Otro día, otra estrategia de desvío de Ubisoft. Esta vez corresponde a la controversia sobre el género del protagonista de Assassin’s Creed: Valhalla.

En medio de la turbulencia generada por los escándalos reales de abuso y acoso sexual de parte de miembros de alto rango de la compañía francesa, se ha girado la narrativa al contenido de sus videojuegos nuevamente.

El caso del próximo estreno de alto nivel de la compañía, Assassin’s Creed: Valhalla, se han hecho bastantes olas con los comentarios de como estas personas señaladas de abuso (los “malos”) hacían todo en su poder para evitar que hubieran protagonistas mujeres en sus juegos.

Pero en Ubisoft había desarrolladores y mentes creativas más abiertas (los “buenos”) que impulsaban la idea de personajes femeninos en sus historias, con la idea de que fueran las únicas protagonistas.

Esta es la narrativa ficticia con las que los medios han estado corriendo en las últimas semanas, donde el malvado Serge Hascoet usaba todo su poder para evitar la mentalidad progresiva de los creativos de Ubisoft.

“Filtración” de explicaciones

A través de diversas fuentes, se ha presentado esta narrativa de que la idea de presentar a la protagonista del juego como un personaje eminentemente femenino era una idea que fue derribada por la dirigencia.

Pero en la página de Reddit de Assassin’s Creed, Derby McDevitt desmintió esta situación de una manera bastante atropellada.

“Diré esto solo una vez: esto no es del todo cierto.

 

Además repetiré lo que siempre he dicho. La historia de ACV se concibió desde el inicio con avatar femenino y masculino. Cuando puedan jugar el juego quedará claro porque no se agregó al personaje masculino al último minuto, o la versión de la historia que quieran creer”.

Añadió además que en esta edición del juego se podrá rotar el género del personaje en cualquier momento, incluyendo una explicación dentro de la historia para que esto ocurra.

De más está decir lo periférico que es este tema cuando se está hablando de una compañía con un problema sistémico de abuso sexual que quieren barrer bajo la alfombra.