El creador de Watchmen no aparece en los créditos de la nueva serie producida por HBO. Para algunos esto será una sorpresa, pero para otros era quizá lo único que sabíamos de esta serie antes de que se estrenara. Dicho esto, el dibujante original de Watchmen, Dave Gibbons, sí aparece en los créditos y se le menciona como uno de los creadores del material original.

Moore es un conocido escritor de cómics que no se lleva muy bien con las grandes productoras y empresas, el inglés no ha tomado el dinero de las regalías por ninguna de las películas basadas en sus cómics, tampoco en algunas reediciones y esta nueva seria de Watchmen no iba a ser la excepción.

Currículum extenso

La historia de Alan Moore como escritor es bastante larga y llena de obras magistrales como V for Vendetta, Constantine, The Swamp Thing, League of Extraordinary Gentlemen, From Hell y cómics de un solo número de Batman y Superman. Hay pocas de sus obras que no hayan sido adaptadas de una u otra manera por lo que a estas alturas lo más probable es que ya hayas visto o leído al menos una obra de Alan Moore.

El escritor británico comenzó su trayectoria con DC Cómics quien lo contrató para que reviviera el cómics de The Swamp Thing, algo que hizo y que gustó a fans y críticos por igual. Luego de otros trabajos con otras sagas ya establecidas, Moore presentó la idea de Death of the Peacemaker a su editor quien cedió y le dio el permiso de crear esta obra con su colega Dave Gibbons.

Peacemakers terminaría convirtiéndose en Watchmen más tarde, el cómic se lanzó en 1986 y fue toda una revolución en el mundo de las viñetas normalmente dominadas por temáticas de superhéroes que salvan el día. Watchmen tiene todos estos elementos pero se presentan de una manera más agridulce, la obra habla de la decadencia, el olvido, la muerte y la sombra de la Guerra Fría. Fue una obra muy política que resonó con la audiencia y que se vendió muy bien a finales de los 80.

Agujero en el contrato

Tanto Moore como Gibbons hicieron este trabajo con una idea muy distinta a cómo terminarían dándose los acontecimientos. Ambos esperaban hacer esta obra y que pasara más bien por debajo de la mesa, por ello su contrato estipulaba que los derechos pertenecían a DC y si la empresa no volvía a usar la saga y sus personajes dentro de un año, los derechos volvían a ambos creadores.

Alan Moore y Dave Gibbons (1987)

Una entrevista hecha hace más de 30 años revela como Moore y Gibbons confiaban en que DC simplemente les daría los derechos a ambos autores eventualmente. Además confirmaban que no había planes para Watchmen 2 ni nada por el estilo, para ellos el final era suficiente, al menos lo era en 1987. Desafortunadamente para ellos, las palabras de Gibbons no envejecieron nada bien.

“Lo que sería horrible, y DC podría hacerlo legalmente, sería hacer que Rorschach se cruzara con Batman o algo así, pero tengo suficiente fe en ellos que no creo que lo hagan. Creo que, debido al equipo único, no pudieron lograr que nadie más se hiciera cargo de Watchmen II o algo así, y ciertamente no tenemos planes de hacer Watchmen II”.

DC no tardó en ver el potencial de Watchmen que ahora se usa para vender camisetas, gorras, gabardinas, máscaras, figuras de acción y cómics, películas y series en donde los creadores no estuvieron involucrados. El contrato que estipulaba que los derechos volvían a los creadores si los personajes no se usaban en un año entero se cumplió a la perfección, DC nunca dejó de usar a los personajes y por ello pueden hacer lo que quieran.

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Vuelta forzosa a DC

La historia entre Moore y DC no acaba allí ya que el británico abandonó la empresa un par de años después al ver que le habían tomado el pelo. Luego trabajaría para Image Comics que luego fue adquirido por DC, por lo que se vio obligado a trabajar involuntariamente para DC de nuevo, algo que le molestó pero le hizo resignarse.

Poco después llegarían las adaptaciones de From Hell, Constantine, League of Extraordinary Gentlemen, V for Vendetta, Watchmen y Batman: Killing Joke. Los lectores sabemos que cuando estas obras se adaptan, el medio y las productoras se ven obligadas a cambiar algunas cosas para llegar a más audiencia, en muchos casos el alma de una obra se ve rota por ambiciones (válidas) económicas y algunos autores simplemente no pueden lidiar con esto.

Alan Moore es uno de los ejemplos de estos autores, le desagradan todas estas adaptaciones (aunque admite que no odio From Hell) y no querido recibir ni un céntimo de estas grandes producciones que probablemente ya lo hubiesen hecho millonario. La verdad es que se desconoce si HBO si quiera hizo alguna llamada de teléfono a Moore pero, sea como sea, lo más probable es que el británico hubiese rechazado sus peticiones de involucrarse y su dinero como ya viene siendo costumbre desde que comenzaron a salir las películas de sus obras.

De esta manera, la razón de por qué uno de los mejores escritores de cómics de los últimos años no aparece en los créditos de las adaptaciones de sus obras es porque ha puesto sus principios delante de otras cosas, como Rorscharch casualmente.