Ya han pasado varios días desde que el final de ‘Kimetsu no Yaiba’ se publicó oficialmente, y aunque nos tomó un poco de tiempo distanciarnos de lo ocurrido con el capítulo 205 para entenderlo, ya estamos preparados para analizarlo desde todas las perspectivas.

En esta ocasión nos enfocaremos en los deseos y fantasías que cumplió Koyoharu Gotoge con este final que nos sitúa en la época actual, cuál fue su motivación y como su personalidad juega un papel en la historia.

Es importante que si aún no has leído el capítulo 205 te tomes el tiempo antes de continuar con el artículo, ya que discutiremos aspectos de la trama y del futuro de los protagonistas que quizá no querrás enterarte por nosotros.

La ruptura

Para comprender el capítulo 205, primero tenemos que hablar de la ruptura entre este y el 204, titulado ‘Tranquilidad’. En este escenario los cazadores han pasado por una guerra aterradora, donde vidas se perdieron y aquellos que permanecen en pie deben continuar con el consuelo de que todo acabó.

Aunque Tanjiro y sus amigos han perdido seres queridos, partes del cuerpo e incluso hasta un propósito, todos están felices y se resguardan en sus compañeros para volver a una vida normal.

En el 205, ‘Vidas que brillaron en el tiempo’, llegamos al presente con una tercera generación de descendientes y de encarnaciones de los protagonistas y los pilares, que cierran la historia con un “y fueron felices para siempre” al mejor estilo de Disney, que tiró por la borda los sacrificios que vimos en el camino.

Un deseo personal

Aunque no hay mucha información de Gotoge disponible, todos pudimos conectar con el autor a través de sus mensajes para cada volumen del manga que, ya hacia el final, nos contaban lo mucho que le dolía escribir sobre las muertes de los personajes.

En cierto sentido, Koyoharu es Oyakata-sama, crió a los niños, los vio crecer y ahora tiene que llevarlos a su muerte en aras de un bien mayor, que continúe la historia, siempre sobreponiendo esto a sus deseos.

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Esta manera de actuar, unida a una naturaleza gentil que incluso se refugió por momentos en el gag de la Academia Kimetsu, dando a todos los personajes principales personalidades en el mundo actual, no solo preparó al autor para lo que venía sino también al lector. Koyoharu estaba dispuesto a hacer lo necesario para darles un final feliz.

El lado oculto

Si bien darles el final feliz que siempre soñó fue una de sus principales motivaciones, algo que se discutía al inicio del manga era la fijación que tenía Tanjiro con Nezuko, que parecía ir más allá de una relación de hermanos.

A medida que Gotoge pulió la historia, los hermanos Kamado comenzaron a diluir ese comportamiento haciendo que, con la inclusión de Kanao y Kanroji, el interés romántico de Tanjiro se dirigiera en otra dirección.

A pesar de todo el trabajo, en el final del manga tanto la descendiente de Nezuko como el de Tanjiro consiguen reunirse y formalizar una relación romántica, algo que podría ser para complacer al público del fan fiction, pero que parece más para satisfacer una fantasía del autor.

Lo tomas o lo dejas

Cuando lo miras desde afuera, el capítulo 205 no es más que un epílogo, algo que como lector, puedes decidir si tomar como el final o simplemente quedarte en el 204 con los cazadores reunidos, tomando una comida caliente, celebrando que la vida continúa y nunca se detiene.

Si bien no tendrás a Kanroji, Genya, Tokito, Kocho, Iguro o Rengoku en este desenlace, sus muertes impulsaron la voluntad de todos, tuvieron un significado y jamás serán olvidadas y mucho menos por un mundo que solo satisface la necesidad de un final feliz.