La escena LGBTQIA+ en Japón es, como en todo el mundo, complicada y única, así que trasladar esto al anime y manga, que es una forma idealizada de su sociedad en si, no puede venir con un solo matiz.

Con una larga trayectoria y con una contradicción casi única en el mundo con respecto a la diversidad sexual y de género, sus representaciones en la pantalla tienen raíces fuertes que van desde sus religiones, hasta la absorción de la cultura extranjera.

La comunidad, la forma en que se percibe y sus objetivos cambian de país en país, así que no podemos negar que hablar de la inclusión en un medio ajeno a nuestra cultura es un tema delicado y con muchas variantes, pero eso no nos va a impedir hacer un recorrido a través del mundo del anime y manga, para relatar el panorama actual de la inclusión en el medio.

El pasado de Japón

Es imposible hablar de la representación de la comunidad en la actualidad, sin hablar de cómo la sexualidad y el género han jugado un gran papel en Japón, siendo algo aceptado tanto en el budismo como en el sintoísmo, las religiones más grandes de la región.

Con siglos sin socializar con el mundo exterior, Japón tuvo sus propias reglas, no muy alejadas de los griegos, donde samurais y sus aprendices practicaban el Wakashudo, o “camino del joven”, que, en aras de pasar sus conocimientos y masculinidad a sus sucesores, estos mantenían relaciones sexuales.

Unido a largas campañas militares y que estar con una mujer era visto como una pérdida de fuerza y virilidad, las relaciones que llegaban a ser sentimentales entre hombres eran vistas como algo normal y estas son retratadas en el anime y manga.

Uno de los mayores ejemplos es Oda Nobunaga y Ranmaru Mori, cuyas vidas son abiertamente conocidas como la de una pareja homosexual, como tantas otras de la época pero con un desenlace memorable, ya que tras la muerte de Oda, Ranmaru comete seppuku para seguir a su amado.

Ser gay no es exclusivo

Si bien los samurai eran considerados una comunidad elitista de Japón, el wakashudo no solo cobró vida en estas áreas. Para la población promedio, los teatros y espectáculos de acróbatas se convirtieron en el lugar ideal para conseguir un acompañante del mismo sexo.

Con la prohibición de las mujeres en el mundo del entretenimiento, hombres de rasgos femeninos comenzaron a cumplir sus roles, siendo vendidos como prostitutos al finalizar el show.

Aunque suene como un comportamiento clandestino, no puede haber nada más alejado de la realidad, todo se hacía a puertas abiertas, siendo el deber de un hombre engendrar hijos, pero también el de disfrutar del placer de estar con un hombre de verdad, que le hiciera “recobrar su masculinidad”.

Bienvenidos a la restauración de la era Meiji

Luego de más de 200 años de practicar la homosexualidad, y el travestismo en su cultura, Japón se abre paso a la restauración de la era Meiji y su relación con Europa cambia las cosas.

Con el cristianismo en auge, Japón descubrió que la homosexualidad no era bien vista ante los ojos del dios de los aliados que los llevarían a la era moderna, haciendo que el emperador prohibiera estos actos, al menos por los próximos siete años, ya que la ley se abolió en 1880.

Ahora sí, vamos al manga y al anime

Con la clase de historia concluida es hora de ir al centro de la cuestión, como esta cultura, que por siglos no percibió como algo malo la homosexualidad, expresa la inclusión de la diversidad en el manga y el anime.

Por lo general hay cuatro formas en las que se representan a las personas sexodiversas en el medio y se dividen en forma cotidiana, sátira, erotismo o fetichismo y crítica social.

Mientras que en la forma cotidiana los personajes de la diversidad son tomados como miembros más de la sociedad, como con Haruka y Michiru en ‘Sailor Moon’, en la sátira, el cliché se va hasta el tope y son presentados como hombres super musculosos pero amanerados o incluso como otokonoko (travestis).

Aunque estos son los mejores ejemplos que puedes conseguir en el shojo y el shonen, por lo general son personajes de relleno que coexisten en el universo de los o el protagonista y sus vidas quedan en un segundo plano, como Isabella en ‘Paradise Kiss’, una mujer transgénero amiga de los personajes principales.

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Donde brilla la diversidad

A diferencia de las primeras dos categorías, la diversidad tiene desde tiempo atrás una escena mucho más popular, el yuri y el yaoi, donde los romances entre personas del mismo sexo, que pueden llegar a tener contenido explícito, son los más sonados.

El problema principal de estos es que en lugar de estar dirigidos a personas LGBTQIA+ están hechos en su mayoría para personas heterosexuales que vuelven un fetiche o les resulta erótica la idea de dos personas del mismo sexo juntas.

En el caso del yaoi, siendo el más popular, está dirigido exclusivamente a mujeres, quienes pueden leer contenido erótico a la vista de todos sin ser abordadas por otros hombres en espacios públicos.

Debido a esto, por lo general los personajes son presentados como un hombre alto y masculino, y su pareja un hombre con rasgos y comportamientos que se atribuyen a una mujer, buscando ser salvado por este príncipe azul.

La crítica social

El punto al cual se está dirigiendo actualmente la escena de mangas para personas diversas, aún está en sus primeras etapas pero está pisando fuerte y son las historias que poseen una crítica social acerca de cómo son tratadas las distintas ramas de la comunidad.

El manga Shiminami Tasogare, es el ejemplo perfecto de como la sociedad actual en Japón lidia con personas de la diversidad, donde su autor, Yuhki Kamatani, nos lleva por un viaje de auto descubrimiento a través de los ojos de Tasuku Kaname.

En lugar de buscar agradar a través de este personaje, quien está comenzando a aceptar que es homosexual, Kamatani se asegura de retratar los aspectos buenos y malos de una persona con problemas de identidad y como percibe y se comportan las personas que están a su alrededor.

Un poco de sociedad

Lo que es más impactante de la obra de Kamatani es lo bien que están retratadas las personas alrededor de Tasuku, que en apariencia son inclusivas pero se percibe la línea del “siempre y cuando no sea en mi familia”.

Una de las escenas más impactantes es cuando uno de los personajes ve junto a sus padres una boda entre mujeres en Estados Unidos, y aunque los padres elogian a las novias, no pueden evitar pensar que sus padres deben estar tristes.

Esto es muy común en la sociedad japonesa, el sentido de que todos son y deben ser iguales prevalece por sobre cualquier cosa, es por ello que ser homosexual o parte de la diversidad impacta esa sensación de uniformidad que tiene su sociedad.

No importa si eres gay, transgénero, asexual o bisexual, el problema es que son rasgos que te hacen destacar, algo que solo está permitido para las celebridades hasta cierto punto.

¿A dónde se dirige la diversidad en Japón?

Hasta donde va a llegar este tipo de inclusión en el mundo del anime y manga es verdaderamente un misterio, ya que si obedece al ideal del país como ha hecho por tanto tiempo no tiene un camino fácil.

Aunque en Tokio es común ver a personas diversas, en el interior de Japón están más limitados, uniéndose a esto el gobierno de Shinzo Abe, que tiene en mente una plataforma conservadora que lleve a Japón a solucionar la baja natalidad del país.

Por más de 4 años seguidos, Japón se ha mantenido en menos de un millón de bebés nacidos al año, con su reticencia a mezclarse con occidentales y una población que en su mayoría sobrepasa los 65 años de edad, la atención de Abe está enfocada en la familia tradicional.

Si el mundo del anime y manga, va por el camino contrario es algo que apenas está comenzando, ya que desligarse de las ataduras de ser solo un fetiche o una etapa para los personajes en un ambiente conservador que aún preserva elementos liberales, es uno de los escenarios más enrevesados de la comunidad.