Hace unos días, la página de Vix publicó un artículo interesante sobre los clichés en el mundo del anime que deberían acabar, algo que todo otaku se ha cuestionado en algún punto. No obstante, hoy queremos explorar este tema a fondo desde la perspectiva de para quién está hecho el anime.

Iniciemos con que es y que no es un cliché. Descrito como una percepción generalizada de un tema que se usa con frecuencia y que termina perdiendo su novedad, lo contrario a un cliché se refiere a algo completamente innovador, nunca antes visto. La diferencia entre ambos es el juicio de valor de la persona que use los términos, ya que hay animes buenos por ser un “cliché” y series malas por ser novedosas, sin arraigo al sentimiento general que envuelve a la cultura.

Un excelente ejemplo es el anime de ‘Kakegurui’. Mientras la serie fue un éxito en occidente por su innovadora temática de apuestas en una escuela para chicos millonarios. En Japón tuvo una reacción adversa, ya que los elementos que definen a su cultura y el sentimiento de superación que generalmente evocan en sus animaciones se perdió totalmente y no refleja sus verdaderos valores.

En esta pieza derribaremos las concepciones erróneas con respecto al anime y explicaremos cómo es percibido por su principal consumidor y cliente prioritario: Japón.

1- Los Power Ups ya no se usan sin razón

El Power Up es un elemento del Shonen donde su protagonista obtiene de forma inesperada un aumento de poder ya sea por la ira, la tenacidad de continuar la batalla o incluso el despertar de algo oculto dentro de ellos.

Señalado como un elemento que se salta el progreso natural de un personaje no podría estar más alejado de la realidad, ya que al día de hoy uno de los aspectos más importantes del anime es el desarrollo de los protagonistas.

Grandes ejemplos son Deku de “My Hero Academia’ y Tanjiro de ‘Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba’, ambos obtienen Power Ups en batallas difíciles, pero llegan gracias a extenuantes y largos entrenamientos, preparación mental y la guía de sus maestros.

2- Los villanos no se convierten siempre en amigos

Cuando solo nos fijamos en la larga trayectoria de ‘Dragon Ball’, es fácil decir que los enemigos siempre se vuelven amigos, pero solo hace falta salir de la franquicia para darse cuenta de que no es cierto.

Si quieres buscar en animes de la misma época, Makoto Shishio permaneció como el villano hasta el final, Naraku no se convirtió en el tío de los hijos de Sango y Miroku y Envy en ‘Fullmetal Alchemist’ prefirió morir antes que vivir con envidia a los humanos, humillado ante sus rivales.

Sin embargo, hay algo importante que rescatar de la camaradería presente en ‘Dragon Ball’ y que ha sido un esfuerzo constante del anime en Japón, la de brindar a su juventud buenos valores, siendo uno de ellos el que hasta tus enemigos más acérrimos pueden convertirse en tus aliados en la adversidad.

3- La sexualización no es un problema del anime

Si bien existe la sexualización de la mujer en ciertos animes, este no es un cliché del medio, sino una representación global de la percepción de la mujer que ocurre en todos los ámbitos de consumo y, sin embargo, el anime tiene increíbles guerreras que han demostrado su valía una y otra vez sin importar su físico como Arturia de ‘Fate Stay Night’, Erza de ‘Fairy Tail’, y Clare de ‘Claymore’.

Sin contar que justo esta temporada de invierno de 2020 las chicas han comenzado a tener roles protagónicos sin la necesidad de tener cuerpos despampanantes, como en ‘Keep Your Hands Off Eizouken’ que trata de chicas de preparatoria con un gran amor por la animación japonesa.

4- Todos los héroes son diferentes

El problema cuando tomamos solo una época del anime es que generalizamos algo que en su momento fue popular, si bien Yoh, Goku y Luffy tienen una personalidad calmada ante todo y poseen un gran poder para acabar con sus enemigos, en la actualidad las cosas han cambiado.

El mayor ejemplo del Shonen actual es ‘My Hero Academia’, aquí nos presentan una sociedad que colapsó por dejar todo en las manos del “héroe tranquilo que puede derrotarlos a todos en el último momento”, con el faro de la esperanza derrotado, el foco de su sociedad es crear héroes que puedan trabajar en equipo, estar atentos al peligro y ser efectivos, todos muy alejados de ese protagonista calmado que solo aparece en el último momento.

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5- No todas las familias son iguales

Un recurso literario utilizado por todos los medios, desde Disney, DC y hasta las novelas del mediodía de las abuelas, es que el protagonista no tenga padres, así su autor puede eliminar las interacciones de un personaje que cree innecesario y cuya ausencia aporta al recorrido del personaje.

En el shonen, donde niños son obligados a vivir situaciones extremas en batallas, el no tener padres les obliga a mirar siempre hacia adelante porque no hay nada atrás que lo sostenga y en su camino crean su propia familia, porque hasta Sesshomaru tiene personas indispensables hasta el final.

6- Comer mucho es sinónimo de ser saludable

A diferencia de lo común en occidente de que aquel que come mucho es el gordito del grupo, en Japón comer sin decoro y con apetito es señal de una persona saludable, por lo que este tipo de personalidades es muy querida en su cultura.

Se trata de un rasgo creado para el disfrute de los japoneses que gustan de celebrar la energía de la juventud, y que también obedece a las actividades de sus protagonistas, pues a mayor poder más energía necesitan.

7- El anime está hecho principalmente para adolescentes

Decir que hay demasiados animes escolares es ignorar por completo a su audiencia, si bien el anime tiene categorías para adultos como el Seinen o el Josei, el grueso de su demográfica son estudiantes de preparatoria entre los 12 y 16 años, que pasan más de doce horas al día en la escuela entre actividades escolares y extracurriculares.

Con solo ocho semanas al año de vacaciones y un país orientado a la educación, los jóvenes enfocan toda su infancia y adolescencia en su vida escolar y en pasar los temidos exámenes finales que les permiten ingresar a las Universidades.

8- El humor de una cultura

El humor japonés es peculiar e inherente a su cultura, así como en Latinoamérica se puede bromear sobre el hombre que tiene que hacer todo a escondidas de su mujer, para ellos un punto fuerte de humor es el del pervertido que nunca consigue a la chica hasta que se reforme, aunque ninguno de los dos es un buen ejemplo de comportamiento, es simplemente un rasgo de su cultura que es reflejado para la diversión del consumidor primario: los japoneses.

9- Los arquetipos existen

Algo base para conectar con cualquier audiencia, desde series e incluso en las identidades de empresas, es conseguir un arquetipo que conmueva a la audiencia. Este recurso ha tomado varios nombres en Japón cuando se trata de protagonistas del anime.

Si bien las Dandere son chicas o chicos tímidos y un poco fríos que se abren solo con quienes confían, el ejemplo de Rei no solo está mal por no ser un recurso único de Japón ya que en occidente tenemos, al deportista, la niña rica y la chica pobre, sino que la chica más popular de ‘Evangelion’ es una Kuudere, una persona fría que no llega a sentir nada por nadie, sino que el protagonista tiene que adentrarse en su mundo para comprenderla.

10- Los triángulos amorosos son parte de las historias de amor

El Harem es un género en sí mismo que obedece a los deseos juveniles de tener varios pretendientes, ser popular con las chicas o con los chicos y ver las divertidas interacciones que salen de ahí.

Sin embargo, estos raramente están en otros géneros y si en los romances los protagonistas tienen más de un interés amoroso es algo muy común para generar tensión, una característica de novelas de época como ‘Orgullo y Prejuicio’ por lo que no es un rasgo que pertenece al anime, sino que solo es utilizado y fácilmente eludible si no es de tu agrado.

El anime goza de tantas variantes que incluso el contenido hecho especialmente para Japón es eludible, explorar otros géneros, sobre todo cuando no se comprende del todo la cultura japonesa, es una buena forma de escapar de lo cotidiano.

Pero siempre hay que tener en mente que al final del día el contenido de Japón está hecho para sus consumidores y que por más que queramos llamarlos “clichés”, sin ellos todo lo que nos quedaría es una historia sin la identidad única que nos han ofrecido los japoneses con el anime.