Simpático para muchos, un vendido para otros, pero Geoff Keighley es parte de la industria de los videojuegos, nos guste o no.

Hoy ha presentado una nueva edición de su serie de libros interactivos, con The Final Hours of Half-Life: Alyx, un viaje a las entrañas de la creación más reciente de Valve.

Con imágenes nunca vistas del proceso creativo del Flatland, Keighley habla de la pasión de más de 20 años por un equipo ilusionado por ver una continuación de la popular saga que marcó a una generación.

Como buen guiño, el adelanto de este juego incluye las palabras de Gabe Newell en donde no expresaba ninguna intención de hacer algo con esta franquicia. Resultando en un especial corte de manga para los fans al hacerlo un juego de realidad virtual.

Hasta el momento, el trabajo de Keighley está recibiendo valoraciones positivas en Steam (ninguna sorpresa), gracias a un número de puzzles y acertijos que necesitan superarse para conocer más de la historia de Half-Life: Alyx.

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Como todo su trabajo, puede tomarse como una documentación importante de la industria, al mostrarse las ideas, modalidades de trabajo y contenido de las reuniones para llevar a cabo este proyecto.

Obviamente, el nivel de trabajo y la capacidad de plasmar una idea están presentes en este proyecto. Pero el problema con Geoff Keighley nunca ha sido ese.

El enfoque de Keighley no es exactamente correspondiente con el estado actual de la industria y el escrutinio que está viviendo de parte de los medios y los aficionados.

Aunque la acusación de estar “en el bolsillo” de la industria pueda sonar un tanto excesiva, su postura es, cuando menos, un tanto genuflexa. Normalmente mirando en una dirección opuesta a las situaciones más feas de la industria para no tener que reportarlas.

The Final Hours of Half-Life: Alyx es ideal para los fans de esta serie y quienes quieran saber más de su historia, pero vale tener en cuenta que no va a ser un recuento de la realidad en la compañía del Flatland.