El negocio de los videojuegos está en un lugar interesante en todo el mundo a partir de los cambios globales causados por el COVID-19.

Con 7 meses del calendario ya en los libros de historia, los análisis de mercado están empezando a emerger en diversas formas. Este es el caso del estudio publicado por la compañía B2Boost.

Presentado por GamesIndustry.biz, se hizo mucho énfasis en establecer una comparación directa con las cifras de 2019, representando un enfrentamiento frontal entre dos realidades globales diferentes.

En una muestra de 15 países del viejo continente, se estableció un promedio entre los períodos pre-cuarentena y la cuarentena propiamente dicha. Fijando como punto de referencia el día 15 de marzo.

Desde el primer día del año hasta el inicio formal de la cuarentena, la motivación de compras de videojuegos eran bajas, había nuevas consolas en camino y los nuevos estrenos no ofrecían mayor impacto.

Cuando la ansiedad por la situación global aumenta y la cuarentena es sugerida más no impuesta, se notó un incremento en compras de consolas para un eventual encierro en los hogares de muchas personas.

Interés creciente

Si bien la compra nerviosa de consolas le dio una inyección de adrenalina al mercado de videojuegos, no fue sino hasta entrar en cuarentena que los números subieron de manera importante.

Haciendo millones de reservas y compras digitales, juegos como Doom: Eternal, Animal Crossing: New Horizons o Final Fantasy VII Remake crearon un repunte impresionante en comparación con 2019.

Sin embargo los números altos duraron alrededor de 5 semanas antes de decaer a un punto más moderado. El año pasado no tuvo estos picos dramáticos, pero estaba comparativamente más constante en sus ingresos.

Al final del día, la cuarentena ha dejado a miles de personas más concentradas en invertir en entretenimiento, siendo los videojuegos la herramienta más utilizada para sacar la mente del estado actual del mundo.