La gobernadora de la prefectura de Tokio, Yuriko Koike, se encuentra actualmente impulsando un nuevo programa de concientización que explora la posibilidad de regresar al estado de emergencia solo en la capital.

Aunque el programa no es novedoso, Koike insiste a diversos negocios que se han convertido en los focos de nuevos brotes, a limitar los horarios en que están disponibles al público, haciendo hincapié a teatros, restaurantes, bares, karaokes y cualquier otro local que permita el consumo de alcohol en las noches.

Esto se debe a que desde que el estado de emergencia acabó en todo Japón, la capital no ha logrado contener el virus, logrando en 2 meses superar el número de casos positivos que tenían en mayo y que obligó a varias áreas del país a unirse al estado de emergencia.

Adicional al límite de horario autoimpuesto, la gobernadora propone acatar nuevas medidas de salubridad para tiendas de abastecimiento y crear un fondo monetario para ayudar a los negocios pequeños que cooperen con la nuevas medidas.

Una realidad política

A pesar de los esfuerzos de Koike, quien fue reelecta recientemente, la posibilidad de que los comerciantes se alineen a sus peticiones es muy escasa, en especial porque la amenaza que pende sobre sus cabezas con el estado de emergencia, tiene pocas probabilidades de ocurrir.

Japón levanta el estado de emergencia en toda la nación

Para el momento en que el país del sol naciente acató está medida en abril, lo hicieron afianzándose en las leyes creadas para controlar la influenza común, algo poco ortodoxo pero que logró paralizar el país hasta recuperarse.

Aunque en teoría esto funcionó y la mayoría de las prefecturas han salido adelante, el hecho de que el problema sea en la capital y sus adyacencias indican que el problema no es lo contagioso que puede ser el virus, sino el estilo de vida de la ciudad.

Sin ser respaldados por estas leyes y con los gobernadores sin poder frenar los comercios por sí mismos, una revisión de la ley es el próximo paso, pero diferentes figuras políticas alegaron que esto solo será posible una vez acabe la pandemia, reinando la contradicción de lado a lado.