El nombre de Tencent es cada vez más notorio dentro del mundo de los videojuegos, al conocerse constantemente de sus adquisiciones y alianzas.

Teniendo bajo su disposición un aparente presupuesto infinito y una capacidad de utilizarlo sin reparos, estamos siendo testigos de la compañía más poderosa de la industria. Pero este poderoso conglomerado ha causado sospechas y suspicacias en torno a sus acciones.

¿Es Tencent parte del gobierno de China o es una entidad que se ha beneficiado de sus permisos para adquirir un monopolio dentro del gigante asiático?

Para explorar esta pregunta revisaremos diversos puntos de vista y trataremos de dar en la tecla que nos permita conocer más de lo que hace Tencent Holdings.

Bolsillos profundos

En el mundo de los negocios dentro de China existen una cantidad importante de compañías que compiten por la supremacía en el mercado de valores. Empresas como AliBaba encontraron sus nichos y se establecieron en la cima del mundo.

Tencent forma parte de esta exaltada compañía, estando en competencia directa con AliBaba por el trono indiscutible de ser la compañía más valiosa del país. Fue a través de los videojuegos que lograron sacar ventaja competitiva sobre el Amazon chino.

Juegos móviles, registros, micropagos y accesibilidad completa fueron la clave para que Tencent estuviera en la cima, lo que los hizo tocar puertas muy grandes del mundo del gaming y ofrecer contratos imposibles de rechazar.

Comprando la totalidad de Riot Games (por ende tomando control absoluto de League of Legends, el juego más popular de China) y adquiriendo acciones de control limitado en empresas como Blizzard Entertainment, su inversión en los nichos de popularidad es gigantesca.

Pero su principal entrada de dinero es el tema que desata controversias y expone complicaciones dentro del mundo de los negocios.

Distribución y fidelidad

El poder de Tencent en los juegos está sustentado en su capacidad de distribución de títulos extranjeros en el país de manera legal, siendo la manera de romper con el establecido mercado pirata de China.

Esto se ha dado al ver la demanda que existe por los videojuegos en China, así como por su monumental densidad de población, llevando a Tencent a coordinar los permisos necesarios para vender juegos extranjeros en el país.

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El filtro de Tencent ha sido aceptado de manera grata por compañías como Nintendo o Blizzard, así como criticado por representantes de Take-Two Interactive, quienes lo ven como una imposición inapropiada.

Este señalamiento viene con sustento real, dado que los permisos de China vienen en función de las leyes de contenido nacionalista. Nada que se considere inapropiado puede ser vendido en el territorio chino.

Y no estamos hablando de elementos como ofensa religiosa, sexual o violenta, sino de valores nacionales como el territorio y la presentación positiva del estado de manera obligatoria. Juegos de muestren la existencia de Taiwan o Tíbet, o la presentación del gobierno como un ente corrupto nunca serán aprobados.

La forma en la que consideran estos términos son altamente draconianas y risibles, usando toda clase de temáticas para prohibir juegos y tener que replantearlos para poder venderlos en China. Unas cuantas banderas y contenido patriótico es suficiente.

¿Espionaje?

El poder que ostenta Tencent dentro y fuera de China ha abierto numerosas consideraciones sobre cual es exactamente su posición dentro del gigante asiático. El haber recibido beneficios estatales da a creer que es parte del brazo de negocios del estado chino, pero esto es incomprobable.

De manera recurrente, Tencent se ve obstaculizada por las decisiones del Ministerio de Educación, encargado de permitir o denegar registros de videojuegos y productos de entretenimiento, frenando sus registros y costando millones de dólares en acciones para la compañía.

Sin embargo, esto no detiene el tren de acusaciones sobre el poder de Tencent en los negocios, apuntalados por el gobierno chino. Su participación en inversiones de muchos niveles en toda clase de compañías dan cuenta de esta idea.

Obviamente, en Estados Unidos existen sectores dispuestos a considerarlos la fuente del espionaje chino al territorio occidental, dada la ley que los obliga a aportar toda su información si el gobierno de China así lo demanda.

Aunque el tema de espionaje de información es un tanto cuestionable de discutir sin un sombrero de aluminio, si debe tenerse en cuenta el poder que amasa Tencent dentro de la industria del gaming.

Una influencia poderosa que implica el control de contenidos que vemos en diversas situaciones, Tencent impone condiciones a fuerza de dinero.