Un reporte por parte de Lapresse.ca ha dejado en evidencia una serie de problemas que se están presentando en las oficinas de Toronto de Ubisoft. El estudio tiene 10 años en esta ciudad que ha visto como ha contratado a miles de personas a lo largo de esta década y que ahora mismo tiene a más de 800 empleados.

Todo comenzó con denuncias informales hacia uno de sus fundadores, Maxime Veland, director creativo y productor de muchas de las obras que Ubisoft ha lanzado al mercado en los últimos años. Al parecer Veland aprovechar su poder como parte del equipo fundador y sus influencias para poder comportarse de manera inadecuada y que nadie pueda hacer nada al respecto.

Cultura de acoso

Sin embargo, el problema es más grande que eso. Los comportamientos de Veland son inadecuados, pero en pequeñas dosis. Preguntas inapropiadas, señalamientos sobre la forma de vestir de algunas empleadas, abrazos por la espalda con personas que no tiene confianza, etc. El asunto real está en que todos en la oficina ven normal que él se comporte de esa manera y los que no sencillamente no se sienten lo suficientemente seguros para denunciarlo ante recursos humanos.

De acuerdo con Lapress.ca, el departamento de recursos humanos alarga las denuncias y protege a los empleados fundadores. Según varios empleadas que han preferido mantenerse anónimas, muchos hombres en la oficina se comportan igual pero nadie hace nada, hay una cultura de “deja que suceda y conserva tu trabajo” que no agrada para nada a las mujeres que ahora no pueden darse el lujo de perder su empleo.

Lo que sucede en Ubisoft Toronto es parecido a lo que en su momento pasaba en Riot Games, personas en figuras de poder haciendo de su empresa un colegio con jerarquías casi arbitrarias. Solo los “cool” (los que no denuncian acoso) reciben aumentos de sueldo y mejores condiciones, mientras que los otros “fuera del grupo” son víctimas de bullying y acoso.

Ubisoft respondió a estas acusaciones revelando a Kotaku que está llevando una investigación interna para determinar lo que ha sucedido. Poco después nos enteramos de la renuncia de Maxime Veland, aunque queda claro que es un despido encubierto.

Este estudio es el responsable de Watchdogs: Legion, una de las grandes apuestas de Ubi para este año fiscal. No queda claro cómo afectará esto al desarrollo del juego y si habrá más despidos y correcciones, sí queda claro que hay una cultura tóxica en las oficinas de Ubisoft y que deben empezar a purgarse, y que debe ser una prioridad por encima de cualquier desarrollo.

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