J. Allen Brack ha tenido uno inicio rocoso en su ascenso a la presidencia de Blizzard Entertainment, y recientemente ha decidido reconocerlo.

El sucesor de Mike Morhaime, fundador de la compañía y líder durante dos décadas, tomó la batuta hace un año tras haber tenido un importante desempeño como cabecilla de World of Warcraft por varios años.

Pero el trabajo de Brack empezó a ser cuestionado en su primera aparición pública de importancia, BlizzCon 2018. De manera predecible, fue señalado como la figura responsable de los inconvenientes del evento.

Lo que principalmente puso a BlizzCon 2018 en la infamia de la comunidad de jugadores fue la recepción del anuncio de Diablo Immortal, el nuevo título para móviles que Blizzard desarrolla junto con la compañía china NetEase.

Mea culpa

Brack afirmó, en una entrevista para Gamespot, que la mala reacción estaba justificada porque los fans no esperaban esta clase de anuncio en este escenario. Enfáticamente declaró que “principalmente son desarrolladores de juegos de PC”.

Por supuesto, Brack si cree que Blizzard puede crear juegos móviles sin comprometer la calidad de sus juegos principales en PC, que son la fuente principal del éxito de Blizzard.

El actual presidente de Blizzard tiene la difícil tarea de mantener el rumbo histórico de una de las compañías con aficionados más fieles y, a la vez, adaptarla a los nuevos tiempos y a la dirección que tome la industria.

Blizzard tiene importantes acuerdos con casas chinas como NetEase y Tencent, que son poderes globales en el mundo de los juegos para móviles, y sus marcas tienen un enorme peso a la hora de salir un nuevo producto. En esencia, habría que ser tonto para no hacer Diablo Immortal.

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Pero el timing del anuncio fue tan malo que causó un efecto bola de nieve dentro y fuera de la compañía, con una fuerte crítica de parte de los fans de Diablo por su falta de transparencia al no crear un nuevo juego para la franquicia.

Canalizando lo clásico

La compañía sufrió internamente un fuerte golpe por esta mala publicidad, llevándola a tomar decisiones muy fuertes que tampoco fueron bien recibidas, como la cancelación de programas y proyectos, despidos masivos de empleados y reajustes de personal para favorecer la elaboración de lo que “pedían los fans”.

Pero tras estos meses difíciles, Blizzard ha logrado voltear la situación y ganarse de a poco a las audiencias con su apuesta más sólida, World of Warcraft.

El exitoso lanzamiento de Classic y el nuevo contenido de Battle for Azeroth logró acaparar la atención de los fans y revitalizar el interés por los trabajos de la compañía californiana.

A menos de un mes de la BlizzCon 2019, J. Allen Brack está conduciendo una campaña publicitaria más sosegada y enfocada en revivir la confianza en la compañía en lugar de emprender una riesgosa aventura, pero habrá que esperar para ver que nos espera en este gran evento.