El brote de una nueva forma de Coronavirus en Wuhan, China, inició un monumental efecto dominó en la salud y en la economía mundial.

El altísimo riesgo de propagación, la creciente cantidad de contagiados y las características mismas de la enfermedad llevaron a cientos de países a tomar precauciones. Consideraciones sanitarias que han acarreado consecuencias en la mayoría de los espacios industriales, entre ellos los videojuegos.

Abriendo el año 2020 con una expectativa gigantesca en muchas direcciones, el impacto que el COVID-19 le dio al mundo de los juegos está a punto de volverse irreversible en términos de tiempo.

Uno tras otro, eventos, estrenos y actividades de la industria están siendo canceladas o postergadas por la emergencia. Asimismo, de manera aun más problemática, la producción misma se ha visto afectada.

Paralización territorial

El efecto de la apertura económica china para la industria ha sido que muchas compañías de todo el mundo emplearan de una u otra forma la participación del gigante asiático.

La primera gran afectada ha sido Nintendo en cuanto a su producción. Esto se debe a que un número de componentes de Switch son elaborados en China, así como parte del ensamblado y envío, la cuarentena ha retrasado este proceso.

Una respuesta indudablemente responsable de parte de la compañía, que no expondrá a trabajadores a contraer el virus, paralizando actividades y retrasando unidades de Nintendo Switch, especialmente las especiales de Animal Crossing que habían anticipado por semanas.

Pero aunque Nintendo insiste que esto no afectará la distribución en occidente de manera importante, si ha causado retrasos en estrenos de juegos, como The Outer Worlds, que ha visto su port retrasado por medidas de seguridad en Singapur.

Eventos y reuniones descartadas

La principal preocupación con el Coronavirus ha sido su rapidez de propagación, por lo que en muchos lugares se ha dispuesto una alerta para paralizar eventos de grandes multitudes.

Grandes convocatorias de la industria del entretenimiento ya han quedado muy atrás en jornadas recientes, siendo la región asiática la más afectada por esta emergencia. La suspensión temporal de la LPL de League of Legends en China y la relocalización de muchos eventos de Overwatch League.

Equipos como Invictus ven retrasadas sus aspiraciones profesionales por la amenaza del COVID-19

Japón ha visto la cancelación de numerosos eventos deportivos, entretenimiento, anime y videojuegos, a petición del primer ministro Shinzo Abe. La población ha obedecido diligentemente con la petición y mantienen una respetuosa cuarentena autoimpuesta.

Occidente ha tomado medidas preventivas un tanto diferentes. Postergando eventos para futuras fechas y paralizando ciertas actividades públicas, llevándolas al terreno online a través de transmisiones en vivo.

Las situaciones de los eventos principales del primer semestre de 2020, Games Developers Conference y E3 2020 son las que han llamado más la atención. La GDC 2020 tenía en su itinerario importantes datos sobre el futuro de la industria, pero el riesgo de contagio causó la salida de muchos participantes.

Entendiendo esto, la GDC decidió postergar el evento a una fecha futura para asegurar la calidad del mismo, por lo que habrá que seguir esperando por noticias de la nueva generación del gaming.

En el caso de E3 2020, el temor es el mismo pero difícilmente se pueden comparar los niveles de anticipación por ambos eventos. Con el manifiesto interés de Sony de no participar, asi como la salida de Geoff Keighley y de otras figuras de relieve, queda por saber quien hubiera querido ir a un evento cada vez más muerto… oh si, Bethesda.

Sin embargo, la declaración de Estado de Emergencia en California por alerta de Coronavirus puede llevar a la cancelación del evento por completo, pero aún no se ha confirmado abiertamente si este será el caso.

De esta manera, E3 evitaría llevarse un chasco por cancelar el evento por el Coronavirus en lugar de admitir que el interés de la comunidad ya no existe, pero corresponde esperar para ver.

La realidad es que la amenaza del COVID-19 es real y debe tratarse como tal. Pedimos que se mantengan alertas y tomen precauciones, pero no caigan en el pánico o la histeria y acudan al médico ante cualquier problema de salud.

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