Cuando pensamos en Japón lo primero que nos viene a la mente son robots gigantes y autos futuristas, por lo que no es muy diferente cuando pensamos en el mundo del manga.

Grandes habitaciones con tecnología de punta, llenas de costosos monitores con pantallas reclinables, el sueño de todo artista, excepto que esta no es la forma en que trabajan los mangakas y mucho menos los que tienen más de 10 años en el medio.

Tomando lápiz, plumas y papel, los mangakas y sus asistentes se sumergen en un mundo analógico, para brindarte tus historias favoritas y aquí te contaremos porqué.

El manga se hace a mano

Eiichiro Oda dibujando ‘One Piece’ en su juventud.

Lo primero que hay que dejar en claro es que la mayoría de los mangakas realizan sus trabajos a mano, en una habitación por lo general reducida y en compañía de sus asistentes y, sobre todo, que las razones detrás son un cúmulo de costumbres, cultura y cómo perciben la innovación.

Si bien no hay un “culpable” a quien señalar, hay varias cosas que podemos destacar, por ejemplo, el que ser un mangaka, lejos de ser un trabajo, es un estilo de vida donde comen, sueñan dibujan y repiten día tras día.

Con un solo día libre a la semana si posees una publicación semanal y eso solo si no tienen ningún retraso, se unen las peculiaridades de los artistas, como la necesidad de trabajar en papel porque “sienten que la obra no tiene alma” de lo contrario, o que las herramientas que ofrece la tecnología no son las adecuadas para su estilo.

Todos cumplen un rol en la sociedad

Aunque de cierta forma desde Occidente se ve como un mero capricho, al estar tan acostumbrado a resolver y automatizar todo a través de la tecnología, para Japón es completamente natural designar las tareas que pueden hacer las personas a sus empleados.

Desde la persona que borra entre los cuadros del manga, hasta el editor que busca los manuscritos para enviarlos a la imprenta, todos en esta cadena son necesarios y se alinean al pensamiento nacional de que cada individuo tiene que cumplir un rol en la sociedad.

Aunque puede ser difícil de comprender la estructura por la que se rigen, ya que por lo general solo vemos el lado divertido o turístico de Nippon, su estricta forma de pensar y lo arraigados que están a las viejas costumbres es lo que ha forjado la forma de trabajar.

'Isekai no Toilet de Dai o Suru' culmina en julio

Cómo se ve afectado el mundo del manga

Bajo esta estructura, y desde el inicio de la creación del manga, se determinó que la forma de hacer las cosas es a través de la pluma y papel y que el contacto humano, aunque escaso, es necesario para llevar grandes obras adelante.

Esta resolución ha entrado en conflicto con los problemas ocasionados por la pandemia, ya que al arrebatar a asistentes de sus puestos, o impedir la entrega de los manuscritos a los editores para preservar la salud de los autores, supone una gran traba para la publicación de una revista.

Una chispa lenta pero segura

A pesar de que hemos hablado de lo tradicionalistas que son en Japón, en el futuro hay una chispa de esperanza para este medio, las nuevas generaciones que lentamente introducen nuevas técnicas digitales o que adaptan sus diseños a equipos especializados.

Un buen ejemplo es el manga de ‘Gantz’, que en su momento fue toda una novedad, usando modelos 3D que eran posteriormente impresos, Hiroya Oku y sus asistentes se encargaban de dibujar los escenarios y a los protagonistas logrando estos resultados:

La innovación de universidades que ahora imparten la carrera desde ambas perspectivas, digital y manual, también han permitido que nuevos autores expandan sus opciones, aunque estos por lo general terminan dibujando a mano una vez son serializados, es un paso en dirección al futuro.

Con los formatos tradicionales, como son el papel, decayendo alrededor del mundo, y la popularidad que han ganado las aplicaciones que te permiten leer mangas desde dispositivos móviles, eventualmente el medio también dejará algunas costumbres en el pasado para adaptarse a la demanda.

Protectores de su cultura

Japón es un país dividido entre su cultura y la fachada de innovación que adquirieron para volverse competitivos ante el mercado exterior y posicionarse en el mundo, pero detrás de esta se encuentra una población que se aferra a sus costumbres con uñas y dientes.

Los mangakas, a su manera, también están en un proceso de adaptación debido a la pandemia que podría acelerar la implementación de nuevas tecnologías, pero no duden que harán todo lo que esté en sus manos para retrasar este proceso hasta entonces.