La romántica historia de ‘Omoi, Omoware, Furi, Furare’ tardará un poco más en llegar a todos los cines de Japón en aras de apegarse a las nuevas medidas implementadas en contra del esparcimiento del COVID-19.

Una resolución que la distribuidora Toho Animation está llevando a cabo junto a los gobernadores de las cuatro prefecturas de Tokio, al no sacar las últimas cintas en las que han trabajado como: ‘Detective Conan: The Scarlet Bullet’ y ‘Omoi, Omoware, Furi, Furare’.

De esta forma, se busca que los cines entren en cuarentena voluntaria al no tener películas nuevas que ofrecer al público y reducir los espacios que no cumplen con el distanciamiento social.

La nueva fecha de estreno se anunciará en las próximas semanas a través de la página web de la adaptación, contando con el sello del staff de A-1 Pictures y la distribuidora, Toho Animation.

La preventa que inició a principios de mes también será pospuesta hasta el anuncio de la nueva fecha de estreno.

Para aquellos que ya adquirieron los boletos previamente no contarán con la opción de un reembolso, en su lugar, las entradas serán válidas para el estreno de la cinta sin importar en qué momento del año llegue.

Estado de emergencia

A una semana de que se nombrara el estado de emergencia en Tokio, el número de casos confirmados ha subido de manera alarmante en el país del sol naciente, que luego de acumular 4.000 mil afectados en tres meses pasaron a más 8.000 mil en los últimos 7 días.

Esto se debe a que mientras el virus se mantuvo en el interior, el gobierno fue capaz de manejar la situación pidiendo a los ciudadanos permanecer en casa, pero una vez que llegó a la capital, el ritmo de vida de la ciudad dificultó el que la población acatará las medidas.

Aunque en las últimas semanas compañías como Shueisha ya se encontraban enviando a sus empleados a casa, la realidad que ha tocado a países como Italia y España es que si las medidas no se acataban en sus inicios, solo se pueden esperar un aumento de casos exacerbado.

Unido a esto, está estipulado en la constitución de Japón que todo ciudadano tiene derecho a la libertad de movimiento en todo el país, por lo que el gobierno no puede forzar una cuarentena sino que tiene que contar con la conciencia de su gente para que acaten el distanciamiento social.

Si bien la realidad del mundo es complicada, algo seguro es que la industria del anime tomará un duro pero necesario golpe en orden de mantener a salvo tanto a trabajadores como a sus consumidores durante la pandemia.

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