Gerald “Jerry” Lawson nació el 1 de 1940, ese día llegaría al mundo un hombre que en su adultez sería imponente físicamente, se le conocía como un gigante amable de 1,98 metros de estatura apasionado por la ciencia, con ganas de aprender cada día y que no se detenía ante los inconvenientes.

“La razón por la que hice juegos fue porque la gente decía: ‘No puedes hacerlo’. Soy uno de esos que si le dices que no puedo hacer algo, daré la vuelta y lo hará” George Lawson

Lawson marcó con sus ideas un antes y un después en la historia del videojuego, el afroamericano era uno de los pocos ingenieros de su raza en la industria de la tecnología e ingeniería en los años 70 de Estados Unidos. Solo él y Ron Jones representaban la raza negra en el Homebrew Computer Club, un grupo de entusiastas de las computadoras que tuvo a miembros tan importantes como Adam Osborne, Steve Wozniak o Bob Marsh.

Lawson se ganó su posición en el club a pulso, lideró el lanzamiento de la Fairchild Channel F, una de las primeras consolas norteamericanas, lanzada en 1976; fue el primer afroamericano en fundar un estudio de videojuegos en 1980 y, cómo olvidar, fue el inventor del cartucho de videojuegos moderno, ese que aún siguen usando los usuarios de Switch y 3DS.

Una vida dedicada a la tecnología

Jerry nació en Brooklyn, Nueva York y siempre se declaró admirador de George Washington Carter, otro inventor y científico afroamericano. A los 12 años logró armar una radio propia con materiales que conseguía en tiendas de reparaciones de televisores en donde también trabajaba para ayudar a su familia.

A pesar de haber atendido a Queens College y a la City College of New York, no pudo licenciarse como ingeniero, eso no evitó que se presentara a una entrevista en Fairchild Semiconductors, la primera empresa en comercializar un circuito integrado, y que fuera seleccionado para el equipo de marketing de ingeniería.

Mientras trabajaba allí desarrolló uno de los primeros juegos arcades norteamericanos, Demolition Derby, lo que impulsó a sus jefes a comunicarle que quizá debería centrarse en el mundo del entretenimiento y ampliar los horizontes de la empresa. Justamente eso hizo ya que Wallace Kirschner y Lawrence Haskel, empleados de Alpex Computer Corporation, diseñaron una consola con un procesador Intel y quisieron vender la idea a varias cadenas de TV.

Arcade moderno de Demolition Derby.

Era algo nuevo para entonces así que no supieron bien qué hacer, hasta que se toparon con un contacto en Fairchild quien envió a Lawson para que comprobara el producto. Jerry quedó impresionado con el hardware y sugirió a su empresa adquirir la licencia. Así fue como Lawson, Nick Talesfore y Ron Smith trabajaron para hacer de la consola un producto viable para su comercialización.

La primera consola de la segunda generación

El cambio más importante fue introducir una nueva CPU creada por la misma empresa llamada F8 Fairchild. El procesador tenía muchas entradas y salidas, lo que daba una gran cantidad de opciones al usuario, por lo que fue la primera consola que daba acceso a un teclado, controles y cartuchos al mismo tiempo.

Al parecer fue idea de Lawson crear cartuchos, en 1976 las consolas venían con las ROMs (Read Only Memory) soldadas en la misma placa base por lo que todas tenían un mismo título que no podíamos cambiar sin que tuviéramos que soldar otro distinto. De hecho la Failchild tenía dos “preinstalados”, “Hockey” y “Tennis”. Pero Lawso quería más y, ante esta limitación, quiso que hubiese una manera de intercambiar juegos sin que las personas corrieran el riesgo de electrocutarse.

Por lo que idearon llevar las ROMs a una placa base más pequeña extraíble que en aquel instante llamaron “Videocarts” en lugar de cartucho o “cartridge” en tal caso. Todo giraba entorno a la SRAM (Static Random Access Memory) que básicamente cumplía el papel de conexión a la placa madre de la consola sin tener que soldar la ROM y permitía el poder usarla varias veces.

Todos los videocarts eran amarillos y venían numerados.

La Fairchild Channel F (inicialmente llamada Fairchild Video Entertainment System) perdió por goleada ante la Atari 2600 que salió un año después. Cómo no, Nolan Bushnel no fue tonto y tomó la idea de los cartuchos y apostó fuerte por esto ya que su consola original solo tenía soldado un título, Pong. La Fairchild también lo tenía, así como clones de Space Invaders y clásicos como Blackjack o Tres en línea, pero la marca Atari fue demasiado y solo vendieron 250.000 copias de la consola.

Pero el “mal” ya estaba hecho, la Fairchild tuvo casi 30 “videocarts” y la atari cientos, la cosa iría bien por unos años (para Atari) hasta que todo el esfuerzo casi se perdiera por completo con una mala racha de ventas, juegos y desarrolladores sin responsabilidad que hicieron que el público perdiera el interés en los videojuegos, algo que se conoció como el “crash del videojuego” en 1983.

Recogieron el legado

Por suerte, Nintendo tenía otros planes y aparecieron con Mario, Zelda y Donkey Kong y, por su puesto, lo hicieron con cartuchos. Así que la idea de Lawson ya era un hecho, ya había cambiado la historia de nuestro hobby. Nintendo se apegó tanto a los cartuchos que terminó “creando” a su mayor rival, pero para esa historia es mejor leer sobre la PlayStation One.

Por su parte, Lawson dejaría Fairchild en 1980 y crearía Videosoft, el primer estudio fundado por afroamericano y se dedicó a producir juegos para la Atari, irónicamente. La empresa cerró pocos años después por el mencionado “crash”. Desde entonces ha estado ligado a proyectos interesantes como uno con Stevie Wonder que involucraba despertar a los niños con un reloj que reprodujera la voz de sus padres, aunque nunca se puso a la venta.

La Fairchild Channel F en el Strong National Museum of Play en el Salón de la fama del videojuego de Rochester, Nueva York.

 

Homenaje a un grande

La industria del videojuego finalmente reconoció a Gerald “Jerry” Lawson en 2011, cuando la International Game Developers Association lo premió por su trayectoria, un evento impulsado por otros afroamericanos como John Templeton, desarrollador, y Joseph Saulter, fundador de Entertainment Arts. Para entonces, Jerry ya andaba en silla de ruedas y sufría por complicaciones con la diabetes, fallecería en un hospital de Santa Clara solo unos días después de la ceremonia a sus 70 años.

La historia de Lawson es poco conocida, tan poco como la consola en la que trabajó, pero fueron adiciones importantes para esta industria, los cartuchos han marcado la relación que tenemos con los juegos, sobre todo a quienes crecimos “limpiándolos” en los 90 al soplarlos.

Además, también es un importante representante de los afroamericanos en la industria del videojuego y una inspiración para muchos. Tal como para él lo fue George Washington Carter, para un chico de hoy Lawson puede ser otra gran inspiración, una que lo empuje a aportar algo a nuestra pequeña comunidad que hoy, en tiempos convulsos por problemas raciales, justamente recuerda a uno de los afroamericanos más importantes de la historia del videojuego.

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