El verano continúa y es hora de retomar ‘Furuba’ desde el segundo día en la casa de verano para Tohru y el clan principal de los Sohma, quienes disfrutan de un tranquilo día partiendo sandías.

Con Shigure uniéndose a la diversión, la noticia sobre el embarazo de la mamá de Hiro, y las dinámicas entre Tohru, Kyo y Yuki estrechándose, el séptimo episodio de ‘Fruits Basket’ inicia.

No quiero lastimarlos

Luego de pasar la mañana en la playa, Kyo y Tohru al fin se encuentran a solas para discutir qué ha ocurrido los últimos días, en especial con Tohru que ya no habla de su mamá desde el altercado con Hiro.

Cuando Kyo descubre la raíz del problema, alienta a Tohru a seguir hablando de Kyoko, quitándole la preocupación de que podría herir a los Sohma, cuyas madres, debido a la maldición, tienden a rechazarlos o sobreprotegerlos.

Además de calmar a Tohru, Kyo habla un poco sobre sus padres, hay que recordar que aunque nosotros ya conocemos su historia y previamente vimos a su padre biológico con su maestro, Tohru desconoce todo sobre él, excepto su verdadera forma al transformarse.

El acercamiento entre ambos es una de las mejores dinámicas de ‘Furuba’, Kyo es capaz de ver los problemas por los que pasa Tohru y cuidarla, mientras que ella es capaz de aliviar el dolor de ser el rechazado en la familia.

Akito está aquí

Gracias a la invitación de Shigure, la cabeza de la familia Sohma se une a la trama y esta vez llevó a Hattori e incluso a Kureno, a quien conocimos en capítulos pasados y quien esta vez posee un rostro sombrío y frío.

Con todo el clan yendo a visitar a Akito, con excepción del gato que está prohibido en las reuniones, Tohru y Kyo se disponen a esperar mientras los demás se reúnen en el anexo de la casa de verano.

En privado con Shigure y Hattori, Akito demuestra su desagradable personalidad, hablando sobre Yuki como un objeto sin valor, casi de la misma forma en que trata a Kureno, al que no le tiene permitido interactuar con nadie más aparte de él.

Su retorcida personalidad, capaz de decir que ama a los niños que están bajo la maldición y aún así manejar sus vidas por capricho, hacen que las intenciones de Akito y sobre todo de Shigure sigan ocultas para nosotros.

Quiero dar un paseo

Al ver que se hace de noche y que los Sohma no regresan para cenar, Tohru decide buscarlos para encontrarse con ellos a mitad de camino, pero solo consigue a Yuki, quien ha estado vagando perturbado desde su encuentro con Akito en la tarde.

Bajo un cielo repleto de estrellas fugaces, Yuki retira los muros que ha puesto entre él y Honda, revelando que siempre es salvado por su calidez, sus recuerdos y admite lo preciada que es ella para él.

Ideas finales

Un capítulo bastante acontecido a nivel emocional, aunque los lazos de romance entre los protagonistas se están estrechando, sus miedos salen a flote y poco a poco se muestran sus imperfecciones y sus motivos para seguir adelante.

Aunque este es el centro del episodio, partir las sandías y mirar dentro de todos, la participación de Akito, como mueve la voluntad de los Sohma para bien o para mal es lo que llamó mi atención.

Cuando pensamos en los miembros más vulnerables ante Akito, aquellos que poseen una personalidad introvertida suelen llevarse la peor parte como Yuki, Hattori, Kureno y Kisa, mientras que los más extrovertidos parecen lidiar mejor con su temperamento.

Quizá la clave para salir de las garras de Akito sea tan sencillo como entender que el mundo no gira a su alrededor, o aprender a vivir con el miedo de que puede hacer contigo lo que quiera y por ende hacer de cada día algo especial.

¿Qué te pareció el capítulo 7 de ‘Fruits Basket’? Cuéntanos en los comentarios y no olvides ver sus próximos episodios que se transmiten los lunes en Japón.

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