Parece que las palabras de Martin Scorsese abrieron un debate que tiene un tiempo discutiéndose en Hollywood. Ahora ha sido Francis Coppola, director de El Padrino, quien ha criticado las películas de Marvel Studios llegando al punto de llamarlas “despreciables”.

El director estaba recibiendo el premio Prix Lumiere en Francia y, ante las preguntas de los periodistas, también se declaró en contra de estas películas y comentó que incluso Scorsese había sido demasiado amable al solo dejarlas fuera de la definición de cine. “Al menos el no las llamó ‘despreciables’ cosa que yo sí hago”, comentó el cinco veces ganador del Oscar.

A estas alturas Marvel Studios no debe estar muy contenta con las declaraciones de estos dos directores a la que hay que sumar las de Iñárritu, que calificó todo el fenómeno de las películas de superhéroes como un “genocidio cultural” en 2014. No obstante, luego de que Avengers: Endgame se convirtiera en la película más exitosa de la historia, tampoco deberían estar demasiado tristes.

Y es que quizá a Marvel y a Disney poco le interesen estas declaraciones de director y productores con varios Oscars en sus vitrinas, pero lo cierto es que sí han iniciado un debate en el que todos han querido dar su opinión. Pero ¿tienen razón estos veteranos trabajadores de la industria del cine? ¿son tan despreciables estas películas?

Un producto para jóvenes

La respuesta no es tan simple y todos tendrán que hacerse su propia opinión, pero nos parece justo explicar el contexto de estas declaraciones para que no sean solo palabras de directores molestos en el aire.

Lo primero que hay que entender es que todos estos directores ya tienen una edad, no se les menospreciará nunca, ya han dado más al cine como para “eliminarlos” de nuestra lista de gente aprobada. Su edad es importante porque, aunque y Disney y Marvel intentan llegar a todos los públicos, las películas de superhéroes están dirigidas a personas con una mentalidad particular.

Esto es fácil determinarlo por la edad de sus personajes, el efecto máscara, traído de los cómics más clásicos, es un elemento que nos permite determinar a quién va dirigida una obra de medios masificada por la edad mental y física de un protagonista. Es bastante obvio que los tres puntos centrales de las cuatro primeras fases del MCU son Iron Man, Capitán América y Thor.

Ahora bien, el Capitán Rogers debe tener más de 100 años en la historia, Thor unos miles de años y Iron Man alrededor de 50. Sin embargo, su comportamiento en pantalla no refleja esta edad, todos los Vengadores se comportan más bien como personas entre los 20 y los 30 con raras excepciones como Spider-Man que actúa como el adolescente que es.

Esto es suficiente como para personas de más de 60 años no se sientan muy inclinados a ver este tipo de películas, siempre hablando en líneas generales. Por otro lado, los temas que pasan por nuestra cabeza a los 20, como el comienzo de nuestra vida adulta, nuestro viaje del héroe particular en la vida real son un gran punto de comparación con el viaje que los héroes hacen en el mundo ficcional.

En algo tiene razón Iñarritú al llamar a las películas de superhéroes un producto para niños y adolescentes, sin embargo, el le da un toque peyorativo y exagerado, como si eso estuviese mal. El cine de superhéroes tienen sus objetivos claros, hablamos de esto en nuestro artículo sobre la política en estas películas, y uno de ellos es enganchar a la gente joven a ver una aventura con la que relacionarnos.

Sí, en pocas palabras, las películas de superhéroes y su fenómeno han llegado algo tarde a la vida de estos directores que las ven como comida chatarra. Aunque parecen olvidarse que este tipo de películas siempre han existido, solo que antes no se volvían fenómenos mundiales.

Esto no solo se debe a efectos especiales, también hay que tomar en cuenta que los lectores han estado esperando una buena representación de sus personajes en la gran pantalla desde hace años, décadas en el caso de algunos. Los cómics y la literatura siempre han sido un disfrute personal, y no es un misterio que triunfe la idea de dárnosla ahora como una experiencia colectiva.

El tren simplemente pasa muy rápido como estos iconos de la industria. No es tan simple pero otro ejemplo es el de Steven Spielberg quien se declaró en contra de Netflix y de que sus películas puedan optar a los Oscars. El director de Tiburón y Jurassic Park no desarrolló su idea pero dijo que plantearía sus dudas a la Academia: “No parece correcto, las películas se deben disfrutar en las salas de cine”.

Aunque se esforzó en dejar claro que le gustó Roma de Alfonso Cuarón, también se esforzó más en dejar claro que para él la tradición de la sala de cine es importante. Honestamente, al igual que las declaraciones de Scorsese y compañía, parecen palabras de alguien que no termina de entender que la industria ha cambiado y que en su momento ellos también fueron un cambio que quizá otros no veían con buenos ojos.

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Habla el dinero

A esto hay que sumar la recaudación de estas películas con capa, normalmente se acercan a los 1000 millones de dólares (tras gastar entre 200 y 300) y, en el caso de Endgame, gastar 500 para obtener más de 2700 millones. Si tomamos los grandes éxitos de Scorsese, Coppola e Iñarritú, ninguna supera los 400 millones de dólares en recaudación.

Se puede entender que les incomode que sus películas, más importantes en lo emocional para la Academia y otras instituciones, generen tan poco dinero en comparación con la nueva moda. Sin embargo, parece desacertado cargar contra Marvel y sobre todo contra quienes ven sus producciones que, según la taquilla, sería prácticamente todo el mundo.

No obstante, y con todo lo mencionado, nos parece que lo peor es el hecho de que critiquen y no busquen aportar nada a esta joven industria de superhéroes en el cine. Uno pensaría que los líderes de la industria, los creativos más importantes, intentarían ayudar  con nuevas ideas, dejar su marca en este nuevo fenómeno con ideas que quizá realmente lleven a estas películas a un nivel de madurez emocional más adecuado a sus gustos.

Sin ir más lejos, Todd Phillips confesó hace poco que le escribió a Scorsese para hablar sobre el guion de Joker y para pedirle que fuera productor del proyecto. Este le respondió que demasiado ocupado con The Irishman y, según Phillips, le dio un par de recomendaciones. Sabemos que el Guasón no es un héroe, ni siquiera un antihéroe típico, pero forma parte de esta oleada de películas de superhéroes sin ninguna duda.

Sin entrar en spoilers, la película plantea el génesis del Guasón en Gótica desde una perspectiva más realista, con menos pantallas verdes y dándole más peso a las actuaciones, escenarios, vestuario y guion. Es claramente una evolución a un tono más adulto, uno que ya llegó a los cómics hace décadas y que no aparece en el cine con más frecuencia porque no genera tanto dinero, aunque Joker ya supera los 700 millones recaudados.

Un género que apenas comienza

El subgénero de películas de superhéroes apenas comienza y los más veteranos de la industria deberían saber que antes de El bueno, el malo y el feo, tuvimos muchas películas de vaqueros bastante olvidables. De hecho, antes de Endgame tuvimos bastante chatarra, sobre todo en la fase 1 del MCU, solo es cuestión de tiempo que estas películas toquen temas más complicados como ya lo hizo Joker, Watchmen o Batman vs Superman, aunque en su momento no haya gustado demasiado.

Dicho esto, si el subgénero de películas de superhéroes se queda para siempre estancado en salvar al mundo con gemas del infinito, tampoco estará mal mientras las otras películas sigan existiendo y haya otra visión de la condición humana a través del cine. Ciertamente la amenaza de Disney comprando y controlando todo es más real que nunca, pero también es real que la industria cambia y las personas se adaptan y que eventualmente la moda será otra, si las exigencia es más alta, Marvel también tendrá que subir el nivel.

La banalización de los problemas en las películas de Marvel es cierta, pero lo es tanto como cualquier otro dispositivo narrativo que ayude al espectador a creer lo que sucede en pantalla en cualquier película. Ciertamente los problemas de la vida real no se resumen en vencer al villano malvado, pero no creemos que esto afecte la mentalidad de la sociedad, lo haría en un individuo que solo vea este tipo de películas, y esto sería culpa de este y no de la industria.

En cualquier caso el debate seguirá, y nos gustaría que estos directores reconsideraran sus palabras y las comunicaran con un tono más reconciliatorio y que buscar aportar más que quejarse. Honestamente, aún con todos sus logros, es difícil no ver en ellos un poco de envidia y costumbrismo forzado. Aunque las películas de Marvel presenten conflictos más simples y externos como un gran enemigo muy fuerte, es difícil posicionarse en contra del entretenimiento, sobre todo cuando no excluye a otras producciones más sutiles.

De igual manera, otra cosa que continuará es la producción de estas películas Disney y Marvel no se detendrán hasta que dejen de imprimir dinero. Por suerte, Joker ahora abre la puerta a largometrajes más taimados y que no tienen finales felices o tristes, solo ambiguos.