Aunque el cine japonés está repleto de increíbles películas animadas que han llegado hasta Occidente, año tras año los grandes títulos tienen algo en común, son realizados por los mismos directores.

Esto podría verse como algo natural, pero para un medio que solía tener un relevo generacional cada 10 años, el que no estemos escuchando a escala global un nombre nuevo desde Makoto Shinkai, es una muestra de que algo está mal con la industria.

Desde el desdén que han mostrado los grandes directores por nutrir a las nuevas generaciones, motivos económicos que impiden a las personas interesadas a desempeñarse en el campo y, en especial, el abaratar los costos de las producciones, son algunas de las razones que explicaremos en esta ocasión.

Una antorcha que no brilla

Cultivar las nuevas generaciones, formar a los nuevos directores o al menos tener un heredero que continúe tu trabajo es una práctica que no solo es casi la norma para Japón, es el cimiento de su sociedad, es la protección de un legado, es la muestra de que su aporte a la sociedad va más allá de ellos mismos para convertirse en un tesoro cultural.

En este aspecto sí hay que voltearnos a ver a alguien que inició una reacción en cadena de individualismo en un campo que necesita nutrirse constantemente, es natural dirigirnos a Studio Ghibli y en especial a Hayao Miyazaki.

Sin duda, Miyazaki es uno de los directores más reconocidos del medio con películas que lograron ser nominadas al Oscar como ‘El Castillo Ambulante’ y ‘El viaje de Chihiro’, siendo clasificado un genio de la animación, un hombre dedicado y un padre terrible.

Esta última faceta la ejerce tanto en su entorno familiar como en el laboral, ya que un hombre con tantos conocimientos y una trayectoria tan larga en la animación, es el origen de los directores que se detuvieron de pasar la antorcha.

Un genio que no puede mancharse

La tenacidad de Miyazaki es algo que nadie puede cuestionar, ya que en este punto de su vida y con 79 años de edad, el director continúa dibujando a mano sus películas, pero ¿es esto realmente el rasgo de un director brillante?

La forma en que no pueden valerse más que de sí mismos hasta las últimas consecuencias, el desistir de delegar tareas, de enseñar para que sus obras continúen a pesar de su ausencia, es un rasgo que desde Miyazaki se busca de los próximos grandes directores.

Lo vimos con Satoshi Kon, un genio que se encargaba de tantas áreas de la producción de sus cintas y sin la habilidad de traspasar conocimientos, que dedicó toda una carta antes de morir en el 2010 por cáncer de páncreas, al arrepentimiento que tenía de no haber formado a personas que pudiesen culminar su última película.

Las personas detrás de la cortina

El mayor problema de estos genios que se encasillaron como “incapaces de enseñar”, es que ninguno habría llegado a dónde están de no ser por los directores que les brindaron las herramientas en el campo, aquellos que no pararon de pasar sus conocimientos.

Para Miyazaki fue el director que lo guío en su paso por Toei Animation, Yasuo Otsuka. Casualmente, Otsuka es la misma persona que formó a Isao Takahata, el compañero de Hayao en Studio Ghibli y el director de cintas como ‘La tumba de las luciérnagas’, ‘Recuerdos del Ayer’ y de series como ‘Heidi’ y ‘Marco’.

En el caso de Kon, su maestro fue Katsuhiro Otomo, el creador de ‘Akira’, quien lo guío tanto como mangaka como director, permitiendo que se desempeñara en uno de los capítulos de ‘Memories’, la película de Otomo que reúne 3 obras cortas del director en una misma cinta.

Sin estas personas, la magia de Studio Ghibli y los thrillers psicológicos de Kon podrían haber permanecido en sus mentes, o no habrían llegado a ser lo que son. La animación es un medio tradicionalista que depende de los mentores, es esta sucesión lo que lo ha refinado hasta este punto.

El declive

Si has llegado hasta aquí, es normal que te preguntes por qué si Miyazaki ha hecho tanto mal existen más directores aparte de él y Kon, y la respuesta es interesante cuando vemos a sus relevos.

Inmediatamente después de Miyazaki, el mundo del anime lo toman nombres como Hideaki Anno, Mamoru Oshii y Otomo, teniendo algo en especial en común, cada uno tomó la batuta indirectamente del padre de Astroboy, Osamu Tezuka.

Inspirados por su fantasía futurista y películas americanas, está generación no cumplió con el ideal de ser un genio, al contrario se basaron en trabajo duro, al punto de que se esfuerzan constantemente por ser agentes de cambio en la industria.

Formando sus propias compañías, diversificándose a películas de imagen real o manteniéndose fieles a una franquicia, estos directores obtuvieron de Miyazaki tan solo un punto de referencia.

Esta es la peor de las enseñanzas que ha dejado el director y a la que todos se ciñen, no es necesario pasar la antorcha, si eres bueno en lo que haces inspirarás a una nueva generación y ellos descubrirán por sí mismos como llegar hasta donde llegaste tu.

Un papel importante

No estamos aquí para decir que la inspiración no es en sí misma importante para la creación de nuevos directores, al contrario, es el empuje que los transporta del punto A al punto B durante toda su carrera.

Sin embargo, cuando hablamos de un medio como la animación, no podemos parar de señalar lo importante que es tener una generación de relevo y mientras está veía como normal tener grandes directores a los 20 años de edad, estamos llegando al punto al que el más joven es Makoto Shinkai con 47.

Todas estas “jóvenes promesas” se han convertido en hombres que disparan al aire hasta lograrlo, siendo genios que brillan ahora, no solo bajo la premisa de que no planean pasar sus conocimientos o por hacer solos todo el trabajo, sino porque no tuvieron a nadie que los guiara.

El truco de magia de Makoto Shinkai

Aunque Shinkai es mejor conocido en Occidente por títulos como ‘5 cm por segundo’, la obra que lo lleva a la fama en Japón es ‘Kanojo to Kanojo no Neko’, un corto que realizó completamente solo.

Como ilustrador de videojuegos de novelas gráficas, Makoto tomó a todos desprevenidos, haciéndose un nombre como la persona que dibujó, ánimo, hizo el guion y dio las voces de toda una producción con una premisa peculiar, donde un gato está enamorado de su dueña.

A pesar de su popularidad, Shinkai careció por mucho tiempo de aspectos importantes de ser un director como la visión artística. Expresar las emociones de los personajes y contar la historia a través de imágenes pasaba a un segundo plano, por el proceso creativo que creó para sí mismo.

El director de ‘Your Name’, solía escribir el equivalente a una novela que luego plasmaba con personajes en movimiento, esto hacía que los diálogos fueran el único punto de referencia para comprender lo que estaba ocurriendo, y convertían a la parte visual en tan solo un accesorio de su historia.

Si volvemos un momento a Miyazaki, algo que caracteriza a Ghibli es que los diálogos son lo último que se concreta en todas sus cintas, por lo general Hayao realiza una historia solo con imágenes, convirtiendo a las palabras en los accesorios, en algo que llene el espacio y puedan apoyar a las escenas.

Cuando lo vemos así, el mayor truco que Shinkai ha brindado al cine, es la falsa realidad de que no necesitas a nadie en el mundo de la animación, a pesar de que sus largometrajes mejoraron considerablemente desde que delega responsabilidades, siempre será conocido como el director que lo puede hacer todo.

Una industria herida

Cuando unimos este concepto de que el director que realmente puede lograrlo es aquel que hace todo solo, con el estado actual de la industria es cuando al fin vemos el panorama completo.

Para aquellos que no pueden convertirse de la noche a la mañana en un gran director, la oportunidad de al menos triunfar en la industria les es arrebatada por el costo de ejercer la profesión, en especial con los pagos que obtienen de trabajos en series.

Comenzar como director de adaptaciones al anime es lo más común, pero cuando hablamos del costo de sostener esta vida, es mucho más elevado que el salario. Para empezar, la mayoría de los estudios están ubicados en zonas de Tokio como Mitaka y Musashino, haciendo necesario que vivas en estas áreas.

Tan solo el alquiler, al ser de las zonas más costosas, puede salir en 150 mil yenes, en comparación a los 100 mil yenes que suelen generar los directores y animadores poco conocidos trabajando para un estudio o incluso en varios como freelancers.

Esta situación insostenible hace que muchas mentes creativas se pierdan, ya que tras dos años de perseguir sus sueños, suelen abandonar, sin dinero, sin posibilidad de obtener más recursos y sin una guía que los lleve al próximo nivel, es fácil entender porque no tenemos una nueva generación ya establecida.

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