Los últimos meses dentro de la industria de videojuegos han estado marcados por la publicación de numerosos escándalos de abusos dentro de todos sus niveles.

En el centro de los escándalos se encuentra la poderosa Ubisoft. La compañía francesa con más de 30 años de historia se ve manchada por las recientes acusaciones hacia parte de sus altos mandos.

Su personal creativo, dirigencial y corporativo ha sido señalado y comprometido con las acusaciones de múltiples víctimas en redes sociales, llevando a una de las más controversiales exposiciones públicas en la historia de los videojuegos.

Pero las circunstancias han llevado a que estos datos no tengan la preponderancia que debieran tener. Utilizando su extenso brazo de relaciones públicas, Ubisoft ha hecho hasta lo imposible por tapar estos escándalos, tristemente, con éxito.

Antes de comenzar con un análisis exhaustivo de la situación, es importante dejar claro que, hasta la fecha, no se han presentado cargos criminales en contra de los implicados, por lo que solo podemos hablar en términos de acusaciones.

Cabe acotar que muchas denuncias llegaron a medios especializados bajo anonimato por temor a represalias legales de parte de estos acaudalados individuos.

Abusadores dentro de Ubisoft

A finales de junio comenzaron a presentarse diversos casos en redes sociales en los que representantes de la marca eran acusados como abusadores del personal femenino en muchos niveles.

Uno de los primeros casos en adquirir notoriedad es el de Maxime Beland, vicepresidente creativo de Ubisoft Toronto, quien fue expuesto por el usuario de Twitter y periodista de Esports DennyVonDoom.

Según cuatro fuentes diferentes, Beland presentaba un cóctel de tendencias violentas y de abuso sexual influenciadas por el alcohol. Una de las acusaciones expresa que en un ataque de ira intentó estrangular a una empleada, aparentemente atacado por la bebida.

Beland, sin embargo, poseía un historial intachable en la compañía. Esto se debía a que su esposa era la directora de recursos humanos del estudio, por lo que cualquier queja a su comportamiento era descartada.

Andrien Gbinigie, director de marketing y productor de Ubisoft, tiene también un notable historial de abusos, destacando el haber violado a Kathryn Johnson, ejecutiva de Kairos Media, en 2014, tras haberla acosado en un evento de negocios.

Gbinigie negó los cargos, incluso pagando un espacio en Medium para defenderse, pero este fue eliminado por el portal, en vista de nuevas acusaciones contra él por usar su poder para conseguir compañía femenina, así fuera contra su voluntad.

Pero el caso tomó tracción en el mundo gamer cuando Ashraf Ismail fue señalado por múltiples casos de acoso al personal femenino bajo su cargo. Declaraciones anónimas sustentan que el exdirector de Assassin’s Creed: Valhalla era selectivo con su plantilla, eligiendo mujeres jóvenes de su gusto como asistentes.

Usando su poder e influencia, buscaba tener relaciones de control sobre estas asistentes. Ismail afirma, sin embargo, que nunca llegó a tener sexo con ellas, usando una frase poco elocuente: “el acoso no es violación”.

Nombres continuaron emergiendo durante semanas, unidos a casos escabrosos de abuso de poder, declaraciones ofensivas y una imposición física y mental sobre el personal femenino, además de casos de discriminación a miembros de minorías en estudios específicos.

El vicepresidente Tommy Francois tenía la tendencia de besar a la fuerza a sus asistentes para lucirse. Stone Chin (oficialmente despedido el 22 de julio) y Alex Monney directores de relaciones públicas e internas eran notorios depredadores de mujeres jóvenes, incluso en eventos sociales en representación de la compañía.

Una gran cantidad de manzanas podridas en un arbol, pero no todos pueden ser corruptos…¿verdad que no?

Serge Hascoet, padre de la cultura de Ubisoft

Desde la cima, Yves Guillemot gobierna el destino de Ubisoft, pero es su amigo personal Serge Hascoet, director creativo de la compañía quien le ha dado forma a su política interna.

Los casos confirmados de abuso sexual, conducta inapropiada y una dirección completamente guiada por la misoginia podrían llenar de denuncias un departamento de recursos humanos.

Pero en el caso de Hascoet fue tomado como “su forma normal de trabajar”. Esta consistía en el hábito de poner a empleadas contra la pared y frotarse lascivamente contra ellas en espacios públicos.

Manoseando a placer a quien quisiera, llamando al personal femenino con nombres peyorativos e ignorando su trabajo por el hecho de que eran mujeres eran su marca registrada.

Estos son apenas los casos que la celebrada investigación externa que solicitó Ubisoft para mostrar una cara positiva al público ante las acusaciones. Aparentemente, solo han tomado en cuenta 3 casos, a pesar de tener más de 20 denuncias.

Sin embargo, su influencia dentro de la compañía ha llevado a que se prolifere la cultura de abusos sin ningún reparo. Al final del día, a la cultura gamer no parece importarle demasiado.

Ubisoft: Vendedores de espejos

La compañía que alberga violadores, acosadores y depredadores en su dirección creativa y de marketing ha estado trabajando a marchas forzadas para lavar su imagen.

Pero no con declaraciones de intenciones de mejorar o una purga de su personal, sino con la herramienta predilecta de la industria de videojuegos: tráileres de juegos para desviar la atención.

¿Qué importa el abuso sexual si sale un gameplay de Assassin’s Creed: Valhalla? ¿Hubo casos de violación? No pasa nada, miren el nuevo Far Cry 6. Watch Dogs Legion nos lleva a un mundo donde la tiranía y el control corporativo debe de ser destruido, no como en Ubisoft, donde todo esta bien.

El evento Ubisoft Forward es uno de los momentos más infames de la industria de videojuegos en toda su historia. Superando la vergüenza de EA de presentarse ante el Parlamento británico a hablar de “mecánicas sorpresa”, tuvieron incluso un espacio para hablar sobre diversidad y apertura a minorías en su compañía.

Con la esperanza de hundir los malos titulares de las denuncias con prístinos y hermosos artículos sobre la tecnología utilizada para sus juegos, los detalles de sus gráficos y lo emocionante de sus nuevas historias, consiguiendo su objetivo.

Los gamers no quieren saber nada

El dominio de las compañías sobre la mayoría de los medios especializados de videojuegos, que mantienen su criterio de que los medios son parte de su rama de marketing, hizo todo muy sencillo para Ubisoft.

Todo el material de Ubisoft Forward salió por encima de los escándalos, se compartió en redes sociales y se posicionó de tal manera que sacó los titulares turbios de la palestra. Y el público no podía estar más contento.

En un acto de escapismo propio de una fanaticada como los gamers, era mucho más facil mirar los tráilers y emocionarse por la nueva generación que tener que pensar en la cultura interna de la compañía. La actitud de “si el juego es bueno, nada más me importa” en todo su esplendor.

El abuso de las personas que hacen los juegos posibles es insignificante, y el escarnio también salpica a quienes comparten las denuncias, tratándolos como aguafiestas que arruinan la diversión.

Pero no, lo que está pasando en Ubisoft no es divertido.

Compañía podrida

El estado actual de la situación es una calma tensa en la que Ubisoft parece haberse zafado del escarnio público de tener un staff lleno de delincuentes sexuales.

Sus intenciones de “hacer las cosas mejor” y la investigación externa solicitada por Yves Guillemot han llevado a movimientos en el organigrama de la compañía. Hasta la fecha, los miembros de más alto rango de la compañía presentaron sus renuncias tras las acusaciones.

Sin amonestación ni consecuencia alguna, estas figuras abandonaron la compañía con sus bienes intactos (además de una posible compensación monetaria extra por su renuncia), teniendo la posibilidad de continuar sus carreras sin problemas.

Y a la cabeza se mantiene Guillemot. Ante la pregunta sobre si estaba al tanto de la situación de la compañía de la que ha sido presidente por más de 3 décadas, niega haber tenido conocimiento o sospecha alguna.

A pesar de ser amigo personal de Serge Hascoet por muchos años, no reconoce que su comportamiento fuese negativo. Aunque ciertas denuncias hablan de lo contrario.

Según referencias, Guillemot es un mandatario resultadista. Sin importar la mecánica de trabajo, su orden era la de que debía haber un producto perfecto. Si los resultados del trabajo superaban a las quejas, no había riesgo para los abusadores.

Bajo este criterio, el presidente de Ubisoft es un gran cómplice de estos actos, en lugar de ser un directivo negligente. Lo más horrible de la compañía parece venir de lo más alto.

En este punto, la calidad de sus productos es irrelevante. Las personas que busquen saber sobre la calidad de AC: Valhalla, Far Cry 6 o Watch Dogs Legion, lo harán sabiendo que viene  de la compañía del acoso sexual, del abuso a las personas y de la impunidad.

No se pueden divorciar estos temas, por mucho que la compañía quiera hacerlo realidad con un chasquido. Ubisoft es lo que es y eso no se puede silenciar.

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