Una de las grandes pérdidas de lanzamientos de este año es la de Dying Light 2, que causó una gran impresión en sus adelantos de 2019.

Nunca un juego estrella de los medios, la obra de Techland hizo girar muchas cabezas con lo intenso de su gameplay y con el enfoque post apocalíptico de una ciudad atestada de zombies.

Pero en el estudio decidieron retrasar todo en función de prepararse para un estreno para las nuevas consolas que apuntan a dominar el mercado a partir de 2021.

La consecuencia inmediata de esta decisión es volver al trabajo y adaptar su juego a la nueva y ambiciosa tecnología de las consolas, estelarizada por el ray-tracing. En palabras de Tomasz Szałkowski:

“Tenemos ambiciones en términos gráficos, y es por eso que será la primera producción de Techland que soporte ray-tracing. Lo hemos estado implementando en cooperación con Nvidia para PC”

“Gracias a esta tecnología, nuestras sombras en el clima soleado serán como realmente deberían.

Los efectos de oclusión ambiental han ganado estabilidad espacial y ya no sufre compromisos vinculados a las características específicas de los efectos que afectan el espacio de la pantalla”.

Una serie de mejoras gráficas que harán más envolvente esta historia, donde se exploran temas que pueden ser considerados muy reales en estos tiempos de pandemia.

En Dying Light estamos envueltos en un escenario global donde la humanidad está siendo extinguida por una creciente plaga de zombies. Esto deja a los supervivientes obligados a formar alianzas y comunidades.

Obviamente, estos grupos están liderados por caudillos que asumen control de fuentes de artículos esenciales, generando disputas entre los vivos mientras eluden a los no-muertos.

El poder recrear este mundo de la manera que Techland desea es el objetivo principal de esta espera por Dying Light 2, donde el escenario ideal es que sea un lanzamiento de estreno con las nuevas consolas.

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