La comunidad de internet está de nuevo a sus anchas y parece haber elegido al nuevo blanco de sus próximos ataques, Death Stranding.

El anticipado videojuego de Kojima Productions ya se estrenó en PlayStation 4 y, a pesar de tener a la crítica dividida, es un éxito incuestionable de ventas y parece estar siendo bien recibido por los jugadores.

Pero entramos entonces al mundo de los trolls y el lado más tóxico de los gamers, que parecen haber encontrado en el título el target ideal de sus próximas jornadas de acoso en línea.

¿En que campo de batalla van a luchar? Metacritic por supuesto. A través de una monumental serie de malos reviews en el portal que recopila las revisiones de usuarios, críticos independientes y portales de noticias.

El objetivo final de este tipo de acciones es el de bajar forzosamente la puntuación final del juego en este sitio web, al tener una alta consideración entre los gamers a la hora de decidir que comprar.

Meta sin sentido

Como lo ha sido Rotten Tomatoes para el mundo del cine, Metacritic es portal que se convirtió en el gendarme de facto del valor objetivo de un videojuego.

Siendo implementado como una táctica para “ganar discusiones” en redes sociales, las puntuaciones de Matacritic han sido tan consideradas para la audiencia, que han comenzado a formar parte de las campañas publicitarias de los juegos.

Pero al conocerse la manera de abusar de estos algoritmos y afectar los resultados finales de las puntuaciones, comenzó una manera de crear matrices de opinión artificiales para que un juego “no lo logre”.

Death Stranding es seleccionado por múltiples razones, pero parece ser la principal el hecho de que hace referencias sutiles (como un martillo) al presidente Donald Trump y a Boris Johnson.

Esto llevó a la risible transición de Kojima de “ícono del gaming de verdad” a “basura SJW” y a la elaboración de ataques de este tipo hacia su videojuego.

Es importante recalcar que la última palabra la tienen los jugadores sobre cual juego es bueno y cual no lo es, y que no deben aferrarse a lo que un portal web les diga únicamente.