Ser un estudio de anime estable y competitivo en Japón no es nada sencillo, ya que si bien hay casas como Ghibli que están establecidas y cuentan con apoyo financiero, las pequeñas animadoras como Tear Studio no corren con la misma suerte.

Eso no quiere decir que todos los días una compañía en el país del sol naciente puede declararse en bancarrota sin pagar a sus empleados, pero parece que eso es exactamente lo que hará Tear Studio.

A partir de la denuncia de Gen Sato a la compañía a principios de mes a través de su cuenta oficial de Twitter por retener sus pagos, los reportes de muchos de sus empleados e incluso socios de la empresa que han intentado contactar con el estudio sin respuesta alguna han ido en aumento.

Luego de que su desaparición de las redes sociales se hiciera evidente, pronto notaron que su página oficial no había sido actualizada en varios meses, así que sin contestar a las llamadas, y ni una sola persona en las oficinas, ninguno de los afectados ha podido contactar a Tear Studio para solventar la situación.

Pero el silencio se ha roto el día de hoy, cuando Tear Studio compartió el primer comunicado desde hace meses, donde especificó que se encuentran en el proceso de declaración de bancarrota, a entregarse a finales de este mes.

Con casi $400.000 mil dólares en deuda a sus acreedores al lado de $72.000 mil dólares a sus empleados, lo más probable es que sus ex trabajadores se queden sin recibir sus pagos en orden de utilizar el dinero que tienen retenido para pagar a los inversionistas.

Un movimiento ejecutivo que ya se ha visto en especial en el mundo corporativo de YouTube este año, con el escándalo de Defy Media, que se declaró en bancarrota y despidió a todos sus empleados en un solo día, luego de no pagarles por dos meses seguidos.

O un caso más cercano a Latinoamérica, el Canal de Badabun, que después de un escándalo por parte de las figuras más notables de la compañía al alzarse contra el maltrato del CEO, anunció hace poco que se declararían en bancarrota sin pago para ninguno de sus empleados.

Una tendencia que se está volviendo cada vez más recurrente en occidente y que parece haber llegado al país del sol naciente.