Hablar de ‘Crazy Taxi’ es hablar de esa tenue línea entre la niñez y la pubertad en que te encontrabas cuando lo jugaste. Es sumergirte en un pensamiento nostálgico sobre algo amado y a la vez frenético, que te llevaba por laberintos de alocada diversión cuando le entregabas miles de horas de tu vida adolescente mientras la banda sonora te iba definiendo lo que serian tus gustos musicales y que marcaba a la perfección, el ritmo del juego al mejor estilo del happy punk que, junto al desenfreno de un chofer medio loco, te llenaban los sentidos con los primeros acordes de Americana de The Offispring, convirtiéndose en una experiencia que rayaba en lo místico, aunque a esa edad no lo sabias.

Pero no crean que hablar con devoción de este juego sea debido a la confluencia hormonal en ese público del ayer cuyas edades oscilarían entre los 10 ó 12 años, no. Este juego tuvo y sigue teniendo después de tantos años, los mismos factores que lo hicieron un clásico insustituible y sin fecha de caducidad, pues las obras maestras no envejecen y ‘Crazy Taxi‘ hace rato que cumplió los requisitos para entrar en esa categoría.

Hablar de’ Crazy Taxi’ es hablar de un juego que involucró una época, un estilo y un despertar al fantástico mundo de los arcades y de las consolas. Hablar de ‘Crazy Taxi’ es remontarse a un tiempo que ya hoy es lejano por toda el agua que ha corrido bajo el puente, como dice el viejo refrán, pero que también supo dejar su huella, pues de su mano te llevó a sentir el gusto de transitar por nuevos senderos musicales al son bandas que comenzabas a conocer y que se convertirían en referencias obligadas del punk rock.

Hablar de ‘Crazy Taxi’ es sentarte a evocar aquellas añoradas reuniones alrededor de los arcades para pasar toda una tarde de domingo con tus amigos envueltos en la más pura y sana diversión.

Fueron muchos los factores que se unieron para hacer de este título un culto, donde lo primero que destacó fueron los impresionantes y coloridos gráficos, algo muy llamativo para la época pero que era una constante de Sega y que llevó a la cúspide a su héroe del momento, ese otro ícono representado por el famoso y eléctrico erizo Sony que se unió de por vida, con la vieja y querida consola.

‘Crazy Taxi’ asombró por sus movimientos constantes y super fluidos que no te daban tiempo para analizar nada pues era solo adrenalina pura mientras recorrías un mundo abierto que también era una novedad en ese momento y que hizo de este título un símbolo de pura diversión.

Cuando manejabas el taxi poco podías disfrutar de ese espectacular mundo abierto que se te ofrecía y todo por el ímpetu alocado del juego, la sensación que sentías al saber que podías deambular a tu antojo por una enorme ciudad con sus avenidas, sus estrechas calles, sus árboles y la gente apartándose a los lados para que no los atropellaras y todo a un ritmo loco y tan desenfrenado que lo hacía sencillamente insuperable.

Pero este juego también te ayudaba a administrar el tiempo de que disponías, porque no era cuestión que te pusieras a pasear al pasajero como un turista, sino que debías llevarlo a su destino en el menor tiempo posible y era cuestión de acortar distancias de la forma que mejor te pareciera.

Imposible dejar de nombrar uno de los éxitos de este juego. La propuesta arcade, la cual reinó a sus anchas convirtiéndose en una de las mejores en los juegos de conducción y pocas veces superados en otros videojuegos, que te permitía estrellarte o meterte en un mercado lleno de gente pisando el acelerador a fondo sin que nada te pasara ni a ti ni al pasajero, elementos estos que se salían del mundo real y que constituyeron el foco central de la más pura y alocada diversión.

Nace una idea en medio del tráfico

Nacido del intelecto del productor japonés Kenji Kanno, un esbozo de la idea le vino cuando se encontraba en un taxi en medio de un atasco a pleno medio día en su ciudad natal y se imaginó como sería poder salirse de ese atolladero metiéndose por el carril contrario que se encontraba vacío sin importar las leyes de tránsito.

Ese pensamiento superficial quedó revoloteando por allí, pero una vez reunido con su equipo del estudio Hitmaker, lo que fue una idea algo fugaz se materializó en el juego y es allí donde radicó la originalidad, pues nunca quiso que ‘Crazy Taxi’ se pareciera a ningún otro juego de conducción de la época.

Kanno dijo en una entrevista que ‘Crazy Taxi’ fue creado desde un principio como un juego de acción y nunca de conducción y que fue bastante difícil lograr convencer al equipo para meter un taxi en la trama principal pues lo consideraban poco estético y nada atrayente.

Al final lo logró y ‘Crazy Taxi’ llegó en 1999 de la mano de Sega a los añorados arcades, donde dieron montones de horas de diversión y cautivaron a un público joven y delirante que lo siguió con los ojos cerrados cuando los arcades quedaron atrás y ‘Crazy Taxi’ arribó a la consola Dreamcast.

Kenji Kanno, creador de ‘Crazy Taxi’

Los maravillosos arcades

Cuando estos arcades llegaron a los salones de juego fue toda una locura pues eran muy pocos los que tenían una consola en su casa y pasar las tardes de un sábado en uno de estos aparatos era sencillamente genial. Era el norte de cada fin de semana donde te guardabas la mesada completa para gastarlo en tu arcade como un fiel y devoto seguidor.

Nadie se imaginaba el éxito de una propuesta que no parecía ir más allá de otro juego de conducción, pero conducir un taxi con cualquiera de los cuatro choferes que disponías por toda la ciudad de San Francisco y guiados únicamente por una brújula, representó todo un reto a la memoria pues era importante saber los lugares por donde pasabas, sus cuestas y sus rampas y no perder la partida pues como todo buen arcade, Sega hacía muy cortos los trayectos y tenías que meter más monedas si deseabas acumular puntos, lo que generó una gran adición al juego pero que pagabas con el mayor gusto de tu vida.

Un frenesí que marcó el ritmo

Imposible dejar de mencionar la banda sonora del juego. Fue sencillamente una delicia que aún perdura en la memoria. La combinación del ambiente frenético que rodeaba a los arcades junto al acompañamiento musical con los temazos de las bandas The Offspring y Bad Religion en el fondo mientras alrededor tus amigos se reían de tus torpes maniobras para acelerar o dar marcha atrás al taxi a medida que el tiempo se consumía fueron delirantes. Y cuando todo acababa, que mejor momento para continuar la diversión que ir a comer unas pizzas como invariablemente se hacía.

 

Un salto exitoso a los hogares

Fue tanto el éxito de ‘Crazy Taxi’ que cuando Sega lanza su consola Dreamcast en el 2000, ya el videojuego había vendido el millón de copias, lo que habló muy alto de todos los seguidores que logró acumular durante su permanencia en los arcades y que deseaban tenerlo en un lugar muy especial en sus hogares. En pocas palabras, ‘Crazy Taxi’ fue el motivo para comprar una Dreamcast.

La versión de ‘Crazy Taxi’ en Dreamcast fue la misma, no hubo cambios en su esencia ni en su música ni muchos menos en su alocada y sencilla trama pues seguías recogiendo los mismos pasajeros en los mismos lugares aunque sí incluyo una especie de mini juegos adicionales que te enseñaban a conducir por la misma ciudad de San Francisco pero esta vez con un mapa para guiarte y todo acompañado por el mismo frenesí alocado.

Ahora bien, como este articulo no es para analizar la saga ni hablar de sus detalles tecnológicos, solo diremos muy someramente lo que todo el mundo sabe. Que hubo otras entregas de ‘Crazy Taxi’ para PlayStation 2 y 3, Xbox 360, Steam, Windows, iOS y Android y que todo el mundo añora que llegue una cuarta entrega a las consolas de nueva generación.

Todas han sido buenas, qué duda cabe, pues la trama es la misma aunque con nuevos añadidos. Pero ninguno superará la esencia del primero. Su recuerdo y lo que te hace evocar es como un perfume que permanecerá en la memoria y en los viejos sueños de los que ya hoy somos adultos.

‘Crazy Taxi’ nos acompañó en una hermosa y añorada época donde todo era distinto y brillante. Una época donde lo más difícil era decidir donde pasaríamos las próximas vacaciones y su compañía fue siempre el centro de momentos inolvidables que con solo evocarlo, nos envuelve en cálidas añoranzas.

Llegaron muchos y vendrán otros pero el primer ‘Crazy Taxi’ será insuperable. Él fue el depositario de miles de horas de nuestras vidas adolescentes. Y da risa los críticos actuales que dicen que su apariencia colorida es “algo anticuada”. Nosotros respondemos que no saben lo que dicen y solo hablan desde la tecnología. Nosotros hablamos desde el corazón. Manejar un taxi con un chofer de risa histérica. Lo que se perdieron. Lastima.

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