Tras superar con todo nuestro poder al ataque del titan demente Sargeras al mundo de Azeroth, el mundo entero se vio envuelto en una nueva guerra.

World of Warcraft: Battle for Azeroth prometía darle una continuidad al legendario conflicto de facciones entre la Alianza y la Horda, llevando a sus jugadores a alistarse para ir a las trincheras.

Situados en una historia épica que se ha manifestado en cinemáticas de alto nivel, ¿cómo podrían trasladar esa sensación al gameplay? La respuesta precede al inicio de esta expansión.

Progreso escalonado

Al comprar World of Warcraft: Battle for Azeroth y crear un personaje desde el nivel 1, tendríamos que establecer un sistema de progreso para llegar al máximo nivel.

Tradicionalmente, el subir de nivel obedecía a las zonas en las que las personas estaban ubicadas en ese momento, teniendo que viajar a puntos específicos del mapa para subir de nivel.

Esto cambia en el parche de Legion 7.3.5, previo al estreno de BfA. Creando un sistema de subida de nivel escalonada en la que los monstruos y enemigos se ajustan al nivel del jugador de manera automática.

Otorgando así una gran libertad de movimiento para poder narrar nuestra historia de la manera más idónea, jugando el contenido que queremos jugar a placer. Aunque muchas zonas no han cambiado con el paso del tiempo, el poder jugar a gusto es un gran valor.

Esta ejecución es fundamental para el disfrute inicial del juego y poder alcanzar el máximo nivel y el mayor contenido de esta expansión, comenzando por las nuevas áreas.

La fuerza del mar

Los jugadores de la Alianza y la Horda son llevados al corazón de los dos nuevos territorios en los que tendremos que hacer vida. Zandalar para la Horda y Kul Tiras para la Alianza.

En ambos espacios tendremos un sinnúmero de tareas que debemos llevar a cabo para alcanzar el nivel 120, maximizar nuestras habilidades y equipamiento para atacar con toda nuestra fuerza a la facción opuesta.

La guerra es una presencia constante, con incursiones enemigas, bases y ataques furtivos que debemos aplacar para mantener nuestra posición.

Del mismo modo, tendremos los Frentes de Batalla en territorios de los Reinos del Este y Kalimdor para combatir y Exploraciones de Islas, donde abunda la Azerita y que debemos conquistar antes que el enemigo.

Enfoque contra el enemigo

Las modalidades de Frente de Batalla y Exploración de Islas nos dan una serie de actividades en constante rotación que conducen a múltiples instancias de trabajo en conjunto para obtener recompensas.

Mientras que los Frentes de Batalla son ideales para obtener equipamiento, las islas están llamadas para darnos cantidades ingentes de Azerita, donde podremos maximizar nuestro Corazón de Azeroth y acceder a mayores habilidades.

Todo esto es necesario para mantener un nivel consistente de fuerza ante una de las nuevas facultades implementadas en BfA, el Modo Guerra.

Durante años, World of Warcraft ha tenido un robusto contenido de Jugador contra Jugador, incluyendo grandes cantidades de premios en equipamiento, monturas y beneficios. Estando estos comúnmente reservados para los más ávidos jugadores de servidores de este tipo.

 

El Modo Guerra cambia completamente esto, al esencialmente hacer a cualquier jugador elegible para pelear contra la facción contraria en batallas en cualquier lugar, salvo santuarios.

A partir de allí, los jugadores que decidan pelear estarán abiertos a ataques enemigos, a la vez que podrán hacer lo propio ellos mismos.

Este sentimiento se sustenta aún más con la adición de las Incursiones, en las que los ejércitos de la Alianza y de la Horda lanzan ataques en territorio enemigo, creando una serie de misiones con buenas recompensas y la posibilidad de entrar en grandes peleas entre jugadores.

Sean elementos de Jugador contra Jugador o Frentes de Batalla, el elemento de guerra de facciones fue clave para narrar Battle for Azeroth, hasta que la guerra dio un vuelco que nadie esperaba.

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