Sin duda, la mente más importante de toda la historia de esta industria y a la que le debemos todo lo que hoy conocemos por videojuegos, es Ralph Baer, quien durante la Segunda Guerra Mundial creó el primer prototipo de consola de videojuegos, el cual se vendió como Magnavox Odyssey, cuyo primer título fue crucial para el futuro de este entretenimiento.

Nos referimos al lanzamiento de una especie de juego de tenis, el cual llegó posteriormente a las consolas de Atari, rebautizado como ‘Pong!’, cuya popularidad marcó un antes y un después en lo que en ese entonces, era una pequeña industria del videojuego, siendo Baer el que sentó las bases para el futuro de este entretenimiento.

Hablamos de la primera persona que incursionó en el mundo del videojuego, por lo que obviamente le debemos mucho a este diseñador, ya que si no fuera por él, no tendríamos todo lo que hoy conocemos dentro de este entretenimiento, por lo que decidimos compartir algunos destalles sobre su historia.

Su vida antes de los videojuegos

Ralph Baer nació en Rodalben, una ciudad alemana que forma parte del estado de Renania-Palatinado, dónde se vio obligado a escapar a Estados Unidos debido a su religión, convirtiéndose en un joven autodidacta desde muy temprana edad, graduándose en el Instituto Nacional de Radio e incluso participando en la Segunda Guerra Mundial.

Pero eso no es todo, ya que se graduó en Ingeniería dentro del Instituto de Televisión Estadounidense ubicado en Chicago, lo que posteriormente le permitiría trabajar en empresas más pequeñas como Wapper. Inc o Loral Electronics, desempeñando la labor de ingeniero en jefe, mucho antes incursionar como desarrollador de videojuegos.

Pero es este punto donde se hace con un objetivo en mente, el cual era construir la mejor televisión del mundo, apostando por un sistema de entretenimiento diferente e innovador, dando vida al principio de la industria del videojuego, aunque su petición no se tomó en cuenta en aquella época.

Sus primeros inventos

Baer tomó la iniciativa y desarrolló varias cosas para impulsar este entretenimiento, lanzando un sistema de consola conocido como Brown Box, el cual sentó las bases para sus futuros proyectos y en un año más, daría vida al primer prototipo de TV Game #1, un sistema que no era totalmente jugable pero sí que le permitió obtener los ingresos necesarios para sus futuros proyectos.

Pero sería hasta que conociera a Bill Harrison y Bill Rusch que comenzaría a trabajar en su primer gran proyecto, una nueva consola y en un catálogo de títulos para la misma, todos bastante sencillos: uno de ellos consistía en dos cuadrados que se perseguían entre sí por un fondo negro, mientras que el más popular simplemente era un juego de tenis, el cual sería la base para el lanzamiento de ‘Pong!’.

Asociación de Magnavox y lucha contra Atari

No sería hasta mediados de 1971 que Ralph Baer se convertiría en el principal pionero de toda una industria, alcanzando un acuerdo con Magnavox para trabajar en la consola que llegaría bajo el nombre de Magnavox Odyssey, en un lanzamiento pautado para mediados de 1972 y que sentaría las bases para la icónica Atari que llegaría próximamente.

Esto a su vez desencadenaría la que sería la primera guerra de consolas de toda la historia, donde Ralph y Magnavox acusaron a Atari por plagiar sus títulos, siendo ‘Pong!’ el más que mayor furor y números de ventas generó bajo el brazo de la compañía, llevando a Magnavox a generar una demanda contra esta.

Debido a que Atari utilizaba las patentes e ideas que existían detrás del título de tenis de la consola Odyssey, ganando el juicio y exigiendo a la compañía un total de 1.500.000 dólares, antes de llegar a un acuerdo con el que obtuvieron unos 700 mil dólares, donde Atari entregaría todos los derechos de sus futuros lanzamientos.

Su legado en la industria

Se trata de uno de los padres de los videojuegos, quien patentó más de 30 inventos que revolucionaron no solo la industria, sino también la electrónica y el entretenimiento, utilizando métodos como receptores de televisión para lograr una participación activa, sistemas de juegos programables manualmente, un aparato de juego controlado por microprocesadores y muchos grandes que marcaron la historia de esta industria.

Es por esta razón, que si eres un ardiente fanático de los videojuegos y pases en algún momento por Manchester, quieras dedicar un rato a Baer Square, sentarte un rato en un banco junto a la estatua y tomarte un momento para agradecer a uno de los pilares de la industria del entretenimiento, a quien le debemos lo que hoy conocemos por videojuegos modernos.

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