Tras su llamativo anuncio de la semana pasada, los funcionarios de la Prefectura de Kagawa decidieron expandir el alcance de su regulación para videojuegos.

La ley que busca controlar el tiempo de ocio dedicado a los videojuegos dentro del territorio de Kagawa a 60 minutos diarios en días hábiles y 90 minutos en días de descanso, recibió una enmienda oficial antes de su presentación.

En esta, se hace hincapié en que no se trata solamente de una regulación limitada a consolas de casa, sino que se incluyen a los videojuegos en plataformas móviles, sean teléfonos u otros sistemas afines.

Al haber elaborado esta enmienda, los funcionarios cierran uno de los potenciales agujeros legales que podrían haberse empleado con esta ley, que especificó en su primera versión únicamente a las consolas.

Por ende, los usuarios de juegos móviles que se sentían a salvo de la regulación están ahora bajo el mismo criterio de esta ley, que entrará en ejercicio a partir de febrero de 2020.

Por otra parte, existe un punto interesante dentro de la enmienda de la ley, donde se modifica la severidad de la regulación, pasando de ser una ley de alta exigencia moral a una regulación estándar.

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Según explica NHK, el cambio implica una visión más educativa que de rango legal, al ser considerada como una ley que debe “seguirse en la medida de lo posible”.

Esto representa una bocanada de aire fresco para muchos ciudadanos de Kagawa, que en vez de ser señalados como transgresores por jugar mucho, tendrán más bien advertencias de aire más positivo.

Un baño de realidad sin duda, puesto que criminalizar el uso de los videojuegos en una nación cuyo producto interno bruto, identidad social y alcance internacional está unido a los videojuegos de manera inseparable.

Japón debe tener una imagen pública perfecta si quieren dar la mejor impresión posible en los próximos juegos olímpicos Tokio 2020, así que es probable que este tipo de leyes se queden en nada.