda, denunciando a los jugadores Renegados por ser agentes de Sylvanas, mientras que otros decidieron recibirlos en sus filas, al ser abandonados por su líder.

Estos eventos se transformaban en foros políticos donde los jugadores afirmaban que el próximo Jefe de Guerra debía ser Thrall o preferían postularse ellos mismos para el puesto.

Por otro lado, otras hermandades se enfocaron en volver a sus ciudades principales y unirse con su propia gente, despreciando a la Horda y los crímenes de guerra que les obligaron a crear.

Los eventos de rol parecen haberse calmado y regresado a su estatus normal en sus macroservidores, pero la tendencia de tomar partido tras el abandono de Sylvanas sigue presente en World of Warcraft, acercándonos al final de Battle for Azeroth.