Una era de la industria de los videojuegos se aproxima a su final, con el cierre de cientos de tiendas Gamestop en todo el mundo.

Tras declarar oficialmente que la cadena de tiendas fue incapaz de rendir al nivel de sus expectativas más bajas en el período navideño, se anunció que en 2020 cerrarían más de 200 tiendas en todo el mundo.

Considerada en su momento como la tienda fundamental para conseguir videojuegos nuevos y usados, además de mucha mercancía oficial, es hoy una carcasa que demuestra lo bajo que han caído los juegos físicos. En palabras del CEO George Sherman:

“Aunque esperamos que los retos con los que nos hemos encontrado en el cuarto trimestre de 2019 continuarán en el ejercicio fiscal de 2020, creemos que tenemos un plan de acción a largo plazo correcto para optimizar la rentabilidad e incrementar los beneficios de la empresa previo lanzamiento de las nuevas consolas en Navidades de 2020”.

Pero esto ya suena repetido en cierto modo, dado que Gamestop realizó un cierre masivo similar en 2018 y a mediados de 2019, puesto que las tiendas de esta marca tienen una reputación bastante incómoda.

En los últimos tiempos, se han reportado, gracias a Kotaku, que las tiendas de Gamestop no tienen ya ningún tipo de animo u orden para sostener requerimientos mínimos de calidad que alguna vez ostentaron.

La conveniencia que ofrecieron en sus mejores tiempos ha dado paso a un personal desganado que sabe que la hora de cerrar sus puertas está cada vez más cerca. Nadie se está haciendo ilusiones.

La distribución digital y el incremento astronómico del mercado móvil le han dado a la industria de los videojuegos un poder tan enorme que ya el modelo de distribución física en tiendas es cada vez menos necesario.

Pero Gamestop no está muerta del todo, al tener presente que quieren estar allí para el estreno de la nueva generación de consolas.

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