Joel Schumacher, una de las mentes más particulares de la historia moderna del cine nos abandona a los 80 años de edad.

El ecléctico cineasta perdió la vida tras una larga lucha contra el cáncer, según reporta Variety.

Tras una larga y notable carrera, el director se convirtió en una de las figuras inmortales en llevar a la gran pantalla a Batman en dos oportunidades.

 

Batman Forever y Batman & Robin fueron producciones que marcaron el final de la década de los 90 y dieron la oportunidad a Warner Bros de relanzar a su personaje más popular.

Abandonando el estilo oscuro de Tim Burton, Schumacher fue elegido para realizar una versión perfectamente mercadeable de Batman. Marcando un estilo narrativo muy criticado hasta hoy.

Joel Schumacher vs Batman de los 90

El fan promedio de los cómics de los años 90 era una persona intransigente, molesta y de mucho potencial para la ira.

Joel Schumacher era el opuesto exacto de este tipo de persona. Abiertamente conversador y con ideas de balancear estilos de narrativa, hizo saber a muchos que no tenía problemas en hablar de Batman.

Al presentar al murciélago como un híbrido entre la versión de los años 60 con las películas de Burton, enfrentó han contraposición con la versión oscura que imperaba en los cómics.

Por años, Schumacher se volvió una de las figuras más ridiculizadas por “verdaderos fans” debido a su estética.

Sin embargo, sus filmes trajeron enormes ganancias para el estudio y permitieron un cierre satisfactorio de la saga original de Batman.

Joel Schumacher destaca además por ser uno de los directores de alto presupuesto en ser abiertamente gay en la industria, durante años en los que no era tan sencillo.

Con filmes como The Lost Boys, Phone Booth, The Client y Phantom of the Opera, Joel Schumacher deja una carrera única en el mundo del cine, no solo como un director de Batman.

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