En la década de los 80, durante la infancia de los videojuegos como industria de gran comercialización, ingresó en el juego un joven Hideo Kojima.

El entonces empleado de Konami buscaba por todos los medios comenzar a diseñar para el sistema MSX de la compañía, al que prefería por tener un mayor nivel que la NES de Nintendo.

Fue tal su insistencia que fue finalmente asignado para participar en el desarrollo de un videojuego para el entonces sistema bandera de Konami, siendo en este caso una secuela del simpático juego Antartic Adventure.

Llamado Penguin Adventure, el juego narra la historia de Penta, un valiente pinguino que busca salvar a la princesa Penguette de una aflicción utilizando una manzana dorada que deberá encontrar en los confines del mundo.

Para la época, Penguin Adventure era mucho más que una simple secuela, sino que se trataba de una verdadera expansión de la experiencia que llegó a tener Antartic Adventure.

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Con jefes finales para cada nivel, historia con diferentes ramas e incluso una referencia a la guerra de Vietnam, Penguin Adventure era una experiencia muy especial para los jugadores de aquel momento.

Muchos jugadores poseen la errónea sospecha de que Kojima fue influyente en la creación de estos elementos, pero en realidad fue el desarrollo de Penguin Adventure, de la mano de Ryouhei Shogaki, quien causó una huella indeleble en el creador de Death Stranding.

Con el estreno de Death Stranding, muchos aficionados han recordado la participación de Kojima en este juego al tener la similitud de tratarse de un juego en donde el objetivo es trasladarse de un punto a otro a entregar objetos de gran valor.

El juego más anticipado de todo el año parece haber dividido a la crítica en varias formas, pero la profundidad que busca mostrar Hideo Kojima en sus creaciones a partir de ahora pueden verse en las creaciones de su pasado.