El 15 de junio se celebra el aniversario de Studio Ghibli. Entonces, ¿nos vamos aprovechar la oportunidad para hablar de uno de los clásicos de la animación japonesa? Pues… ¡Claro que sí! Súbanse al gatobús que ya es tarde.

‘Mi vecino Totoro’ o ‘Tonari no Totoro’ en japonés es una de las películas más famosas de Hayao Miyazaki. En este film de 1988, Miyazaki nos cuenta la historia de dos hermanas, Satsuki y Mei. Estas pequeñas, junto a su padre Tatsuo Kusakabe, se trasladan a una antigua residencia rural para estar más cerca de su madre que está internada en el hospital por tuberculosis. Rápidamente las niñas se adaptan a su nueva vida sin mayores contratiempos. Con el paso de los días conocen a varios espíritus del bosque, pero entre ellos hay uno mucho más grande, gris y orejón, el espíritu del bosque llamado Totoro.

Todos conocemos a Totoro, es el vecino que siempre hemos soñado tener. Pero, como todo buen y misterioso vecino, sobre él recaen ciertos rumores un tanto extraños y quizás espeluznantes.

Totoro, el dios de la muerte

El primero de ellos nos propone la idea de que, el querido y adorable Totoro, no es un simple espíritu del bosque, sino que en realidad es el Dios de la muerte. Este rumor nos presenta a Totoro como una especie de mal augurio japonés. Es decir, todas aquellas personas que pueden ver a Totoro están realmente cerca de la muerte, o ya lo están muertas.

¿Recuerdan ese desesperante momento en el que todos creen que Mei se ahogó y le muestran a Satsuki una zapatilla para ver si es de la pequeña? Bueno, según este rumor la zapatilla que le muestran a Satsuki era efectivamente de Mei.

Esta teoría plantea que la joven Satsuki es incapaz de lidiar con la muerte de su hermana pequeña y se miente a sí misma para evitar el dolor. Tratando de validar su delirio, Satsuki va con Totoro para pedirle que la lleve a donde sea que Mei esté.

Totoro, ni corto ni perezoso, la ayuda transportándola al mundo de los muertos donde finalmente encuentra a su hermana y juntas van al hospital a ver su madre. La madre de las chicas es la única que notó que las hermanas estaban allí en el hospital, sobre el árbol. Según esta teoría, la madre también moriría pronto.

Totoro y The Sayama Incident

Además de esta versión, también se dice que Mi vecino Totoro es una alegoría de lo que se conoce en Japón como The Sayama Incident, un asesinato que ocurrió en la ciudad de Sayama, Japón.

El 1 de mayo de 1963 Yoshie Nakata, de 16 años, desapareció camino a su casa desde la escuela. Esa misma noche la familia de la víctima recibió una nota de rescate que exigía ¥ 200,000 (aproximadamente US$ 556) de rescate. Según las indicaciones de la nota, debían dejar a un lugar cercano a la casa de la víctima dicha suma a las 12:00 am del 2 de mayo. Su hermana, que luego se suicidó, fue quién llevó dinero falso al lugar designado. Todo estaba rodeado con policías pero, aún así el criminal logró escapar.

En la mañana del 4 de mayo, el cadáver de la víctima fue encontrado enterrado en un callejón. Según el análisis forense, se determinó que Yoshie fue violada y luego asesinada. El 6 de mayo, un día antes de su boda, un hombre del mismo vecindario se suicidó. Tenía el mismo tipo de sangre que el sospechoso pero, como sufría de disfunción eréctil, la policía lo descartó como el asesino.

Los que defienden esta teoría señalan que las pistas están en toda la película. Pero, para no perder mucho tiempo, les comentaremos las tres primeras:

  1. Los nombres de los protagonistas: Satsuki, significa “mayo” en japonés y Mei suena muy similar a “May”, mayo en inglés. Claro está, según esta teoría, esto hace referencia a la fecha del ataque.
  2. La película tiene lugar en la ciudad de Tokorozawa, que queda muy cerca de la ciudad de Sayama. Eso explicaría porque la película se llama Mi vecino Totoro.
  3. Los rumores dicen que Yoshie Nakata fue secuestrada en una plantación de té, el mismo lugar donde Mei se pierde.

Aunque parezca una locura, ambas teorías cobraron mucha fuerza entre los fans de Mi vecino Totoro hace algunos años. Tanto fue así, que varios voceros de Studio Ghibli tuvieron que salir a desmentirlas.

Para entender el verdadero poder de Mi vecino Totoro, hay que primer ver La tumba de las luciérnagas de Isao Takahata. Las tumba de las luciérnagas es otra de las maravillas, un tanto escondidas, de Studio Ghibli. Esta película se estrenó el mismo día que Mi vecino Totoro, el 16 de abril de 1988 y no, no fue por falta de organización.

En Ghibli no existen coincidencias

Esta película nos lleva a la estación de tren de Sannomiya, poco después de la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Ahí conocemos Seita, un niño indigente, que agoniza en la estación. Cuando por fin muerte de hambre a la vista de todos, se encuentra con el espíritu de su pequeña hermana, Setsuko. Justo en ese momento, es que comienza la historia, cuando Seita comienza a recordar cómo llegó ahí. Qué contraste, ¿no?

En estas cintas podemos encontrar una especie de retrato de cómo fue, para algunos, ser niños durante la posguerra. Aunque, quizás Miyazaki y Takahata no concuerden con nuestra lectura occidental, estas películas hermanas se pueden ver como un relato simultáneo de la memoria colectiva japonesa. No olvidemos que ambas películas, cronológicamente, están muy cerca. Mi vecino Totoro sucede alrededor de la década de los años 50 y La tumba de las luciérnagas en 1945.

En ambas películas, vemos como cada pareja construye su propio mundo para hacerle frente a la vida que le tocó vivir. Las pequeñas Mei y Satsuki para lidiar con la enfermedad de su madre y Seita y Setsuko, para enfrentar los horrores de la posguerra. En ambas películas vemos a un hermano mayor que “sobrevive” a su hermanita menor. En ambas películas vemos desarrollarse de una manera hermosa el amor, la hermandad y la magia que surge entre dos personas cuando estas logran callar, así sea por un segundo, al mundo exterior.

Takahata reiteradamente ha negado que esta película tenga algún mensaje antibélico. Pero, no podemos dejar de lado cuan doloroso es ver que la pobre Setsuko simplemente se muera de hambre, porque los campos de cultivo fueron arrasados por las bombas. Nadie en sus cabales podría mirar la escena en la que patean al moribundo Seita diciendo que es una vergüenza para con los americanos que esté ahí, muriendo, sin querer ir arrancarles la cabeza a esos insensibles.

Si has visto, o no, alguna de estas películas, te recomendamos que primero veas La Tumba de las luciérnagas y luego veas Mi vecino Totoro. Haznos caso, así después de llorar a mares, con Seita y Setsuko, sentirás que tu corazón vuelva a la vida con Totoro, Satsuki y Mei. No importa que creas que es el dios de la muerte. Después de hacer un baile para hacer crecer las plantas, nada puede estar mal en tu vida.