En occidente, los salones de Arcade son una reliquia del pasado o, en el mejor de los casos, un centro de reuniones entre amigos.

No es igual en Japón. En la tierra del sol naciente los salones de Arcade no son solo parte del decorado para turistas, sino que son un elemento que celebra el legado de los videojuegos como parte de su cultura.

Presentes hasta en ciudades pequeñas del interior del país, los salones de Arcade enfrentan a partir de esta semana un obstáculo que puede afectar su futuro.

Con un aumento del Impuesto al Consumo del 8% al 10%, y con la negativa de aplicarlo a restaurantes y máquinas expendedoras de comida, las autoridades han presentado este incremento a los locales recreativos.

Por una moneda

En un reporte del portal Kotaku (con información referencial de Sankei Business), la complicación nace de parte de la tradición de los usuarios de pagar con una moneda por partida.

En términos simples, los japoneses están tan habituados con pagar los Arcades con una moneda por partida que ningún aumento ha sido posible durante décadas, específicamente teniendo un precio fijo máximo de 100 yenes.

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El peso de gastos y aumentos en los impuestos caen sobre los hombros de los propietarios de los Arcades, teniendo que compensarlos con parte de sus ganancias. Ahora, según varias declaraciones, puede ser demasiado para sostenerse.

Durante años, la industria de los salones de Arcade sufrió por culpa de estos inconvenientes, con cerca de 10.000 casos de bancarrota desde 2006 hasta 2019, generalmente de salones pequeños sin mucha capacidad de inversión.

La cura que han encontrado los salones más prominentes ha sido la de comenzar a actualizar sus sistemas para permitir compras digitales para sus juegos, evitando así el quedarse atrás ante el aumento.

Pero eso expone la fragilidad de muchos locales de poder sobrevivir ante este aumento sino pueden hacer este tipo de transición en poco tiempo.

Esto sería una autentica tragedia para los videojuegos en general, al tratarse de Japón, una tierra sagrada para los gamers, y de una tradición de muchos años que no debería simplemente desaparecer.