Justo ayer Alan Wake cumplía 10 años desde su estreno en Xbox 360, una obra maestra que, vaya por delante esta confesión, no jugué en su momento y ahora no ha envejecido demasiado bien en cuanto a la jugabilidad. Las alargadas batallas del episodio 3 y 4 son bastante tediosas y han envejecido como la leche que lleva meses en el refrigerador.

Ahora bien, el mundo creado por Sam Lake y Mikko Rautalahti ha envejecido más como el buen vino, la historia como tal tiene sus pequeños detalles clichés pero el hecho de que a día de hoy sigamos leyendo teorías sobre el final del juego habla mucho sobre la riqueza argumental del título. Esperamos, de hecho, que AWE (Altered World Event), el segundo DLC de Control arroje luz sobre varios temas del final de Alan Wake.

Sin embargo, hoy no hablaremos sobre si Alan sigue atrapado en la cabaña de Cauldron Lake o no, tampoco sobre la Presencia Oscura que afecta a este poblado. Hablaremos sobre la inmortalidad cuántica, la ciencia ficción y lo que creemos que pudo pasar por la cabeza de los escritores tras ciertas decisiones que tomaron para alimentar el mundo de Alan Wake.

Serie sin Emmy

Dentro de Alan Wake hay varios coleccionables, uno de ellos no son objetos sino capítulos de una serie de televisión ficticia llamada Night Springs inspirada en The Twilight Zone. Alan Wake es un juego de aventura, resolución de puzzles, disparos incluso, pero sobre todo tiene mucho de terror por más que no se venda como tal. Conseguir estos capítulos requiere de exploración y de que queramos pasar más tiempo del necesario en un ambiente tenso. Por suerte, están todos en YouTube, aquí abajo pueden ver el capítulo titulado “Suicidio Cuántico”.

Son solo tres minutos como casi todos los capítulos de la serie y solo le hace falta eso para dejarnos con la cabeza dando vueltas. Este capítulo se centra en un científico que cree que ha conseguido la inmortalidad cuántica. Una máquina controla de manera remota su pistola, mientras esté encendida la pistola no podrá disparar al científico, quien la tiene apuntada a su cabeza.

Lo que sucede es que un error humano como suele suceder en las historias de ciencia ficción. Uno de los que está presente desconecta la máquina por error, este intenta advertir al científico que, ebrio del poder que otorga la inmortalidad, no escucha y termina suicidándose.

Wake viendo el capítulo en cuestión.

Bases científicas

El concepto de la inmortalidad cuántica tiene más de un siglo y sirve para ejemplificar la contradicción de la mecánica cuántica. El experimento casi siempre es teórico por razones obvias y consiste en que un sujeto se apunte con un arma cargada y que sea una máquina que mida la rotación de una partícula subatómica la que determine si se dispara o no. Siempre hay un 50% de posibilidades de que se dispare y, según esta teoría, cuando no lo hace un universo paralelo se separa del nuestro y adquiere independencia. Eventualmente con cada intento habrá miles de universos con el sujeto vivo y otros con el sujeto muerto.

Hugh Everett, quien intentó probar la teoría de los mundos paralelos conceptualmente,  nos recuerda que un electrón (la misma partícula del experimento) puede estar en dos lugares al mismo tiempo, por lo que el sujeto podría estar vivo o muerto al mismo tiempo, algo que sabemos que es imposible. La ciencia no ha seguido avanzando en este campo, la teoría no es comprobable y estamos casi seguros de que nunca podrá hacerse por lo que, más allá de la teoría de Everet y del experimento original de Hans Moravec, no tenemos más nada.

Otro ejemplo de la teoría con el gato de Schrödinger y una partícula radiactiva que activa o no el veneno.

Es aquí donde el arte toma el testigo e intenta representar lo que se puede comprobar en la realidad. Lo que, según Everett, generaría un mundo paralelo sería un momento clave, ese en que la pistola no se dispara, es la ciencia, representada por una máquina ficticia capaz de controlar si un arma se dispara o no de forma remota, la que crea el universo paralelo apoyándose en la teoría de la mecánica cuántica.

En Alan Wake no es la ciencia la que genera una posibilidad de vida más, sino el poder creativo de los escritores del dentro del juego, Alan Wake y Thomas Zane. Y aquí es donde las cosas se complican un poco y requieren de que destripemos la trama del juego

La anécdota del juego

Wake es un escritor de novelas de misterio que pasa por un bloqueo mental por lo que su esposa lo convence de irse de vacaciones a Bright Falls, un pueblo ficticio al norte de Estados Unidos. Poco después de que Alan y su esposa Alice llegue a la cabaña de Cauldron Lake, el lugar donde se hospedarán, La Presencia Oscura del lago secuestra a Alice y Alan se ve obligado a lanzarse al lago para rescatarla, no obstante, al tocar el agua pierde el conocimiento. El escritor despierta una semana después en el bosque con su auto estropeado y sin recordar nada. A partir de entonces deberá reconstruir lo que ha pasado y buscar a Alice.

Entre una cosa y otra en donde sobre todo hay jugabilidad contra poseídos, Alan descubre que la Presencia Oscura es un ente que ha ido tomando fuerza gracias al proceso artístico de los que han visitado el lugar. Cantantes y escritores han escrito canciones y poemas en Bright Falls y se rumorea que se hicieron realidad. Además, a veces podemos ver televisores en donde se “trasmite” a un Alan Wake escribiendo una novela en una cabaña y está implicado que eso fue lo que hizo durante esa semana perdida.

Entonces parece que Wake es solo un artista más que ha sido manipulado y chantajeado por la Presencia Oscura para escribir un cuento de terror en donde esta logra liberarse del lago y desplazarse por todo el mundo. Solo una cosa puede detenerla, un interruptor de luz que disipará toda la oscuridad, un objeto que dadas sus características solo puede haber sido creado por Alan en sus escritos, aunque no queda muy claro cuando ya que parece que Alan a veces puede escribir lo que quiere y otras lo que la Presencia Oscura le dice.

De esta manera, el juego se cimienta sobre un Alan Wake atrapado en una cabaña que lucha por escribir un final acorde a sus intereses y no a los de la Presencia Oscura, por algo su trama ha envejecido como el vino y no su jugabilidad.

Al final del juego Alan se sacrifica al entrar al lago con el interruptor, sin embargo, solo Alice escapa mientras que el final nos revela que Alan sigue atrapado en la cabaña. Por suerte, Remedy añadió un par de episodios descargables en donde podemos entender mejor por qué Alan sigue allí y el origen de la Presencia Oscura.

Wake contra la Presencia Oscura.

Y es que Wake no es el primer escritor atrapado por la Presencia Oscura, antes que él estuvo Thomas Zane un poeta que habría creado al ente oscuro cuando escribió que su difunta esposa no había muerto, redactó esto en la cabaña del lago y lo hizo realidad, su esposa volvió, pero un desequilibrio entre la vida y la muerte solo podía generar problemas. Así nace el poder de la Presencia Oscura.

Al final de los DLCs, el verdadero final del título, Wake puede finalmente contactar con su colega artista, Zane y entre los dos idean un plan para que Wake pueda escapar de la cabaña en donde sigue atrapado. La idea es crear a Mr. Scratch, el doppelgänger de Alan Wake y quizá el personaje más misterioso de todo este mundo ya que seguimos esperando una secuela en condiciones.

El momento clave

Aún no se sabe cómo sucedió, pero es uno de los escritores quien creó a Mr. Scratch, un doble idéntico de Alan que, según Zane “es quien hablara con tus amigos y todos los demás allá afuera”. De esta manera, los artistas escriben una posibilidad de triunfo, un doble que sustituya a Alan y que funcione como la herramienta que el escritor usará para salvar a Bright Falls y el mundo.

Así es que nace la inmortalidad cuántica de Wake, en su papel de escritor, de creador de mundos ficcionales, es quien controla la pistola, la máquina con la partícula subatómica y el destino general de su persona. Por mucho que la Presencia Oscura quiera un final feliz para ella, el escritor siempre tendrá ventaja ya que él mismo creó toda esta situación y puede “escribirse afuera de ella”, solo tiene que tener sentido y para eso es un buen escritor después de todo.

El momento clave de la inmortalidad cuántica es cuando la física, la ciencia, decide que la pistola no disparará y crea un universo parelelo, En el caso de la inmortalidad del autor, el momento clave es cuando descubren su poder y en el caso de Alan Wake y Zane es cuando toman consciencia de su papel como creadores. Es allí cuando deciden escribir una rama narrativa más, la de un Mr. Scratch que se presenta durante la escritura del último capítulo del libro de Alan Wake, uno en el que logra salvarse a sí mismo.

El juego da la impresión de que está incompleto y que necesita una secuela, y quizá sea cierto, hay muchos cabos sueltos, pero la historia de Alan está allí. Su poder es la posibilidad de seguir escribiendo y creando elementos que le faciliten la salvación y el enfrentar la Presencia Oscura. Aunque como se menciona en el capítulo “Suicidio cuántico” de Night Springs, “el precio por un legado así es muy alto”, un tema que quizá quedó para una secuela que fue cancelada.

De igual forma el mensaje llegó, el pode creativo de Alan le da la posibilidad de siempre escapar de la muerte en esta Cauldron Lake tan misteriosa y que forma el punto de poder más importante de Bright Falls y este mundo que comparte con Control. Y También así es como Sam Lake y Mikko Rautalahti crearon su propia inmortalidad cuántica en el juego, aunque esta estaría mucho más basada en el arte y el poder creativo que en la ciencia.

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