A medida que crece el fenómeno de los Esports como una industria multimillonaria, surgen también las ideas que asegurarán la legitimidad de este mundo.

Al tratarse de una industria conformada en un fundamental cambio de paradigma, pasando de “jugar por diversión” a “jugar para ganar”), normalmente se podría predecir que se vieran situaciones de imposición de disciplina.

El estilo de “amor duro” o disciplina exacerbada de diversos entrenadores y responsables de equipos profesionales lleva a muchos a creer que esta es la manera en la que los gamers deben operar.

Sin embargo, empiezan a emerger en los últimos tiempos diversos estudios académicos que han encontrado una gran evidencia de lo contrario.

Recientemente se ha publicado un trabajo de la Universidad Adam Mickiewicz de Poznan, Polonia, en donde se ha develado que las emociones positivas son las que conducen a un mejor rendimiento en jugadores profesionales.

El método

Las herramientas utilizadas para medir este tipo de respuesta fueron diversas en cuanto a los niveles de muestra de los jugadores participantes.

Los sujetos, que se identifican como hombres y con rangos de edad entre los 18 a 32 años, participaron en pruebas de Counter Strike: Global Offensive y FIFA 20, disputando partidas en equipo contra la CPU en el nivel más alto de dificultad.

Individualmente se les solicitaría puntuar a sus compañeros del 1 al 7 por su nivel de habilidad y se les informaría de su puntuación para una segunda ronda.

El experimento radicaba en exagerar las puntuaciones positivas y negativas de varios jugadores y analizar sus respuestas en la siguiente partida. Como resultado, los que recibieron mayor valoración, real o exagerada, jugaron sustancialmente mejor que la primera vez.

Según el trabajo del equipo de los doctores Maciej Behnke, Michal Kosakowski y Lukasz D. Kaczmarek, se develó que la confianza de los compañeros y la actitud positiva son el catalizador del mejor desempeño de un jugador.

Con la gran demanda que tienen los jugadores de Esports, es importante comprender que sus desempeños y resultados deben ser vistos con la mayor empatía posible y no reducirlos por una mala partida.

Este trabajo también forma parte de los gamers en nuestro día a día, aspirando a tener una mejor actitud con nuestros compañeros y rivales. Los gamers siempre podemos ser mejores.

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