Y lo que fue una sanción interna aplicada a un jugador que incumplió las normas al participar en el torneo Grandmasters, por utilizar los micrófonos de la empresa para apoyar públicamente las protestas en Hong Kong con una máscara de gas, hecho acaecido a principios de octubre, ha generado en un verdadero problema para Activision Blizzard.

Los congresistas de Estados Unidos Ron Wyden y Marco Rubio dirigieron una fuerte comunicación dirigida a Bobby Kotick, CEO de Activision Blizzard, mediante la cual y en términos bastante enérgicos, instaron a que reconsideraran la suspensión de que fue objeto el jugador profesional Chung Ng Wai.

Los legisladores de ambas cámaras del Congreso consideraron que la posición asumida por la desarrolladora Activision Blizzard, de hacer que el jugador perdiera el dinero del premio y prohibirle participar en torneos durante un año, “no habla de su espíritu democrático ni tampoco se encuentra a la altura del derecho de expresar pensamientos y opiniones individuales y castigar al Sr. Chung va en contra de esos valores“.

Continuaron exponiendo en la misiva que siendo Activision Blizzard un pilar de la industria del juego, dicha decisión “decepcionante podría tener un efecto negativo en los jugadores“.

Efecto avalancha

Ahora bien, mucho antes que los congresistas hicieran pública esta carta, ya el presidente de Blizzard, Jay Allen Brack, procedió la semana pasada a anular algunas de las sanciones mencionadas en la carta y ello fue en virtud que los empleados de Blizzard habían expresado su desacuerdo por la sanción aplicada al jugador lo que también fue acompañado por las protestas de los fanáticos.

La reconsideración de la sanción se circunscribió a la reducción de la suspensión de Chung a seis meses y la devolución del dinero del premio que Blizzard había retenido originalmente, el cual consistió en $10,000.

Y es que en un mundo tan globalizado y convulsionado como este, no es de extrañar que la sanción aplicada haya sido tomada como bandera política, y es por ello que la desarrolladora pidió que los jugadores se circunscribieran a participar y a no tocar temas sensibles o problemáticos, pues las reglas hay que cumplirlas, más allá que los participantes, tengan o no razón en sus opiniones, pues no es ese el espíritu de la competencia.